Buenos Aires, Argentina — La disputa diplomática desatada esta semana tras las controvertidas declaraciones del presidente de Argentina, Javier Milei, contra su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes –calificadas como "insultos" por el mandatario brasileño–, abrió interrogantes sobre el futuro de la relación bilateral, a pesar de tratarse de socios comerciales históricos.
Académicos y diplomáticos consultados por TRT Español coinciden en que no habrá una ruptura, aunque advierten por el debilitamiento de la integración regional y la influencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en América Latina.
El apoyo de Milei a la candidatura de Flávio Bolsonaro —principal opositor de Lula de cara a las elecciones del 4 de octubre— reavivó ahora una tensión que, sin embargo, no es nueva: inició incluso antes de su llegada a la Casa Rosada en 2023.
En ese entonces, Lula evitó pronunciarse sobre las elecciones del país vecino por considerar que eran "un derecho soberano del pueblo argentino", aunque remarcó que "Brasil necesita a Argentina y Argentina necesita a Brasil", al destacar los empleos que ambos generan y el flujo comercial. Lula también sostuvo que ambos países necesitan "estar juntos y dejar de lado nuestras diferencias", y defendió la importancia de contar con un presidente que "valore la democracia", las instituciones, el Mercosur y América del Sur.
Pero la relación fue deteriorándose, especialmente desde junio de 2024, cuando Milei se pronunció con dureza contra el líder brasileño, al que llamó "corrupto" y "comunista", reportaron medios locales, y se negó a pedir disculpas por esas declaraciones.
Desde ese momento el vínculo fue “distante” y “frío”, según describieron medios de ambos países. Nunca tuvieron reuniones bilaterales ni llamadas; sólo se cruzaron en cumbres regionales del Mercosur y encuentros del G20. Y en sus viajes a Brasil evitó reunirse con Lula.
En ese contexto, durante su última visita a Brasil la semana pasada para brindar respaldo a Bolsonaro, varios medios reportaron que Milei se refirió a Lula –aunque sin mencionarlo directamente– como un "ladrón", "presidiario" y “basura”. No obstante, Lula evitó escalar el conflicto. Si bien llamó a consultas al embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, descartó “entrar en un intercambio de palabras”. “Vieron la payasada que hizo aquí el presidente de Argentina. No dije nada porque mi relación es la de un jefe de Estado”, afirmó Da Silva.
Dos gigantes sudamericanos
“Brasil está interesado en mantener buenas relaciones económicas y Argentina también. Ambos países se necesitan, este episodio no debe afectar el intercambio comercial”, afirmó a TRT Español el filósofo y politólogo brasileño Emir Sader, colaborador estrecho de Lula da Silva y miembro del Partido de los Trabajadores.
Aunque dijo que el episodio “no pasará a mayores”, sí lo consideró un “desgaste” de las relaciones.
La tensión sostenida entre ambos presidentes no afectó la relación comercial entre los países, como insiste el portavoz presidencial argentino, Adrián Ravier, quien aseguró esta semana que ambos países "se tienen como socios comerciales principales".
Brasil es el principal socio comercial de Argentina desde hace 35 años, cuando los entonces mandatarios Carlos Menem y Fernando Collor de Mello firmaron el Tratado del Mercado Común del Sur (Mercosur).

Según datos oficiales, en 2025 el intercambio comercial fue de 31.195 millones de dólares, la cifra más alta en 13 años. El récord fue en 2011, cuando ascendió a 39.616 millones. En el primer semestre de 2026 llegó a casi 14.000 millones, de acuerdo con estadísticas gubernamentales. La industria automotriz es un factor clave, junto con las exportaciones de trigo y manufacturas industriales.
Además, ambos países mantienen una sólida integración social. Más allá de la rivalidad en el fútbol, se trata de pueblos hermanados por una historia de más de dos siglos de relaciones diplomáticas, una frontera compartida que se extiende por más de 1.000 kilómetros y un fuerte intercambio cultural: en 2025, 3,1 millones de turistas argentinos visitaron Brasil, según datos del Ministerio de Turismo brasileño.
Para el historiador y analista político Valério Arcary, la tensión entre ambos países no escalará en el plano comercial. “Brasil tiene mucha importancia para la economía argentina, pero Argentina es el tercer socio comercial detrás de China y Estados Unidos”, señaló a TRT Español.
“El vínculo es independiente de la afiliación política de quien gobierne, incluso cuando haya una tensión evidente porque Milei se pasó de la raya con una provocación personal”, evaluó. Para Arcary, la llamada a consultas del embajador Bitelli es una cuestión protocolar.
Las presiones de Trump en la región
A su vez, la disputa diplomática se enmarca en un contexto de influencia del Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la región, tras la operación militar en Venezuela y sus reiteradas advertencias sobre Cuba.
Recientemente, Trump avanzó a paso firme con presiones al gobierno brasileño y fortaleció los vínculos con Milei en Argentina, quien en marzo dijo que quiere “hacer de la alianza estratégica con los Estados Unidos una política de Estado” y definió a su gobierno como “aliado incondicional” de Washington.
Semanas atrás, Trump impuso aranceles del 25% a las importaciones brasileñas, bajo el pretexto de supuestas prácticas comerciales desleales. Lula, por su parte, criticó el tarifazo y denunció la “injerencia electoral”.
“El ciclo de Trump se está agotando, son 10 años de un estilo marcado por la ruptura del multilateralismo y la imposición de su arbitrariedad personal”, consideró a TRT Español Diego Guelar, diplomático de carrera y ex embajador argentino en Estados Unidos, Brasil y China, entre otros países.
Para Guelar, Trump es “el líder del caos y el desorden”. “Y tiene socios, aprendices y discípulos, el más importante en América Latina es Milei”, sostuvo.
En ese mismo sentido se expresó el exembajador argentino ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Carlos Raimundi, quien dijo a TRT Español que Brasil es uno de los “pocos territorios hostiles” que enfrenta Trump.
“Milei le debe su sobrevivencia política a la promesa de ayuda financiera y apoyo de Trump, y Trump necesita debilitar a Brasil. Entonces, utiliza a uno de sus principales peones, que es Milei", explicó.
Sader coincidió, y resaltó que, según su análisis como sociólogo brasilieño, existe un plan diseñado por el gobierno estadounidense para “atacar a Lula y fortalecer” al candidato opositor, Flávio Bolsonaro. “No sé si hay coordinación expresa, pero están políticamente sintonizados. Trump intensificó los ataques a Brasil con los aranceles, pero no creo que influya en el resultado de las elecciones, más bien parece un regalo para Lula, fortalece la idea de que pueda ganar”, expresó en diálogo con TRT Español.
El Mercosur como telón de fondo
La escalada diplomática entre Argentina y Brasil además está atravesada por los cruces expresados en los últimos dos años y medio por el futuro del Mercosur. Un año atrás Milei afirmó que el bloque comercial está “sometido a una cortina de hierro”.
“Si los socios prefieren resistirse al cambio, tendremos que insistir en flexibilizar las condiciones de sociedad que nos unen”, advirtió el mandatario argentino, que pugna por una apertura comercial y flexibilizar las condiciones para firmar tratados bilaterales independientes al bloque.
Lula, por su lado, defendió recientemente al Mercosur como una “necesidad estratégica” y llamó a negociar en bloque para alcanzar acuerdos comerciales con China, Japón y Corea del Sur. “Ningún país del Mercosur obtendrá más libertad de acción a través de alineamientos automáticos o elecciones excluyentes", dijo.
Según el historiador Arcary, “el Gobierno de Brasil ha hecho una apuesta por la integración latinoamericana, quiere preservar el Mercosur, donde la mayor parte de las exportaciones brasileñas tienen su mayor valor agregado, ya que el peso de la industria allí es muy significativo”. “Incluso cuando han tenido gobiernos de distinto signo político, Argentina y Brasil han mantenido una relación de profunda amistad”, añadió.
Sader coincidió en este punto: “El Mercosur está consolidado. Incluso los empresarios argentinos impedirían una ruptura o cualquier cosa que se le pueda ocurrir a Milei”.
Asimismo, según Guelar, es clave preservar el Mercosur, ya que es un órgano rector de la geopolítica regional. “Somos accionistas mayoritarios de un destino que no puede detenerse por un episodio desafortunado. La integración debe basarse en la ‘ideología de la integración’, que respete la voluntad de los pueblos”, enfatizó.
“La relación profunda y la necesidad de cordialidad mutua no pueden ser arriesgadas”, agregó por su lado Raimundi. Para él, el futuro del Mercosur dependerá de los resultados de las elecciones en Brasil este año y en Argentina el próximo. “Puede debilitarse, reasumir un proceso de integración o continuar con estos niveles de turbulencia”, analizó.


























