¿Están las elecciones de Brasil bajo una presión sostenida de EE.UU.? Aranceles, lobby y relaciones
AMÉRICA LATINA
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¿Están las elecciones de Brasil bajo una presión sostenida de EE.UU.? Aranceles, lobby y relacionesLos aranceles y las presiones del Gobierno de Trump sobre Brasil recalentaron la campaña electoral en el país sudamericano, que va a las urnas en octubre. Con Lula como favorito, el bolsonarismo teje alianzas en Washington. ¿Cómo podría impactar?
Flávio Bolsonaro, candidato presidencial de Brasil, y el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.

Las relaciones bilaterales entre Brasil y Estados Unidos han adquirido un lugar central en la campaña electoral del país sudamericano, con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva punteando como favorito en las encuestas para su reelección, frente a a la aspiración del precandidato Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario condenado Jair Bolsonaro. 

Las presiones económicas, el lobby de aliados bolsonaristas en Washington y el vínculo con el presidente de EE.UU., Donald Trump, se encuentran en el centro del debate, según explicaron analistas y académicos a TRT Español.

La disputa por los aranceles

En mayo pasado, Lula visitó a Trump en la Casa Blanca para una reunión de trabajo que buscó distensionar la relación, en medio de los cruces por las amenazas arancelarias y las disputas comerciales. Entonces, el presidente brasileño destacó el encuentro y se mostró optimista acerca de las negociaciones. 

Sin embargo, un dos meses más tarde las tensiones escalaron cuando Washington anunció aranceles del 25% en importaciones del gigante sudamericano en rubros como maquinaria agrícola, calzado, azúcar y acero, tras cerrar una investigación realizada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) sobre las políticas comerciales de Brasil.

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El Gobierno de EE.UU. también tiene en la mira a PIX, el popular sistema público y gratuito de pagos bajo control del Banco Central que utilizan unos 200 millones de usuarios y empresas, al considerar que es una barrera comercial injusta y discrimina a las compañías de tarjetas de crédito.

Además, Washington busca ampliar la participación de empresas en la explotación de minerales estratégicos en el país. 

“Es un hito lamentable”, respondió el presidente Lula en julio pasado. 

Luego, el Gobierno de Brasil estimó que los aranceles afectarán al 18 % de las exportaciones, alrededor de 7.400 millones de dólares, y prometió medidas recíprocas para importaciones estadounidenses.

Tras la entrada en vigor de la medida, Brasil anunció un fondo de 3,6 millones de dólares para asistir con créditos a empresas perjudicadas. 

No vamos a quedarnos llorando por un producto que no les vendimos a ellos, buscaremos otros compradores”, declaró Lula este miércoles.

Trasfondo geopolítico

Ahora bien, la escalada llega en un momento particular: coincide con la cercanía de las elecciones presidenciales y terminó incorporándose a la disputa política.

A sus 80 años, Lula es favorito en todas las encuestas y adelanta por 6 puntos porcentuales a Flávio Bolsonaro, abogado y empresario de 45 años, senador por Río de Janeiro, quien asumió el liderazgo del Partido Liberal tras la inhabilitación y encarcelamiento de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. Lo cual cobra relevancia porque el exmandatario fue un aliado estratégico de Trump en la región, al punto que el estadounidense calificó el proceso judicial contra Bolsonaro padre como una “caza de brujas”. Y esta fue una de las justificaciones para los primeros aranceles que Washington impuso a Brasil en agosto de 2025.

Ahora, de cara a los comicios de octubre, Anselmo Otávio, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Federal de Sao Paulo, aseguró que no es conveniente descartar una posible intervención de Trump en el proceso electoral brasileño. 

“Una palabra resume muy bien a la administración de Trump: imprevisibilidad. Es difícil predecir cualquier movimiento con precisión”, declaró a TRT Español.

Para el académico, existen dos posibles modos de intervención. 

Por un lado, mediante el apoyo directo de Trump a un candidato específico.

“La segunda vía sería una forma indirecta, mediante la creación de aranceles, restricciones comerciales y hasta la prohibición de ingresar a Estados Unidos para ciertas personas”, como ocurrió en 2025 cuando Trump revocó la visa al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes como represalia por la condena a Bolsonaro. 

“Medidas de este tipo”, consideró Otávio, “podrían terminar favoreciendo políticamente a la oposición al gobierno brasileño, aún cuando se presenten como decisiones administrativas o económicas”. 

Al presionar al gobierno, “estas acciones podrían fortalecer indirectamente a sus adversarios políticos”, agregó.

¿Es Washington parte de la campaña?

Mientras Lula evita ir al choque directo con Trump, y busca contener la relación bilateral y deja la puerta abierta al diálogo antes de aplicar la ley de reciprocidad arancelaria, el bolsonarismo trasladó la campaña y parte de la disputa política a Estados Unidos.

Recientemente, el exdiputado Eduardo Bolsonaro, tercer hijo del expresidente, obtuvo la residencia permanente en Estados Unidos, a pesar de que en junio fue condenado a cuatro años de prisión por coacciones a la justicia debido a sus gestiones para que Trump impusiera sanciones económicas a Brasil. 

El politólogo Bruno Lima Rocha, profesor de Relaciones Internacionales de la Faculdade Sao Francisco de Assis, dijo a TRT Español que la actividad de Eduardo Bolsonaro en Estados Unidos es parte de una estrategia más amplia, con intervención, lobby y presión política de Washington sobre el Gobierno de Lula.

“Junto al exdiputado trabaja en Estados Unidos Paulo Figueiredo, nieto del último presidente general de la dictadura (1964-1985), Joao Batista Figueiredo. Figueiredo trabajó como bloguero especializado en opinión conservadora y se exilió voluntariamente en Florida con Jair Bolsonaro en diciembre de 2022”, recordó. 

Figueiredo fue socio de Trump en un proyecto hotelero en Río de Janeiro entre 2013 y 2016. “Actualmente es una figura central en los esfuerzos de Eduardo Bolsonaro para imponer sanciones a Alexandre de Moraes”, el magistrado que supervisó el caso por el que Bolsonaro fue condenado, dijo Lima Rocha.

Lima Rocha consideró que otra figura “clave del lobby de extrema derecha brasileño” en Estados Unidos es Susana Guerra, expresidenta del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, organismo “considerado por los empleados de carrera de la agencia como un eje del intervencionismo neoliberal”. 

Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, es cercana al exministro de Economía brasileño Paulo Guedes. “Tiene estrechos vínculos con Ivanka Trump (hija mayor del presidente) y su esposo, Jared Kushner”, resaltó el politólogo. 

La apuesta de Lula: Brasil sin alineamientos exclusivos

En este escenario, el presidente brasileño hace equilibrio para mantener el diálogo con Washington sin abandonar su política exterior histórica.

Para Joao Furtado, profesor de Economía de la Universidad de Sao Paulo, es esencial comprender que históricamente Lula preservó una estrategia de diversificación de alianzas internacionales, sin depender de un socio único, un consenso que alcanza a buena parte de la política y los empresarios locales.

“La diplomacia brasileña tiene fuerte apego al multilateralismo”, dijo a TRT Español y resaltó que el empresariado valora que Brasil sea un actor global. 

El experto descartó acuerdos diferenciales con Estados Unidos. “Incluso las fuerzas de extrema derecha pro-MAGA (“Hacer a EE.UU. grande otra vez”, en inglés) están cediendo ante la evidencia de que la agroindustria brasileña tiene mucho más que ganar en Asia que en Norteamérica”, señaló.

Según Furtado, “el desafío al poder estadounidense en otras dimensiones hace que esta potencia quiera reafirmarse aquí, en una versión extrema de la Doctrina Monroe”. 

“Mientras los principales actores globales no se entienden entre sí, América Latina necesita ganar tiempo. Ese es el significado último del ciclo virtuoso: escapar del ciclo destructivo”, afirmó.

Flávio, el sucesor de Jair Bolsonaro

La consolidación de Flávio Bolsonaro como principal candidato de la derecha coincide con el fortalecimiento de los vínculos internacionales del bolsonarismo, en especial con integrantes del Partido Republicano y el entorno de Trump.

Mientras que su hermano Eduardo sostiene la articulación política internacional en centros de poder, Flávio aparece como el único candidato competitivo de la derecha brasileña, según sondeos

Sin embargo, en el pasado estuvo rodeado de polémicas.

La cadena O’Globo reveló en 2019 sus vínculos con grupos paramilitares de Río de Janeiro cuando era diputado, y empleaba a la madre y la exesposa del excapitán de la Policía Militar Adriano Magalhaes da Nóbrega, pieza clave en una organización criminal y sicario, asesinado cuando era investigado. 

Otra controversia reciente es su vínculo con el banquero encarcelado Daniel Vorcaro, ejecutivo del Banco Master y financista de “Dark Horse”, una película biográfica sobre Jair Bolsonaro cuyo presupuesto triplica al de una superproducción de Hollywood. Recientemente, The Intercept Brasil reveló que Flávio Bolsonaro intentó “una exigencia” (cobrança, en portugués) a Vorcaro para obtener el financiamiento.

Según el informe, Vorcaro prometió transferir 24 millones de dólares y de acuerdo con los documentos hasta mayo de 2025 hizo seis transacciones que superan los 10 millones de dólares. Ese dinero se depositó en un fondo con la intención de adquirir la vivienda donde reside Eduardo Bolsonaro en Texas, Estados Unidos. 

Alianzas en el sur

A pocos meses de las elecciones de octubre, el bolsonarismo continúa reforzando sus alianzas internacionales. El presidente de Argentina, Javier Milei, viajará a Brasil para respaldar a Flávio Bolsonaro en la convención del Partido Liberal. 

Milei y los Bolsonaro se presentan desde 2023 como "aliados ideológicos de la nueva derecha latinoamericana". También buscó visitar al expresidente Jair Bolsonaro, bajo prisión domiciliaria por su condena por intento de golpe de Estado, pero la Corte Suprema rechazó el pedido. 

Este artículo fue redactado por Agustín Gulman y reportado por Júlia Klein Caldas desde Brasil.

FUENTE:TRT Español