Türkiye conmemora este miércoles el décimo aniversario del 15 de julio, el cual ha sido festivo nacional desde que la Organización Terrorista Fetullah (FETO) intentó realizar una intervención militar en 2016 para derrocar al gobierno democráticamente elegido.
Si bien el país cuenta con otros importantes festivos nacionales que conmemoran hitos como la fundación de la República en 1923, la inauguración de la Gran Asamblea Nacional en Ankara en 1920 y la victoria militar turca sobre las fuerzas griegas invasoras durante la Guerra de la Independencia en 1922, el 15 de julio destaca como un recordatorio de la resiliencia democrática de la nación.

El 15 de julio de 2016, miembros disidentes del ejército turco afiliados a los seguidores de Fetullah Gülen –el cabecilla de FETO y quien desde 1999 vivía en un exilio autoimpuesto en Estados Unidos– atacaron instituciones estatales clave, incluida la Gran Asamblea Nacional, mientras también intentaban tomarse infraestructuras estratégicas como los puentes del estrecho de Estambul, que conectan Europa y Asia.
Los golpistas asesinaron a por lo menos 253 personas e hirieron a miles más.
Para muchos, el legado del 15 de julio no se mide únicamente en la historia, sino también en la experiencia personal.
Estos son los breves relatos personales de diez ciudadanos turcos sobre cómo los acontecimientos del 15 de julio de 2016 –una noche marcada por extraordinarias historias de valentía, fe, solidaridad, confusión y triunfo– cambiaron sus vidas y su país.
“Declaración de guerra”
Hasan Uzun, consultor inmobiliario, se encontraba en uno de los puentes del estrecho del Bósforo, que posteriormente fue rebautizado como “Puente de los Mártires del 15 de Julio” en honor a las víctimas del intento de golpe de Estado de 2016.
“Cuando mi esposa me dijo que había escenas de tanques circulando por las calles, mi primera reacción fue: ‘Esto es una declaración de guerra contra nosotros’”, relata Uzun a TRT World.
Justo después de ver los tanques circulando por las calles, Uzun, su esposa y su suegro decidieron cruzar el puente en coche. Este lugar sería escenario de uno de los enfrentamientos más violentos entre civiles y soldados golpistas.
Al acercarse al puente, en el barrio de Altunizade, distrito de Üsküdar, vieron un Sahin (águila) blanco, un coche de fabricación turca con las luces rotas, y motocicletas de transporte que llevaban heridos de los enfrentamientos en el puente.
“Sentimos las balas del G-3 rebotando a nuestro lado, silbando cerca de nuestros oídos”, recuerda.
Pero la realidad en el puente era mucho más grave. Uzun vio restos de órganos humanos esparcidos por el asfalto, prueba irrefutable de la violencia mortal que se había desatado durante la noche.
Por la mañana, al cruzar el puente, comprobó que la situación estaba bajo control, ya que las fuerzas golpistas habían sido derrotadas.
Diez años después del fallido intento de golpe de Estado, Uzun –cuyo padre también fue veterano de la Operación de Paz de Chipre en 1974, que comenzó igualmente un 15 de julio– afirma estar preparado para enfrentar cualquier amenaza a su país.
“Si veo otro intento de golpe de Estado o algo parecido, estoy totalmente preparado para enfrentarlo”.
El viudo de una mártir
Mustafa Aykac perdió a su esposa, Ayse Aykac. Ella era ama de casa y, de forma inusual, se negó a quedarse en su hogar la noche del 15 de julio, rechazando la petición de su esposo de que no lo acompañara a enfrentar a los golpistas en el Puente del Estrecho de Estambul.
En 2017, TRT World hizo un reportaje sobre la historia de su familia en la noche del 15 de julio.
Después de que la pareja terminara en la autopista que conduce al puente, la cual parecía una escena apocalíptica con tanta gente en la oscuridad, "Ayse arrastró a su esposo de la mano, instándolo a marchar delante de los demás, con una valentía inusual", ubicándose en la primera fila de los cientos de manifestantes, según relata el reportaje.
“No lo sé con certeza, pero supongo que mi esposa tenía prisa por encontrarse con su destino como mártir”, declaró Mustafa a TRT World en aquel entonces.
Diez años después de aquella fatídica noche, Aykac reitera que, al igual que el 15 de julio, hoy su único objetivo es mantener a Türkiye a salvo.
“Lo demás son detalles”, afirma a TRT World.
“Siempre estamos preparados a sacrificar nuestras vidas por el futuro de nuestro país”, insiste.
“Esa noche marchamos con decenas de miles de personas de diversos orígenes. Había niños, mujeres y ancianos. Había gente de todas los ámbitos sociales”.

Una carga artificial
Fatih Caliskan, un mecánico de 39 años, divide su tiempo entre las visitas a su padre, enfermo de cáncer, en el hospital, y el taller que dirige desde 2018.
Lleva más de 15 años en este negocio.
A pesar de estar ocupado atendiendo asuntos familiares y laborales, Caliskan –cuyo nombre significa "trabajador"– también sigue de cerca las noticias y siempre ha tenido opiniones políticas.
"Afortunadamente, con el 15 de julio, nuestro país se ha liberado de una carga artificial", afirma, señalando que FETO y sus actividades quedaron al descubierto durante el intento de golpe de Estado.
Caliskan cree que este suceso también ofrece una lección a muchas personas como él: deben desconfiar de las actividades nefastas que buscan explotar deliberadamente los valores islámicos para fines políticos personales y perversos, refiriéndose a la supuesta agenda religiosa de FETO.
Afirma que si la gente del común no hubiera salido y sacrificado sus vidas la noche del 15 de julio, habría sido casi imposible detener el sangriento intento de golpe de Estado, por lo que lo ocurrido es un testimonio de la profunda sabiduría y el compromiso patriótico del pueblo turco.
“Todos deben respetar ese comportamiento”, declara a TRT World.
Punto de inflexión
Kerim Alptekin ha sido imam durante casi tres décadas. Se encontraba en Ordu, una ciudad del mar Negro, cuando se produjo el intento de golpe de Estado en 2016.
Ahora, a sus 59 años, es vicepresidente de Diyanet-Sen, un sindicato que representa a los empleados de la Presidencia de Asuntos Religiosos de Türkiye (Diyanet).
“Este fue un punto de inflexión para el país”, declara Alptekin a TRT World, afirmando que el 15 de julio cambió la percepción de la religión en todo el país.
“También fue un intento de golpe de Estado contra los valores islámicos”, añade, refiriéndose al abuso de la religión por parte de FETO, lo que llevó a muchos ciudadanos turcos a ser mucho más cautelosos con los grupos religiosos.
“El intento de golpe de Estado no solo fue un ataque contra la democracia turca, sino también contra la confianza de la gente común en las instituciones religiosas”, sostiene.
“Todos debemos comprender que ningún grupo religioso puede pretender tener el monopolio de la verdad sagrada”.
“Hemos superado una grave crisis”
El trabajo de Zahide Tuba Kor se centra en identificar qué fuerzas se mostraron empáticas o antagónicas durante el intento de golpe de Estado.
“Trabajé día y noche, traduciendo casi 100 artículos al turco en un mes y medio, creando así un extenso archivo sobre la percepción global de Türkiye y el 15 de julio”, explica Kor a TRT World.
“Mi conclusión es que, de haber tenido éxito el golpe del 15 de julio, Türkiye podría haberse sumido en una guerra civil”, afirma. “Sin duda, hemos superado una grave crisis”.
“Precisamente por este temor, millones de personas en las regiones vecinas –desde Oriente Medio hasta los Balcanes, y desde África hasta el Cáucaso y Asia Central– pasaron la noche del golpe en vela, rezando por nosotros”, declara la investigadora de 46 años.
“Esta experiencia me hizo comprender que Türkiye no se define únicamente por sus fronteras: ocupa una posición vital en la geopolítica global y regional, y nuestra responsabilidad es inmensa”, continúa.
Desde entonces, Türkiye ha expandido su influencia por vastas regiones, desde Europa del Este hasta Oriente Medio y Asia Central, incluso fortaleciendo sus lazos con Libia, un estado del norte de África, y Somalia, un país con una ubicación estratégica en el Cuerno de África, lo que ha impulsado su industria de defensa.
Orgullosos de él
Eyuphan Kaya es un profesor jubilado y defensor de los derechos civiles de Diyarbakir, una ciudad predominantemente kurda en el sureste de Türkiye.
Desde su jubilación, Kaya ha escrito artículos para periódicos locales y ha participado en numerosos proyectos sociales, incluido el actual proceso de paz de Türkiye Libre de Terrorismo, que busca poner fin pacíficamente al terrorismo de décadas perpetrado por el PKK.
El hijo de Kaya, Halil, un trabajador de salud de 29 años, estaba a punto de casarse la noche del 15 de julio de 2016, pero al ver tanques circulando por las calles de diversas ciudades, desde Estambul hasta Ankara, decidió cancelar la boda y le dijo a su prometida que necesitaba unirse a los manifestantes contra el golpe de Estado en Diyarbakir.
“Lo que él hizo es algo de lo que me he sentido orgulloso desde aquel fatídico día hasta ahora”, señala Eyuphan Kaya, de 63 años a TRT World, sobre la decisión de su hijo de cancelar la boda.
Tras el fracaso del golpe, su hijo se casó con su esposa y desde entonces ha tenido dos hijas.
Al igual que la familia Kaya, la mayoría de los kurdos de Türkiye se opusieron al intento de golpe de Estado y se unieron a las protestas. El 15 de julio, Kaya escribió numerosos artículos explicando el papel de los kurdos y cómo este fue fundamental para derrotar a los golpistas. Afirma que los valores islámicos compartidos por turcos y kurdos fueron cruciales en su oposición al intento de golpe de Estado.
Conciencia a través del arte
Adem Donmez es diseñador gráfico y profesor del Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Dumlupinar. Durante la última década, ha utilizado su trabajo para preservar la memoria del 15 de julio mediante exposiciones y diseños conmemorativos.
"Tras diez años, algunos recuerdos del 15 de julio se han atenuado, lo que demuestra que aún queda mucho por hacer para mantener viva esa fatídica noche en la memoria colectiva", declara Donmez a TRT World.
Ha creado varios diseños que conmemoran los sucesos del 15 de julio de 2016, y afirma que su universidad sigue celebrando el aniversario cada año.
"Nos esforzamos al máximo para mantenerlo vivo en nuestra universidad. Organizamos una exposición el 15 de julio todos los años", añade.
“Si bien el intento de golpe de Estado causó estragos en Türkiye, también expuso a FETO, un grupo notorio con conexiones ilícitas. Esto ayudó a Türkiye a tomar conciencia de la agenda oculta del grupo”, observa Donmez.
Como artista, Donmez continúa creando nuevas obras inspiradas en el 15 de julio.
“En comparación con hace 10 años, ahora produzco obras más imaginativas”, afirma, explicando que sus piezas anteriores eran más realistas porque los sucesos de aquella noche aún estaban muy presentes en su memoria.
Una década de recuerdos y lecciones
Muzeyyen Tasci, escritora de 55 años, ha dedicado gran parte de su vida a la defensa de las causas musulmanas, y ha sido una crítica acérrima de Israel. Durante décadas, trabajó junto a Sule Yuksel Senler, una de las defensoras de los derechos humanos con hiyab más destacadas de Türkiye.
Tasci considera el intento de golpe de Estado del 15 de julio como un asunto “profundo” para la nación que debe comprenderse desde múltiples perspectivas.
“Su líder (Fetullah Gülen) había servido al sionismo durante mucho tiempo”, declaró Tasci a TRT World, refiriéndose al líder de FETO, quien falleció en octubre de 2024 en Pensilvania, Estados Unidos.
“Se infiltraron en algunas de las instituciones más sensibles de Türkiye, como el ejército y el poder judicial, y lanzaron este traicionero intento de golpe de Estado el 15 de julio. También apoyaron el golpe de Estado posmoderno de Türkiye contra el gobierno conservador liderado por Necmettin Erbakan el 28 de febrero”, afirmó, refiriéndose a la última intervención militar exitosa en Türkiye en 1997.
Tasci señaló que el intento de golpe de Estado del 15 de julio fue organizado mediante fuerzas tanto externas como internas.
“Si bien las fuerzas externas siempre han tenido intenciones contra Türkiye, la dinámica interna liderada por FETO ha perturbado profundamente a toda la nación, causando un gran dolor en todo el país”, declaró.
“Durante diez años, hemos seguido sintiendo este inmenso dolor en nuestros corazones”, concluyó. En consecuencia, Tasci sostiene que la nación no debe olvidar lo ocurrido el 15 de julio, advirtiendo que en caso de hacerlo podría abrir la puerta a quienes buscan repetir un acto similar.
“Debemos mantener vivos sus recuerdos, asegurándonos de que las futuras generaciones recuerden este fatídico día. Para un futuro mejor, esto es crucial para todos nosotros”.

De la inquietud a la resolución
Yakup Yagli, de 54 años, trabaja como gerente de diseño industrial y mecánico para sistemas de comunicación audiovisuales en edificios. Originario de la región occidental del Egeo en Türkiye, lleva casi dos décadas en el sector.
Yagli describe el intento de golpe de Estado del 15 de julio como un “escándalo”.
Recuerda haberse despertado esa mañana con una sensación de inquietud, lo que le impulsó a visitar la tumba del imam Birgivi, un destacado erudito islámico, en el distrito de Odemis, en Izmir. También convenció a algunos miembros de su familia para que lo acompañaran.
A lo largo del día, visitaron varios lugares históricos y religiosos, incluidas las tumbas de figuras importantes del principado de Aydinogullari, que gobernó partes de Anatolia occidental en los siglos XIII y XIV. Regresaron a su pueblo en Alasehir, un distrito de la provincia de Manisa, por la noche.
"Estaba agotado y quería descansar. Pero mi primo me llamó y me dijo: 'Aviones de guerra están atacando Ankara'. Me quedé en shock", cuenta Yagli a TRT World.
Tras ver la cobertura televisiva de los acontecimientos, salió de su casa y se unió a los demás vecinos en la plaza del pueblo para seguir la evolución de la situación durante toda la noche.
"Por la mañana comprendí por qué tenía ese mal presentimiento", afirma.
"Desde aquel día hasta ahora, nunca he olvidado cómo personas de todos los ámbitos —desde conservadores hasta izquierdistas— salieron a las calles y se 'protegieron contra esa marea imprudente'", dice, haciendo eco de una famosa frase de Mehmet Akif Ersoy, autor del himno nacional turco.
"El 15 de julio demostró el espíritu del pueblo turco y su capacidad de unirse en momentos críticos", concluye.
El consejo de un padre y una noche de sacrificio
Mine Izgi, una consultora familiar de 59 años, se ha dedicado por años a asesorar a familias. Pero la noche del 15 de julio, siguió el consejo de su visionario padre y salió a la calle para enfrentarse a los golpistas.
“Nos lanzamos hacia la noche del 15 de julio, listos para renacer o morir. ¿Éramos solo nosotros? Millones se lanzaron... Fluían y se agitaban como el agua que anhela su fuente. Los versos ‘Soy como una inundación rugiente; pisoteo mis orillas y me desbordo’ parecían cobrar vida”, cuenta Izgi a TRT World, citando otro verso del poema de Mehmet Akif Ersoy, que se convirtió en el himno nacional de Türkiye.
Cree que, por encima de todo, el país tiene una gran deuda con quienes perdieron la vida esa noche.
“El camino fue arduo, pero el destino es magnífico”, afirma Izgi, refiriéndose a los mártires del 15 de julio.
“Han partido hacia ese lugar magnífico. Para quienes nos quedamos, solo nos queda encontrarnos con ellos en nuestros sueños y reconocer aquello que trasciende todo lo demás…”, explica. “Si caminamos en paz hacia el nuevo día que amanece tras la puesta del sol, se lo debemos a ellos. Por favor, concédenos tu perdón…”.






















