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"¿Has visto a mi hijo?": la espera interminable de las familias marroquíes tras la crisis en Ceuta
Decenas de familias marroquíes permanecen junto a la frontera con España, con la esperanza de encontrar a hijos, hermanos o primos desaparecidos en los últimos días durante la crisis migratoria de Ceuta. España cifra en 72 los muertos.
"¿Has visto a mi hijo?": la espera interminable de las familias marroquíes tras la crisis en Ceuta
Los cruces masivos de migrantes a pie y por mar desde Marruecos hacia territorio español, en Ceuta, dejron al menos 72 muertos.

"¿Has visto a mi hijo? ¿Lo conoces? ¿Sabes algo de él?". La misma pregunta se repite una y otra vez este domingo frente a la frontera entre Marruecos y Ceuta. Decenas de familias permanecen junto a una valla de alambre de espino que las separa del mar, aferradas a la esperanza de encontrar a sus seres queridos o, al menos, obtener una respuesta sobre su destino.

Llegan desde distintos puntos del país. Algunos han recorrido cientos de kilómetros desde Fez, Casablanca o Tánger después de perder el contacto con hijos, hermanos o primos que, hace apenas unos días, emprendieron el camino hacia Ceuta convencidos por los rumores difundidos en redes sociales sobre una supuesta apertura de la frontera española.

Lo que se viralizaba en redes sociales como una oportunidad, terminó convirtiéndose en una tragedia. Al menos 72 personas murieron y el número de desaparecidos sigue siendo imposible de determinar. 

En Castillejos, o en árabe Al-Fnideq, la ciudad marroquí situada frente a Ceuta, unas treinta personas esperan noticias junto a la costa. Cada grupo de jóvenes que regresa desde el enclave español provoca una escena que se repite sin descanso: familiares rodeando a los recién llegados mientras muestran fotografías almacenadas en sus teléfonos móviles, preguntándoles si los reconocen.

A veces llega una respuesta que devuelve algo de esperanza. Una madre respira aliviada cuando un joven asegura haber visto a su hijo el sábado en Ceuta. La mayoría, sin embargo, sigue marchándose con las mismas dudas con las que llegó.

Buscando respuestas

Rachida Mamakh, de 48 años, tiene los ojos enrojecidos de tanto llorar, mientras pregunta en vano a cada transeúnte en busca de noticias de su hijo Zuhair. 

Llegó desde Fez, a más de cinco horas de carretera, después de que su hijo, de 23 años, la llamara el jueves para decirle que había dejado su motocicleta en Castillejos y que ya había conseguido llegar a Ceuta.

Desde entonces, el teléfono permanece en silencio. "Ruego a Dios que vuelva sano y salvo", dice tras varios días sin noticias.

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También en la frontera se encuentra otra mujer, que prefiere mantener su nombre anónimo. Tiene una pequeña tienda de fotografía en Tánger y busca desesperadamente a su hermano Abjanib, de 23 años, universitario y con trabajo. Llegó a Al-Fnideq el viernes, decidido a cruzar. 

Ibrahim tampoco consigue noticias de su hijo, de apenas 17 años. El adolescente salió de Fez el jueves llevando únicamente la ropa que tenía puesta y 400 dirhams —unos 40 euros— que había ahorrado para comprarse ropa.

"Nos han dicho que no está detenido y que no hay registro de fallecidos menores de 18 años del lado marroquí", explica. "También hemos ido al hospital y tampoco está. Por eso seguimos aquí esperando".

La incertidumbre también consume a Mohamed, un fontanero de 27 años llegado desde Ifrán, unos 460 kilómetros al sur. Busca a dos primos de 18 y 22 años. La última vez que habló con ellos por teléfono, les dijo que "se entregaran a las autoridades para ser repatriados", pero no ha sabido "nada más" desde aquella llamada en la noche del jueves.

"Nunca más volvieron a responder", cuenta.

"Había muchos muertos"

Mientras unas familias buscan, otras reciben a quienes han conseguido regresar.

Ayoub vuelve con heridas en un brazo y una pierna. Está agotado y asegura sentirse engañado. Creyó los mensajes difundidos en redes sociales sobre la apertura de la frontera y decidió lanzarse al mar.

Jalil, un trabajador sudanés de la construcción residente en Casablanca, también regresó. Dice que un conocido le avisó de que existía un paso libre hacia Ceuta y viajó inmediatamente a Fnideq junto a siete compatriotas.

Todos consiguieron llegar al enclave español. Él, sin embargo, decidió volver.

"No veo que podamos quedarnos allí", explica mientras muestra una herida en la pierna.

Antes de establecerse en Marruecos había atravesado Libia, Túnez y Argelia. Estaba convencido de que lograría cruzar porque era un buen nadador. Lo que encontró en el agua fue otra cosa. “Había muchos muertos”, dice.

Su testimonio coincide con el de otros que describen escenas de pánico en el agua, con cientos de personas que se empujaban o manoteaban para mantenerse a flote. Muchos no lo lograron.

A su lado, Hassan recuerda esta avalancha. Conserva heridas en las piernas. Se las hizo con las rocas, el jueves, cuando cruzó a nado con su hijo. "He vuelto porque no he visto estabilidad. Mi hijo se ha quedado pero va a volver también. Terminaremos en España pero no así", explica en el hospital de Fnideq, por donde han pasado muchas familias preguntando por los desaparecidos sin resultado.

Mientras tanto, frente a la costa, las patrullas de rescate siguen rastreando el mar en busca de desaparecidos.

Con información de EFE y AFP.

FUENTE:TRT Español y agencias