La Unión Europea, ¿ha malinterpretado el lugar de Türkiye en el futuro de la seguridad del bloque?
TÜRKİYE
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La Unión Europea, ¿ha malinterpretado el lugar de Türkiye en el futuro de la seguridad del bloque?Tras los dichos de Von der Leyen que agruparon a Türkiye junto a Rusia y China, expertos advierten que la UE podría estar malinterpretando el lugar de Ankara y afirman que las crisis en Europa refuerzan su rol estratégico.
Las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, situaron a Ankara junto a Rusia y China. / Reuters

Türkiye, miembro de la OTAN que ha contribuido a la defensa de Europa durante décadas, pareció quedar relegada cuando Ursula von der Leyen sugirió que la Unión Europea (UE) debe moldear su futuro de manera que “no caiga bajo la influencia rusa, turca o china”.

Las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea llevaron a altos funcionarios en Ankara a releer el mensaje para intentar comprender plenamente su significado. Sin embargo, las sucesivas lecturas no cambiaron la conclusión: Türkiye, un país que durante décadas ha mantenido su interés por integrarse al bloque europeo, estaba siendo colocada políticamente junto a Rusia y China, dos potencias ampliamente percibidas como rivales de Occidente.

La interpretación provocó una respuesta del presidente de Türkiye, Recep Tayyip Erdogan, quien advirtió a los líderes europeos que no malinterpreten el persistente interés de Ankara en ingresar a la UE. Además, subrayó que Europa no debería marginar a Türkiye mientras continúa dependiendo de ella en materia de seguridad, migración y energía.

Las crecientes capacidades de defensa de Ankara subrayan su influencia en aumento en varias regiones, desde Ucrania hasta el Cuerno de África, el Cáucaso y Asia Central, mientras Türkiye se posiciona como mediadora en conflictos que abarcan Ucrania, Etiopía y el Golfo.

“Hoy, la necesidad de Europa de Türkiye es mayor que la necesidad de Türkiye de Europa, y mañana esta necesidad crecerá aún más”, declaró el presidente Erdogan. “No somos un país cuya existencia solo se recuerda cuando se necesita, cuya puerta se llama solo en tiempos de necesidad, y que es apartado en otros momentos. No somos, ni seremos jamás, ese tipo de país”, indicó.

Las declaraciones del presidente Erdogan hacen referencia no solo a los desafíos migratorios de Europa, sino también a su creciente crisis energética tras la guerra en Ucrania, que ha reducido significativamente el suministro de gas ruso. Con el estrecho de Ormuz efectivamente limitado para el comercio de petróleo y gas, las vulnerabilidades energéticas de Europa podrían profundizarse aún más.

En este contexto, la posición de Türkiye como potencial centro energético cobra mayor relevancia. 

Ofrece una de las rutas de tránsito más viables hacia Europa para los recursos tanto de Asia Central como del Golfo. En medio de las tensiones en el estrecho de Ormuz, reportes indican que países como Arabia Saudí estarían en conversaciones con Ankara para desarrollar corredores energéticos terrestres, incluidos gasoductos y oleoductos que podrían transportar petróleo y gas a Europa a través del territorio turco.

A pesar de las declaraciones de Ursula von der Leyen, que tratan a Türkiye no como un socio sino, en el mejor de los casos, como un competidor y, en el peor, como un adversario potencial, los expertos afirman que los crecientes desafíos geopolíticos de la UE podrían en última instancia obligar a Bruselas a una posición en la que los debates sobre Türkiye se vuelvan políticamente irrelevantes.

“Si la guerra en Ucrania se profundiza y EE.UU. retira su apoyo, la UE puede volverse dependiente de Türkiye, en cuyo caso no creo que la UE considere ninguna de sus objeciones contra Ankara como un problema. Cuando lo necesiten, los criterios de la UE y todo lo demás se derrumbarán”, declara a TRT World Muzaffer Senel, experto en estudios europeos.

Después de Estados Unidos, Türkiye es uno de los países con mayor cantidad de tropas desplegadas fuera de sus fronteras y figura entre las naciones con más bases militares en el extranjero, con aproximadamente uno de cada cinco soldados turcos desplegados en el exterior. 

Además, a lo largo de las últimas dos décadas, Türkiye ha reforzado significativamente su capacidad para llevar a cabo operaciones militares independientes.

“Aparte de Francia, ningún otro país de la UE tiene esta capacidad. Hasta que la UE desarrolle sus propias capacidades militares independientes de la OTAN —lo que no parece probable en un futuro cercano— necesita a Türkiye. Las encuestas entre los ciudadanos de la UE revelan cuán reacios son los europeos a defender sus propios países”, declara Senel a TRT World.

“Una óptica de exclusión, no de asociación”

Según una encuesta de Gallup International de 2024, solo alrededor del 32% de los ciudadanos de la UE estaría dispuesto a luchar por su país en caso de guerra, una de las tasas regionales más bajas a nivel mundial. Las cifras caen a alrededor del 20% en países como Alemania, Austria, Bélgica y Países Bajos.

Al igual que Senel, otros expertos también consideran que el enfoque de Von der Leyen hacia Türkiye es estratégicamente imprudente dada la creciente lista de desafíos internos y externos de la UE. Estos desafíos han quedado en evidencia con la reciente decisión de Trump de retirar 5.000 soldados estadounidenses de Alemania.

Mientras la UE debate la “autonomía estratégica” y el rearme post-Ucrania en respuesta a las posiciones cada vez más confrontacionales de la administración Trump, excluir a Türkiye —que cuenta con el segundo ejército más grande de la OTAN y un alcance geográfico único desde el Mar Negro hasta el Mediterráneo Oriental— resulta “estratégicamente incoherente”, afirma Abdulaziz Ahmet Yaşar, experto en la UE con sede en Hamburgo.

“Ninguna arquitectura de defensa europea seria funciona sin Ankara, pero las instituciones de la UE tienen dificultades para admitirlo políticamente”, declara Yasar a TRT World, refiriéndose al reciente comentario de la presidenta de la Comisión Europea contra Türkiye.

El enfoque de Von der Leyen “refleja una narrativa de Bruselas” que trata a Türkiye —una potencia media cada vez más asertiva fuera de la órbita normativa de la UE— “como un competidor estratégico, independientemente de su membresía en la OTAN o de su alineación real”, señala Yasar.

“Agrupar a Türkiye con Rusia y China es analíticamente vago, pero políticamente conveniente en la 'burbuja europea'. Esto indica que la UE está consolidándose internamente en lugar de comprometerse externamente”, dice. “Para Türkiye, confirma lo que Ankara ha argumentado durante mucho tiempo: la UE ve la relación a través de una óptica de exclusión, no de asociación”, añade.

Hasta ahora, la postura excluyente de la UE hacia Türkiye ha reportado pocos beneficios a Bruselas. El bloque ha luchado por desarrollar una arquitectura de seguridad coherente, mientras que Ankara ha ampliado su alcance desde Rusia hasta China y el norte de África, estrechando lazos con agrupaciones no occidentales como los BRICS.

“Türkiye no es un país que acepte automáticamente las políticas de la UE, mientras que la UE quiere imponer su propia agenda a Ankara, que aspira a establecer una relación más autónoma con Bruselas en áreas de interés nacional con su propia agenda", afirma Senel.

Según el académico, la UE no quiere ver a Türkiye como co-diseñadora en asuntos de defensa y seguridad en regiones que conciernen directamente a Ankara, como el Mar Negro y el Mediterráneo Oriental, rico en energía. Argumenta que países como Grecia, la administración grecochipriota y Francia están bloqueando efectivamente el progreso dentro de la UE en estos asuntos cuando están en juego intereses nacionales.

También señala que, dentro del marco institucional de Bruselas, se espera que tales cuestiones sean manejadas por el Consejo Europeo, un órgano político compuesto por los jefes de Estado y responsable de las relaciones intergubernamentales, y no por la Comisión Europea, encabezada por Ursula von der Leyen. A pesar de ello, afirma, el liderazgo de la UE parece permitir que la Comisión tome la iniciativa en estos temas.

“Parálisis”, no “rechazo activo”

Los expertos señalan que, más allá de la cuestión de la adhesión de Türkiye, la UE ha luchado durante mucho tiempo con una serie de tensiones internas que abarcan la política de ampliación del bloque la energía verde, la migración y la cuestión de si establecer un ejército europeo con capacidades nucleares.

Bruselas también ha estado lidiando con una creciente presencia de la extrema derecha en el Parlamento Europeo, que no solo se opone al aumento de la migración, sino que también rechaza la idea de admitir en la UE a Türkiye, de mayoría musulmana.

Las recientes declaraciones de Von der Leyen sobre Türkiye pueden interpretarse, por tanto, como una señal a esta extrema derecha en ascenso, reflejando lo que Senel describe como una profunda “crisis de identidad” dentro del bloque.

Estas divisiones se hacen especialmente visibles en los debates sobre la adhesión de Türkiye, donde las distintas instituciones de la UE continúan expresando posiciones variadas sobre el proceso de adhesión de Ankara y su futura relación con Bruselas.

En contraste con Von der Leyen, la responsable de ampliación de la UE, Marta Kos, ha subrayado la importancia de mantener fuertes lazos con Türkiye, afirmando que “necesitamos a Türkiye a la luz de las cambiantes realidades geopolíticas en Europa y Oriente Medio”.

A pesar de la dura retórica de Ursula von der Leyen hacia Ankara, Türkiye sigue recibiendo más del 60% de sus entradas totales de inversión extranjera directa de estados europeos, con Alemania y los Países Bajos a la cabeza entre los contribuyentes de la UE.

“Algunos estados miembros ven un valor estratégico en una cooperación más profunda en materia de migración y defensa, mientras que otros, en particular Grecia, la administración grecochipriota en el sur de Chipre y Austria, bloquean cualquier acercamiento significativo con Türkiye. El resultado es la parálisis más que el rechazo activo”, declara Yasar a TRT World.

Si bien la lógica estratégica sugiere que Bruselas debería estrechar lazos con Ankara, las históricas tensiones de larga data y siglos de rivalidad con Europa continúan moldeando el enfoque del bloque, llevando a los líderes de la UE a adoptar posiciones que no se alinean plenamente con el clima geopolítico actual.

“A los europeos les resulta psicológicamente difícil aceptar el creciente peso político de Türkiye, reconocer sus capacidades y ambiciones estratégicas y de defensa”, declara a TRT World Bülent Güven, politólogo con sede en Hamburgo.

“La UE tiende a ver a Türkiye no como un socio sino como un rival”, afirma, añadiendo que la creciente presencia de Ankara en Europa del Este, gran parte de la cual ha sido integrada en la UE desde el fin de la Guerra Fría, también contribuye a la incomodidad en Bruselas.

Los expertos también señalan que la gran población de Türkiye, de 85 millones de habitantes —mayor que cualquier estado miembro actual de la UE, incluida Alemania—, la posicionaría como un actor de enorme influencia dentro del bloque, con capacidad para moldear significativamente los procesos de toma de decisiones en caso de adhesión.

“Con su población actual, es el único país candidato que tiene el poder de cambiar fundamentalmente todos los procesos de toma de decisiones si se une a la UE”, declara Senel a TRT World. Así, “el sistema de votación por mayoría cualificada convierte a Türkiye, junto con Alemania, en uno de los países más poderosos”, concluye.

FUENTE:TRT World