El presidente de Türkiye, Recep Tayyip Erdogan, instó a la Unión Europea a abstenerse de adoptar acciones y discursos que puedan socavar la “actitud constructiva” de Ankara y, además, sostuvo que Bruselas debería reconocer y elogiar al país.
“Que no se olvide que Türkiye ya no es la antigua Türkiye, ni el mundo sigue limitado a la esfera de influencia de los Estados occidentales”, afirmó Erdogan durante un discurso a la nación, tras presidir una reunión con su gabinete este lunes.
En este contexto, el mandatario subrayó que el bloque europeo debe asumir que no puede convertirse en un actor global ni en un polo de atracción sin Türkiye como miembro de pleno derecho.
A renglón seguido, denunció que la “miopía estratégica” de la UE hacia Türkiye “lamentablemente persiste, de forma bastante visible”, en numerosas instituciones europeas.
Así, matizó que la cuestión no radica en la posición de Ankara, sino en cómo Bruselas se proyecta hacia el futuro. En esa línea, añadió que Europa necesita más a Türkiye de lo que Türkiye necesita a Europa.

“Mañana esa necesidad será aún mayor”, enfatizó.
Por otra parte, al referirse al proceso de adhesión de Ankara a la UE, iniciado en 1959, Erdogan sostuvo que el bloque ha mantenido una postura sesgada hacia la candidatura turca.
Asimismo, recordó que las relaciones entre Türkiye y la UE experimentaron una mejora a partir de 2015, en gran medida debido a la ola de migración irregular provocada por la guerra civil en Siria, la mayor registrada en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, señaló que la UE no logró sostener ese impulso, al reaccionar tarde, de manera insuficiente y con reticencias a la hora de brindar el apoyo necesario a Türkiye tras el intento de golpe del 15 de julio de 2016, en el que 253 personas murieron como mártires.
En consecuencia, indicó que los encuentros posteriores no ofrecieron una perspectiva alentadora capaz de superar el actual estancamiento ni de imprimir un nuevo impulso a las relaciones entre Türkiye y la UE.
Con todo, y pese a “los numerosos dobles raseros a los que se ha enfrentado Türkiye”, aseguró que el país ha perseverado en su objetivo de adhesión plena y mantiene contactos estrechos con las instituciones europeas y los Estados miembros.
De igual modo, subrayó que, desde la solicitud inicial en 1959, los prejuicios profundamente arraigados contra Türkiye en ciertos sectores europeos nunca han sido superados.
“En ocasiones atacaron nuestra democracia; otras veces vieron nuestra economía como una amenaza; en otras difundieron miedo sobre nuestra población; y, en otras, utilizaron nuestra fe como excusa para marginarnos. Pero, en todos los casos, encontraron un pretexto para excluir a Türkiye, ralentizar su proceso de adhesión y mantenerla esperando en la puerta”, afirmó.
En paralelo, Erdogan aseguró que Türkiye ha cambiado, se ha transformado y ha fortalecido tanto su economía como su democracia, mientras que la visión distorsionada de esos sectores hacia el país permanece inalterada.
También, destacó que, a diferencia de otros países que buscan unirse a la UE, Türkiye también ha tenido que enfrentarse a esta mentalidad y a sus representantes.
En alusión a las palabras del expresidente Turgut Ozal, quien describió el camino de Türkiye como “largo y estrecho” y “lleno de obstáculos artificiales”, Erdogan señaló que ese recorrido continúa bajo las mismas condiciones.
“No somos un país cuya existencia se recuerda solo cuando es necesario, al que se llama a la puerta en momentos de necesidad y se aparta en otras ocasiones. No lo somos, ni lo seremos”, enfatizó.
Por último, el presidente afirmó que se está configurando un nuevo orden mundial en el que la cooperación regional gana peso, emergen nuevos actores y el sistema global evoluciona rápidamente hacia la multipolaridad.

En ese marco, destacó que Türkiye figura entre los países mejor posicionados para convertirse en uno de los polos principales de ese nuevo sistema.
Así pues, Erdogan sostuvo que Europa se encuentra en una encrucijada: o bien considera el creciente poder y peso global de Türkiye como una oportunidad para superar su estancamiento, o bien permite que una retórica excluyente oscurezca su futuro.
En definitiva, expresó su esperanza de que los responsables políticos europeos abandonen prejuicios históricos y políticos, y se centren en construir relaciones sinceras, genuinas y en pie de igualdad con Türkiye.
“El ganador de una relación así será el continente europeo, del que Türkiye es una parte inseparable. Guiados por los más altos intereses de nuestra nación, seguiremos avanzando por este camino con paciencia, dignidad, la conciencia tranquila y la cabeza en alto”, concluyó.















