Estados Unidos e Irán han reemplazado el estruendo de los ataques militares mutuos por el ya habitual vaivén de declaraciones incisivas que, con cada jornada, los aleja de la mesa de negociaciones. El diálogo, estancado por más de mes y medio, enfrenta una encrucijada cada vez mayor a medida que las dos partes aumentan el calibre de sus exigencias. Washington se mantiene en que Teherán debe ceder si quiere evitar la asfixia económica, mientras el liderazgo iraní acaba de exigir que EE.UU. lo compense por todos los daños derivados de las sanciones unilaterales, incluyendo restitución y reparaciones.
En un mensaje dirigido a la ONU y al Consejo de Seguridad este miércoles, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, calificó las sanciones estadounidenses como una “campaña de terrorismo económico”, ejecutada a través de medidas coercitivas unilaterales que, remarcó, son ilegales bajo el derecho internacional.
“La República Islámica de Irán se reserva el derecho de recurrir a todos los medios disponibles para perseguir la rendición de cuentas, la compensación y la reparación, así como para responsabilizar a los perpetradores de estos actos inhumanos e ilegales”, declaró Araghchi, según reportó la cadena estatal iraní IRIB.

En esa línea, el funcionario sostuvo que la campaña estadounidense “conlleva responsabilidad internacional, incluida la obligación de brindar compensación total por todos los daños materiales y morales, incluyendo la restitución y reparaciones, de conformidad con el derecho internacional”.
Además, le pidió al secretario general de la ONU, António Guterres, que evalúe e informe las consecuencias humanitarias y de derechos humanos de tales medidas, incluido su impacto en el acceso de los civiles a alimentos, medicinas, atención médica, energía, transporte y asistencia humanitaria. Araghchi señaló que la evidencia pertinente debe ser evaluada, documentada y preservada de forma independiente para garantizar la rendición de cuentas en el futuro.
Justamente, de acuerdo al ministro, Washington tiene “plena responsabilidad internacional”, y podría enfrentar responsabilidad penal individual, si se establecen los elementos legales pertinentes, por las consecuencias de “actos ilegales y criminales y el daño causado al pueblo iraní”.
Luego, instó al Consejo de Seguridad de la ONU y a los Estados miembros a condenar y rechazar el uso por parte de Washington de “medidas coercitivas unilaterales y sanciones secundarias” para presionar a Estados soberanos a cambiar sus legítimos intereses económicos y relaciones comerciales.
De hecho, instó a EE.UU. “a detener de inmediato las amenazas” dirigidas a forzar a otros países “a alterar relaciones e intereses económicos”.
Esta declaración de Araghchi apela a la advertencia que lanzó el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, a principios de esta semana, para los países que tienen negocios con Teherán: o cortaban sus vínculos o se enfrentarían a sanciones secundarias.
Por lo que Bessent llamó a los gobiernos y otros actores a no dar por sentado que Washington no estará dispuesto a imponer consecuencias a quienes cuestionen su política hacia Irán.
No hay diálogos con Irán, reitera la Casa Blanca
Por su parte, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reafirmó este jueves que EE.UU. e Irán no mantienen actualmente negociaciones para poner fin a la guerra, ya que Washington se centra en presionar económicamente a Teherán. Sin embargo, la funcionaria matizó que todas las opciones siguen "sobre la mesa”.
“El objetivo principal del presidente Trump ha sido y siempre será garantizar que Irán nunca pueda obtener un arma nuclear. Y punto. Por eso hemos llevado a cabo la ‘Operación Furia Épica’ para destruir su ejército. Ahora tenemos la ‘Operación Marginado Económico’ para destruir su economía", dijo Leavitt a la cadena Fox News.
"En estos momentos no hay negociaciones en curso, y esto seguirá así hasta que el presidente considere que quizá se sienten a la mesa de forma seria. Todavía no hemos visto eso", añadió. "Por supuesto, él sigue manteniendo todas las opciones sobre la mesa, y el bloqueo naval también sigue en vigor", señaló con respecto a Ormuz.
“Operación Marginado Económico”
Este lunes, el Gobierno de Trump lanzó la “Operación Marginado Económico”, una amplia campaña de sanciones económicas destinada a aislar aún más a Irán del sistema financiero global.

El secretario Bessent explicó en su momento que las medidas apuntan a sectores económicos clave de Irán, incluidos aviación, transporte marítimo, oro, tecnología y activos digitales, con más de 60 entidades, individuos y embarcaciones sancionados.
También fue explícito en que el objetivo de Washington era cortar los salvavidas económicos de Irán, describiendo la campaña como la "asfixia económica" de Teherán.
La semana pasada, Trump ya había anunciado “la operación económica más aplastante jamás emprendida contra algún país”, describiendo su campaña de máxima presión contra Irán como “guerra económica y aislamiento a una escala sin precedentes”.
También dijo que los países que brinden a Teherán un “salvavidas” económico –a través de sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales– enfrentarían graves consecuencias.
Reporte revela daños a red de inteligencia de EE.UU. por ataques de Irán
En otro frente, los ataques iraníes con misiles y drones han causado daños sin precedentes –que ascienden a miles de millones de dólares– en instalaciones de inteligencia y equipos de vigilancia de EE.UU. en todo Oriente Medio, informó NBC News, citando a cuatro fuentes con conocimiento del asunto.
Los ataques afectaron edificios, sistemas de radar y equipos de recopilación de inteligencia utilizados por la CIA y otras agencias de inteligencia estadounidenses. La magnitud de la destrucción se describe como mayor que cualquier otra sufrida anteriormente por la comunidad de inteligencia de ese país.

Según las fuentes, los ataques tuvieron como objetivo varias instalaciones y equipos compartidos por las agencias de inteligencia y el ejército de EE.UU., lo que llevó al Congreso a asignar fondos de emergencia específicos para la reconstrucción y la sustitución.
Entre las instalaciones vinculadas a la inteligencia que sufrieron ataques se encontraban una estación de la CIA en Riad, una instalación en el este de Iraq e instalaciones sensibles de radar y vigilancia repartidas por toda la región, según funcionarios estadounidenses y de los países del Golfo.
Durante la fase inicial del enfrentamiento, los ataques iraníes se dirigieron sistemáticamente contra las redes de radar de defensa aérea estadounidenses.
Imágenes satelitales y evidencia visual revelaron la destrucción y los daños sufridos por sistemas avanzados, incluyendo un sistema de radar AN/TPY-2 en Jordania y un radar de barrido electrónico AN/FPS-12 en Qatar, así como daños en instalaciones en los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait y Arabia Saudí.
Los cuantiosos daños han suscitado interrogantes urgentes en los estamentos militares y de inteligencia de Washington sobre la capacidad existente para defender sus activos estratégicos en toda la región.
Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán a finales de febrero, lo que llevó a Teherán a tomar represalias contra Israel y activos militares estadounidenses en toda la región antes de que se alcanzara un acuerdo de alto el fuego en abril.
A mediados de junio, Washington y Teherán firmaron un memorando de entendimiento que exigía libertad de navegación en el estratégico estrecho de Ormuz, pero la implementación del acuerdo posteriormente se estancó en medio de diferencias persistentes.


















