La ofensiva israelí en Cisjordania ocupada se intensifica mediante operaciones militares prolongadas, demoliciones, desplazamientos forzosos y una expansión sostenida de los asentamientos ilegales, mientras expertos de la ONU advierten de un aumento sin precedentes de la violencia de colonos contra comunidades palestinas y alertan sobre el riesgo de una mayor expulsión de la población de sus tierras.
Uno de los ejemplos más visibles de esta escalada se encuentra en los campamentos de refugiados de Tulkarem y Nur Shams, en el norte de Cisjordania ocupada, donde el ejército israelí ha decidido prolongar su ofensiva militar y ocupación hasta el próximo 31 de julio, según informó el gobernador de Tulkarem, Abdullah Kamil.
La operación comenzó el 21 de enero de 2025 como parte de una ofensiva militar más amplia lanzada por Israel en el norte de Cisjordania ocupada. Inicialmente centrada en Yenín, la campaña se extendió posteriormente a los campamentos de Tulkarem y Nur Shams, ambos ubicados en la gobernación de Tulkarem.
Según Kamil, la decisión de extender la operación prolongará el sufrimiento de miles de familias palestinas desplazadas por la fuerza. El gobernador denunció que la demolición de viviendas y establecimientos comerciales, la destrucción de infraestructuras y las amplias labores de excavación realizadas dentro de los campamentos han agravado significativamente las condiciones humanitarias y económicas de los residentes.
Ante esta situación, reiteró su llamamiento a las organizaciones internacionales y a los grupos de derechos humanos para que intervengan de manera urgente y presionen para poner fin a la ofensiva israelí.

Israel impulsa más de 2.700 nuevas viviendas en asentamientos
La ampliación de la operación militar coincide con nuevos planes israelíes para expandir los asentamientos en Cisjordania ocupada. Según la Comisión Palestina contra el Muro y los Asentamientos, Israel está impulsando proyectos para construir más de 2.700 nuevas viviendas en asentamientos ilegales de ese territorio.
La comisión indicó que el Consejo Superior de Planificación de Israel, que opera bajo la Administración Civil dependiente del ejército israelí, tiene previsto debatir un nuevo paquete de proyectos que contempla al menos 2.721 unidades residenciales, además de iniciativas de zonificación y planificación estructural destinadas a ampliar los límites de varios asentamientos y reforzar sus marcos legales y urbanísticos.
Entre los proyectos propuestos figuran 1.006 viviendas en el asentamiento de Givat, cerca de Belén; 922 en Har Bracha, al sur de Nablus; 455 en Mevo Dotan, al oeste de Yenín; y 234 en Kiryat Arba, al este de Hebrón.
La comisión afirmó que estos planes reflejan los continuos esfuerzos de Israel por ampliar los asentamientos existentes y consolidar nuevos hechos sobre el terreno en el territorio palestino ocupado. También advirtió de que provocarán una mayor confiscación de tierras palestinas, profundizarán la fragmentación geográfica entre las comunidades palestinas y reforzarán lo que describió como una política gradual de anexión de Cisjordania ocupada.
Según datos de la comisión hasta el 30 de marzo, más de 542 asentamientos y puestos avanzados ilegales han sido establecidos en Cisjordania ocupada, donde residen más de 780.000 colonos israelíes. De ellos, 192 son asentamientos y 350 son puestos avanzados, incluidos más de 165 creados desde octubre de 2023 y 59 solo durante 2025.

La ONU alerta de una escalada "sin precedentes" de la violencia de colonos
En paralelo, expertos de la ONU advirtieron este lunes de un fuerte aumento de la violencia de los colonos israelíes en el territorio palestino ocupado, al considerar que estos ataques representan una amenaza existencial para las comunidades palestinas y podrían acelerar los desplazamientos forzosos.
En un comunicado, los expertos señalaron que los ataques de colonos, presuntamente perpetrados con el apoyo o la aquiescencia de las autoridades israelíes, se han convertido en un "terror cotidiano" para los palestinos y están creando condiciones que obligan a la población a abandonar sus hogares.
"La violencia en aumento, llevada a cabo con total impunidad, sirve como un instrumento de coerción en manos de la potencia ocupante, facilitando la limpieza étnica", afirmaron.
Los expertos indicaron que la brutalidad de los colonos ha alcanzado niveles "sin precedentes" en 2026, con al menos 13 palestinos muertos y cerca de 500 heridos durante los primeros cinco meses del año, superando las cifras registradas en años anteriores.
Según el comunicado, las comunidades palestinas del Área C de Cisjordania ocupada, especialmente en el Valle del Jordán y las colinas del sur de Hebrón, han sido las más afectadas por la violencia y los desplazamientos.
Los expertos destacaron la situación de la aldea de Umm al-Kheir, que, según denunciaron, ha sufrido repetidas demoliciones, cortes de suministros y ataques de colonos en medio de la expansión de los asentamientos.
Asimismo, advirtieron de que el desplazamiento continuado de palestinos podría dejar expuestos unos 663 kilómetros cuadrados de tierra a una mayor expansión de los asentamientos israelíes.
También alertaron de que el aumento de las tensiones regionales ha desviado la atención internacional de los acontecimientos en el territorio palestino ocupado, lo que permite que la violencia y los desplazamientos continúen sin una rendición de cuentas suficiente.
Los expertos instaron a Israel a poner fin al apoyo a los asentamientos y a la violencia de los colonos, garantizar la rendición de cuentas por los ataques y asegurar el retorno seguro de los residentes desplazados.
"A pesar de la flagrante ilegalidad de su ocupación de Cisjordania ocupada, Israel sigue estando obligado a cumplir con sus responsabilidades como potencia ocupante en virtud de los Convenios de Ginebra, incluida la obligación de tratar a la población palestina como 'personas protegidas' bajo el derecho internacional humanitario", concluyeron.
Desde el inicio del genocidio en Gaza el 8 de octubre de 2023, los ataques de las fuerzas israelíes y de colonos ilegales en Cisjordania ocupada han causado la muerte de 1.168 palestinos, han herido a alrededor de 12.660 personas y han provocado la detención de unas 33.000 personas.


















