Mientras el mapa de tensiones en Oriente Medio es cada vez más enmarañado, Washington buscó desmarcarse este domingo del frente abierto en Yemen. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el grupo de los hutíes acordó no confrontarse con su país. El anuncio llega mientras Arabia Saudí encara una creciente presión militar tras reiterados ataques de los hutíes y, según reportes, ha pedido a la Casa Blanca intervenir.
Con este telón de fondo, Trump afirmó que Washington está “en comunicación constante con los hutíes y que ellos han acordado no luchar contra Estados Unidos”, según informó la cadena de noticias estadounidense Fox News este domingo.
Trump ha afirmado anteriormente que los hutíes se están absteniendo de atacar a las fuerzas estadounidenses en la región. “Los hutíes nos llamaron y no quieren luchar con nosotros”, sostuvo durante una visita a Irlanda el 12 de septiembre. “No quieren que vayamos tras ellos”, agregó.
Sus nuevas declaraciones coinciden con un aumento de las hostilidades contra Arabia Saudí. Este sábado, los hutíes lanzaron un misil contra Riad, la capital saudí, que fue interceptado, aunque el episodio elevó la preocupación por una mayor expansión del conflicto.
En ese contexto, un reporte del periódico estadounidense The New York Times indicó que el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, llamó a Trump el jueves y pidió una acción militar estadounidense ante el deterioro de la situación.
Trump había dicho un día antes a sus asesores que no estaba a favor de una ofensiva, aunque posteriormente ordenó al Pentágono prepararse para posibles operaciones aéreas. Para el domingo, había resuelto no avanzar con esa opción por el momento, agregó el diario.
En paralelo, el periódico indicó que un alto funcionario del gobierno estadounidense recordó que Washington mantiene una alianza con Arabia Saudí y aseguró que Washington “siempre defenderá a nuestros aliados”. Y es que las deliberaciones se producen mientras Washington busca la cooperación de Arabia Saudí en su guerra con Irán y, al mismo tiempo, intenta evitar la apertura de otro frente en la región.
A este escenario se suma que días antes trascendió que funcionarios estadounidenses se habían reunido con representantes de los hutíes en Omán entre el 14 y el 15 de septiembre, según dijeron a la agencia de noticias Reuters cinco fuentes familiarizadas con el asunto. El encuentro tuvo lugar días después de que los hutíes tomaran una zona estratégica de la costa del mar Rojo en una amplia ofensiva que hizo retroceder a fuerzas respaldadas por Arabia Saudí.
Estos contactos se producen pese a que el gobierno del presidente Trump designó a los hutíes como “organización terrorista extranjera” en marzo de 2025, lo que convirtió en delito brindar apoyo al grupo.
EE.UU. restringe los viajes oficiales a ciudades saudíes
El Departamento de Estado de Estados Unidos restringió los viajes de sus empleados gubernamentales a las ciudades saudíes de Taif y Yanbu debido a las condiciones de seguridad en la región.
La misión también recomendó “firmemente” a todos los ciudadanos estadounidenses mantenerse alerta, conservar sus teléfonos celulares cargados, evitar manifestaciones o zonas con una fuerte presencia policial y mantener un perfil bajo, especialmente en lugares vinculados con Estados Unidos.
Horas antes, el Departamento de Estado de EE.UU. había instado a sus ciudadanos que se encuentran fuera de Oriente Medio a reconsiderar seriamente tanto sus viajes como su tránsito por la región debido a la compleja situación de seguridad y al riesgo de una rápida escalada. “Debido a las tensiones en Oriente Medio, la situación de seguridad sigue siendo compleja, con el potencial de una escalada imprevista”, señaló.

Ataques en Yemen y Arabia Saudí
Las tensiones en Oriente Medio no dan señales de aminorar. A la guerra entre Estados Unidos e Irán se suma la escalada de los ataques hutíes contra Arabia Saudí.
Yemen está sumido en un conflicto desde que los hutíes tomaron la capital, Saná, y varias provincias en septiembre de 2014. Esto llevó a una coalición de países árabes encabezada por Arabia Saudí a intervenir en marzo de 2015 en apoyo del gobierno reconocido internacionalmente.
Pero los enfrentamientos entre los hutíes y las fuerzas gubernamentales se han recrudecido después de que una tregua de cuatro años se rompiera en julio, meses después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
En septiembre, los hutíes impusieron un bloqueo naval contra Arabia Saudí en el mar Rojo en respuesta a lo que describieron como un asedio saudí contra Yemen, una acusación que Riad ha negado. Aunque el grupo yemení ha estado respaldado por Irán, en este caso Teherán aclaró no estar involucrado en la ofensiva actual.
Y el conflicto en la zona no da señales de disminuir. En los últimos días, cientos de personas han muerto en enfrentamientos en torno al estrecho de Bab Al-Mandeb, en la entrada de la estratégica ruta marítima del mar Rojo.
Este lunes, las Brigadas de los Gigantes, vinculadas al Gobierno de Yemen, afirmaron que destruyeron cinco vehículos militares hutíes en el frente de Kahbub, que domina el estrecho de Bab Al-Mandeb, y que mataron a todas las personas que se encontraban en su interior.
En paralelo, las fuerzas gubernamentales yemeníes afirmaron este domingo que atacaron a combatientes y equipos hutíes en la provincia central de Al-Bayda. También aseguraron que derribaron un dron del grupo cerca del estrecho de Bab Al-Mandeb, en el suroeste de Taiz.

Por otra parte, la agencia de noticias SABA, controlada por los hutíes, informó que cuatro civiles murieron y otros tres resultaron heridos en ataques aéreos contra torres de telecomunicaciones en el distrito de Khabb wa ash Sha'af, en la provincia yemení de Al-Jawf.
Además, la escalada alcanzó directamente a Arabia Saudí. Los hutíes dijeron este sábado que lanzaron ataques contra “sitios sensibles” en Riad y contra instalaciones de la petrolera estatal Aramco en la ciudad portuaria de Yanbu.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, afirmó en Telegram que las operaciones, llevadas a cabo con “una gran cantidad de misiles balísticos y de crucero y drones”, fueron “en respuesta a los intentos criminales del enemigo saudí de atacar la capital, Saná”.
En este contexto, Riad amaneció este sábado con dos fuertes explosiones y una alerta aérea, la primera emitida desde el recrudecimiento del conflicto en el vecino Yemen.
ONU y países de la región condenan los ataques
La escalada ha provocado reiteradas condenas internacionales. El secretario general de la ONU, António Guterres, y el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, Jasem Mohamed Albudaiwi, condenaron firmemente los ataques hutíes contra Arabia Saudí y advirtieron que los ataques contra objetivos civiles representan una grave amenaza para la paz y la seguridad regionales.
Guterres recibió a Albudaiwi en Nueva York, al margen de la participación del jefe del CCG en el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, según un comunicado de la Secretaría General del organismo regional.
“Ambos funcionarios condenaron firmemente los ataques de la milicia hutí contra el Reino de Arabia Saudí y sus ataques deliberados contra objetivos civiles, y subrayaron la grave amenaza que estas acciones hostiles representan para la paz y la seguridad regionales”, indicó el comunicado.
Jordania y Bahréin también condenaron los últimos ataques hutíes contra Arabia Saudí. Ambos expresaron su solidaridad con Riad y advirtieron que los ataques contra civiles e infraestructura civil violan el derecho internacional.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Jordania, Fouad Al-Majali, afirmó que Amán mantiene una solidaridad “absoluta” con Arabia Saudí y respalda todas las medidas adoptadas para proteger su soberanía, seguridad, estabilidad y ciudadanos.
Bahréin también condenó lo que calificó como una escalada de los ataques de los hutíes respaldados por Irán. El Ministerio de Relaciones Exteriores describió las acciones como una “violación flagrante del derecho internacional, el derecho internacional humanitario, la Carta de la ONU y las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de la ONU”.
Crisis de desplazados en Yemen
En medio de la escalada, también crece la preocupación por la crisis humanitaria. Casi 147.000 personas fueron desplazadas en Yemen durante septiembre, según informó un organismo gubernamental del país.
La Unidad Ejecutiva para la Gestión de Campamentos de Personas Desplazadas documentó el desplazamiento de 21.583 familias, que suman 146.943 personas, entre el 1 y el 18 de septiembre debido al deterioro de las condiciones de seguridad.
Los desplazamientos se registraron en ocho provincias: Taiz y Lahj, en el suroeste; Adén, Abyan y Shabwa, en el sur; Hodeida, en el oeste; y Hadramaut y Al Mahrah, en el este.




















