Tratando de desestimar la relevancia de la guerra que durante más de seis meses ha librado contra Irán, el presidente de EE.UU., Donald Trump, señaló este viernes que la contienda es “pan comido” y que se trata de un “conflicto militar” que “no es algo grande”. Pero diversos reportes de prensa, casi en simultáneo a sus declaraciones, plantean importantes interrogantes sobre esta postura.
Primero, informes de inteligencia citados por el diario The New York Times apuntan a que Teherán ha ganado confianza en sus ataques contra objetivos en Oriente Medio, y parece decidido a prolongar el conflicto durante meses. Además, para terminar de completar el panorama, el medio Axios informó que la Casa Blanca evalúa una estrategia centrada en contener a Irán después de la guerra, mediante la cooperación regional.

Ahora bien, las declaraciones de Trump no llegan de repente ni en un momento casual: faltan dos meses para las elecciones al Congreso en EE.UU., conocidas como intermedias, y las extendidas hostilidades con Irán han cobrado una relevancia cada vez mayor. A lo que se suma que apenas un día antes, el vicepresidente JD Vance sostuvo que al conflicto "no lo llamaría una guerra", a pesar del reciente recrudecimiento de los enfrentamientos entre Teherán y Washington por el estrecho de Ormuz.
"Muchas personas no la llaman una guerra. Yo la llamo un conflicto militar porque para nosotros es pan comido”, respondió Trump a los periodistas cuando le preguntaron por los comentarios de Vance. Y luego remató: “No es algo grande. Primero lidiamos con Venezuela y ahora esto”.

"No creo que la forma en que la llamemos sea importante. Lo que importa es que hemos tenido mucho éxito. Hemos impedido que Irán se dote del arma nuclear", insistió en uno de sus argumentos recurrentes desde que lanzó la guerra el 28 de febrero. Teherán ha negado durante mucho tiempo que busque desarrollar un arma nuclear, y ha defendido que su programa nuclear tiene fines pacíficos y civiles.
La otra cara que muestran los informes de inteligencia
A la postura de Trump se le contraponen los informes de inteligencia que, citados por The New York Times, apuntan a que Irán ha adquirido confianza respecto a atacar objetivos en Oriente Medio y, además, parece decidido a prolongar el conflicto durante meses. El diario señala que, si bien el fuego recientemente reavivado sigue siendo limitado, los reportes de inteligencia sugieren que Teherán “podría estar contemplando una escalada significativa”, según fuentes que leyeron los documentos.
“En muchos aspectos, las evaluaciones reflejan lo que se ha observado sobre el terreno tras el recrudecimiento de los enfrentamientos después de un período de relativa calma”, se lee en la publicación. La frase hace referencia a que la semana pasada, Teherán atacó buques en el estrecho de Ormuz y tropas de EE.UU. en la región, y las fuerzas de Washington lanzaron operaciones contra territorio iraní.

Además, funcionarios declararon al periódico que Irán conoce mejor su poderío militar y parece reacio a negociar, mientras que Trump recurre a la presión económica y las sanciones para forzar concesiones. De manera que, los informes de inteligencia –según funcionarios y exfuncionarios que hablaron con The New York Times– apuntan a que será difícil alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra por completo.
La estrategia que estaría evaluando la Casa Blanca
Y aquí viene justamente otro desafío para el plan que, de acuerdo al reporte del medio Axios, estaría preparando el Gobierno de Trump. La publicación informó este viernes que la Casa Blanca está desarrollando una estrategia para Oriente Medio tras la guerra, centrada en contener a Irán mediante la cooperación regional, así como en la normalización de las relaciones entre Israel y sus vecinos.
Axios detalla que la estrategia se encuentra aún en fase de redacción y pretende definir la política de Washington tras la guerra de Irán y durante los dos últimos años del mandato de Trump. Y luego añade que la planificación está en marcha tanto a nivel político como interinstitucional.
Trump también ha discutido la estrategia con sus principales asesores en dos reuniones recientes y, en privado, ha descrito sus planes como “algo mucho más ambicioso” en Oriente Medio, explica el reporte.

Según Axios, han surgido tres posibles prioridades. Primero, la creación de una alianza regional de socios de EE.UU., para contener a Irán, con Washington como garante. Segundo, abordar los problemas derivados de la incursión del 7 de octubre, incluyendo la siguiente fase del plan de alto el fuego de Trump para Gaza, así como un acuerdo de seguridad entre Israel y Siria, y la implementación del acuerdo entre Tel Aviv y Líbano. Tercero, la ampliación de los Acuerdos de Abraham mediante un posible acuerdo de normalización entre Arabia Saudí e Israel.
Pero hay más en el plano regional. El informe señala que las elecciones israelíes del 27 de octubre y las elecciones intermedias de EE.UU. en noviembre son factores importantes a considerar. La administración de Trump espera que el próximo gobierno israelí apoye la estrategia, pero, según informes, funcionarios indicaron que el líder estadounidense tiene la intención de implementarla independientemente del resultado electoral, incluso en caso de un estancamiento político.

Una fuente informada sobre el proceso afirmó que la redacción podría demorar varias semanas más. "Están trabajando en ello, pero aún no está finalizado", sostuvo.
"La idea es vincular muchos aspectos de la región: cómo crear una alianza regional después de la guerra. Todavía no está claro si todos los aliados de Estados Unidos en la región la respaldarán", agregó la fuente.
Reportan ataque de EE.UU. cerca de la isla Kharg
En paralelo, un misil de EE.UU. impactó un petrolero cerca de la isla de Kharg, en Irán, este sábado, según informaron medios de ese país.
El petrolero iraní involucrado era una "embarcación pequeña", informó la Agencia de Noticias Estudiantiles de Irán. Añadió que no se reportaron víctimas.
Ahora bien, la isla de Kharg es vital para el sistema de exportación de petróleo de Irán, ya que maneja entre el 90% y el 95% de las exportaciones de crudo del país. Ya Trump había amenazado previamente con tomar el control de la isla.
Tras un mes de aparente calma, los enfrentamientos entre Irán y EE.UU. se reanudaron la semana pasada por iniciativa de Washington, que atacó la isla de Larak, en el sur del país, argumentando supuestamente que buscaba “prevenir” que Teherán lanzara cohetes con minas hacia el estrecho de Ormuz. Irán respondió atacando objetivos militares estadounidenses en países del Golfo como Jordania y Emiratos Árabes Unidos.

Washington y Teherán habían firmado un memorando de entendimiento el 18 de junio sobre la libertad de navegación a través del estrecho de Ormuz, pero su implementación se ha estancado debido a desacuerdos sobre lo pactado. En medio, las negociaciones para una salida definitiva al conflicto permanecen estancadas.
Irán afirma haber reconstruido instalaciones de petróleo y gas
Irán ha reconstruido gran parte de su infraestructura de refinación de petróleo y gas dañada durante los ataques de EE.UU., según informó el ministro de Petróleo, Mohsen Paknejad, este viernes al señalar que las exportaciones de crudo continuaron a pesar del intenso bombardeo.
En conversación con la plataforma de noticias Shana del Ministerio de Petróleo, Paknejad indicó que la reconstrucción comenzó a los pocos días de los ataques y que gran parte de las obras ya se han completado.
Añadió que se espera que el progreso sea cada vez más visible en los próximos meses, mientras que Teherán también planea aumentar su capacidad de producción de gas.
Paknejad afirmó que el principal centro de exportación de petróleo de Irán, ubicado en la isla de Kharg, sufrió ataques particularmente intensos durante el conflicto. Según el ministro, la isla, que abarca entre 23 y 24 kilómetros cuadrados, fue bombardeada más de 550 veces.
A pesar de los ataques, los trabajadores continuaron cargando petróleo crudo en los buques cisterna, añadió. “Esta isla... fue objeto de más de 550 ataques, pero nuestros compañeros siguieron cargando petróleo en los buques cisterna incluso bajo el bombardeo”, declaró Paknejad.
Luego aseguró que la reconstrucción de las refinerías dañadas comenzó con la remoción de escombros, un proceso que se inició aproximadamente dos o tres días después de los ataques. “Gran parte de los trabajos de reconstrucción ya se han completado”, afirmó.
El ministro no proporcionó una estimación detallada de los daños restantes en las instalaciones ni especificó la capacidad total de producción restablecida hasta el momento.



















