En medio de una presión cada vez más tangible sobre La Habana, Estados Unidos imputó este miércoles al expresidente cubano Raúl Castro por los delitos de asesinato, conspiración para matar a estadounidenses y destrucción de una aeronave por su presunta responsabilidad en la muerte de cuatro pilotos de la organización Hermanos al Rescate hace 30 años, según documentos judiciales. La Habana calificó la acusación como una “acción política, sin ningún basamento jurídico”.
El Departamento de Justicia presentó los cargos ante la Corte Federal del Distrito Sur de Florida y sostiene que Castro, mientras era ministro de Defensa en 1996, ordenó el derribo de dos avionetas en las que viajaban tres cubano-estadounidenses y un cubano residente legal en EE.UU.
La imputación fue revelada por un juez de Miami tras levantar el secreto del sumario, de acuerdo con documentos disponibles en línea.
La Fiscalía señala que Castro autorizó el ataque del 24 de febrero de 1996 contra las aeronaves en las que viajaban Carlos Costa, Armando Alejandre y Mario Manuel de la Peña, ciudadanos estadounidenses, además de Pablo Morales, residente legal en el país. Todos participaban en las labores de Hermanos al Rescate, organización dedicada a auxiliar a balseros que intentaban salir de Cuba, añade la acusación.
La acusación formal, presentada el 23 de abril y revelada apenas ahora, también incluye a los militares cubanos Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas, Luis Raúl González-Pardo Rodríguez y Lorenzo Alberto Perez-Perez, señalados como presuntos participantes en la operación.
El Gobierno cubano sostuvo en su momento que las avionetas habían ingresado en su espacio aéreo y calificó a los pilotos de “terroristas”.
Hasta ahora, las autoridades estadounidenses no han explicado el alcance ni las implicaciones de la decisión, y tampoco han precisado si ejecutarían una eventual captura de Castro ni cuál sería la pena máxima que podría enfrentar.
El Fiscal General en funciones, Todd Blanche, dijo tras conocerse la decisión: "Esperamos que se presente aquí por su propia voluntad o de otra manera irá a prisión".
Una "acción política, sin basamento jurídico", denuncia presidente de Cuba
En este marco, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó este miércoles que la acusación es “una acción política”.
“Se trata de una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba”, indicó en la red social X.
A su juicio, la "pretendida acusación" tan sólo evidencia "la soberbia y la frustración que le provoca a los representantes del imperio, la inquebrantable firmeza de la revolución cubana, y la unidad y fortaleza moral de su liderazgo".
"EE.UU. miente y manipula los sucesos alrededor del derribo de las avionetas de la organización narco-terrorista Hermanos al Rescate en 1996", dijo. El Gobierno cubano, afirmó el presidente, actuó entonces "en legítima defensa, dentro de sus aguas jurisdiccionales tras sucesivas y peligrosas violaciones" del espacio aéreo de la isla por "connotados terroristas".
Díaz-Canel añadió que las autoridades estadounidenses fueron alertadas "en más de una decena de ocasiones" de estos hechos (y de otras acciones previas de los Hermanos al Rescate), pero que se hizo "caso omiso de las advertencias" y se permitieron las violaciones.
"No se actuó de manera imprudente ni se violó el derecho internacional, como sí vienen haciendo fuerzas militares estadounidenses, con sus fríamente calculadas y abiertamente publicitadas ejecuciones extrajudiciales sobre embarcaciones civiles en el Caribe y el Pacífico", agregó Díaz-Canel.
Un nuevo añadido a la tensión latente
La acusación contra Castro, hermano menor de Fidel Castro, surge en medio de una creciente presión del Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre La Habana.
Trump ha impuesto un bloqueo petrolero a la isla que la ha sumido en una crisis energética, además de elevar sus amenazas de "tomar el control" del país. También amplió las sanciones contra el liderazgo cubano y el conglomerado empresarial operado por las Fuerzas Armadas, Gaesa.
Así, los cargos contra Castro suponen una nueva vuelta de tuerca en la gran presión que ejerce Washington sobre la isla, sometida a un embargo desde 1959 y ahora afectada por la escasez energética.
A su vez, Trump alterna las amenazas con las ofertas de diálogo con la isla. El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, había ofrecido horas antes de conocerse la imputación a Castro una "nueva relación" entre su país y Cuba, en un mensaje especial en español, en video. Asimismo, la Casa Blanca ofrece ahora 100 millones de dólares en alimentos y medicinas.























