La búsqueda por construir otra vida en Ceuta: jóvenes marroquíes hablan de esperanza y peligro
ESPAÑA
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La búsqueda por construir otra vida en Ceuta: jóvenes marroquíes hablan de esperanza y peligroPara muchos jóvenes marroquíes, buscar oportunidades en Europa refleja el deseo de trabajar, ayudar a sus familias y acceder a otras opciones para su futuro, en medio de horizontes que sienten son cada vez más limitados.
Migrantes observan la frontera con Marruecos en Ceuta, España, tras cruces masivos por tierra y mar, el 14 de agosto de 2026.

“Trabajaba en empleos temporales. Por eso intenté emigrar”, reflexiona Mohammad, un marroquí desempleado de 26 años que antes de nadar hasta Ceuta —ciudad española situada en el Norte de África— ya había intentado cruzar tres veces.

“Me habría gustado poder hacerlo por una vía legal, pero somos marroquíes. (…) Cada persona tiene que intentar construir su propio futuro”, añade.

Mohammad, originario de M’diq, una ciudad costera en el norte de Marruecos, fue una de las 80.000 personas que intentaron cruzar de manera irregular hacia Ceuta a finales de julio, nadando o trepando el espigón fronterizo. Lo que recuerda como “la peor experiencia de mi vida” estuvo marcado por el hambre, las desapariciones y la muerte de al menos 80 personas.

“Murió mucha gente, muchos padres lloraron y muchas personas desaparecieron”, cuenta Mohammad a TRT Español. “Hay muchas personas en el bosque, sin comida ni agua, sufriendo las condiciones indignas a las que se enfrentan allí”.

En Ceuta, recuerda que todo “estaba cerrado” mientras pasaban hambre durante tres días. Mohammad permaneció allí dos jornadas antes de marcharse caminando por su cuenta, atravesando el puesto de aduanas.

“Ahora también están expulsando a la gente”, cuenta. “Si encuentran a alguien, se lo llevan”.

Otros, como Hamza, originario de la ciudad de Salé, también lo intentaron. 

“Fue una experiencia muy difícil”, explica el joven de 23 años, que se dedica al alquiler de barcos y motos acuáticas. “Regresé después de vivir una experiencia horrible, en la que sufrí violencia policial. Pasé seis horas y media en el agua”.

Aspirante a futbolista, Hamza viajó con un amigo de Tánger a Tetuán y luego a Fnideq, desde donde tomó un vehículo de InDrive hasta las montañas del Rif. Tras comer dátiles y comprobar la presencia policial y militar, ambos comenzaron a nadar.

“Cuando estábamos cerca de aguas españolas, vi pasar una embarcación. Se lo dije a mi amigo y tratamos de escondernos”, cuenta a TRT Español. “Nadamos unos 10 kilómetros”.

Un calambre le hizo perder de vista a su amigo. Más tarde, las autoridades españolas lo interceptaron y entregaron a las marroquíes, donde, según relató, fue golpeado, privado de alimentos y maltratado, hechos que TRT Español no pudo corroborar de forma independiente. Posteriormente supo que su amigo había logrado llegar a Ceuta.

“Después compré de nuevo el equipo (de natación) y fui a Fnideq (otro pueblo) porque quería repetir la misma ruta. No llegué a nadar porque habían colocado una barrera metálica y la zona estaba siendo vigilada intensamente”, afirma Hamza.

“Crisis del horizonte”

Las historias de Hamza y Mohammad ilustran los riesgos de las rutas irregulares y, según el experto en migración y seguridad internacional Dr. Ali Zoubeidi, deben enmarcarse en las dinámicas migratorias más amplias entre Marruecos, España y Europa.

“No debería entenderse simplemente como otro episodio de migración irregular ni como una reacción espontánea ante la pobreza. Es más apropiado entenderlo como la convergencia de aspiraciones migratorias estructurales, frustraciones sociales, movilización digital y una percepción concreta de que, de repente, había surgido una oportunidad para cruzar la frontera”, comenta Zoubeidi a TRT Español.

El deseo de emigrar ya existía antes de los acontecimientos, agrega.

“Lo que cambió rápidamente fue la percepción de que ese era el momento de actuar. Las redes sociales, los rumores, los vídeos y el boca a boca transformaron, en muy poco tiempo, intenciones individuales dispersas en una movilización colectiva”, añade el experto marroquí.

Un factor decisivo fue la “crisis del horizonte”: para una parte cada vez mayor de la población, el problema no es simplemente la falta de ingresos, sino "la percepción" de que las oportunidades de estabilidad, movilidad social y de construir un futuro previsible son limitadas, explica Zoubeidi.

Ambición

Ese desencanto también aparece en las historias de otros como Yassine, originario de Beni Mellal, una ciudad situada a los pies del Medio Atlas y junto a la llanura de Tadla.

“Soy uno de los hijos de este país y sé bien lo que significa para un joven tener ambición, querer trabajar, construir una vida, ayudar a sus padres y vivir con dignidad. Pero cuando busca una oportunidad laboral, encuentra las puertas cerradas, pasan los años y el sueño comienza a alejarse cada vez más”, cuenta a TRT Español.

Hoy, este marroquí de 32 años conduce camiones y gana unos 3.000 MAD (320 dólares) al mes: 1.000 MAD (110 dólares) para el alquiler, 1.500 MAD (160 dólares) para comida y 500 MAD (50 dólares) para otros gastos. Sueña con estudiar, pero dice que por ahora está fuera de su alcance.

“Mi hermano tiene una maestría, pero no puede encontrar trabajo”, explica Yassine. “Esta es la realidad en Marruecos. Cuando tienes una oportunidad, la gente se va”.

Dice que vio las noticias en internet y viajó a Tánger, pero fue detenido por la policia marroquí antes de poder intentar cruzar la frontera.

En Marruecos, la percepción de la falta de oportunidades laborales lleva incluso a personas capacitadas a ver la migración como “la única salida”, según Yassine.

“Una de las expresiones más graves de esta desesperación es la migración irregular desde el norte de Marruecos, particularmente desde Tánger, Tetuán y las zonas cercanas a Ceuta, hacia el otro lado”, reflexiona.

Cada viaje, además, tiene sus propias razones, como el último caso.

“Estos jóvenes no abandonaron su país porque no amaron a Marruecos. Se fueron porque algunos habían perdido la esperanza de encontrar una oportunidad. Se fueron porque querían trabajar. Se fueron porque querían ayudar a sus padres. Se fueron porque querían ser independientes. Se fueron porque sentían que su futuro estaba cerrado”, dice Yassine.

La migración hacia Europa

Zoubeidi atribuye la frustración a factores económicos y laborales, como las dificultades para encontrar empleo, los bajos salarios y las limitadas oportunidades de crecimiento profesional, mientras que Europa se percibe como un destino de mayores ingresos, estabilidad y protección social. Las historias de éxito de otros migrantes y las redes digitales también alimentan y aceleran el deseo de emigrar.

De hecho, un informe del diario The New York Times señaló que las redes sociales impulsaron el fenómeno, y dieron “credibilidad” a rumores sobre una supuesta sentencia del Tribunal Supremo de España que permitiría a los migrantes permanecer en ese país.

Para Zoubeidi, la preocupación es que “los vídeos virales y los rumores pueden generar la percepción de que la frontera es temporalmente accesible”. Como consecuencia, puede transformar las aspiraciones individuales en un comportamiento colectivo, lo que describe como una forma de “contagio social”.

Retornos

Madrid busca acelerar los retornos y resolver la situación de los menores no acompañados tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta. Mientras insiste en que Marruecos coopera con las autoridades españolas, grupos de derechos humanos han expresado su preocupación.

Basándose en testimonios recopilados, Achraf Maymouni, miembro de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, califica algunos de los retornos de “aleatorios, desorganizados e ilegales”, aunque TRT Español no pudo verificar esas afirmaciones de forma independiente.

Según Maymouni, en algunos casos las personas “están siendo devueltas por un paso no oficial”, sin registro ni supervisión sanitaria. También dice haber recibido denuncias de “violaciones” antes del ingreso.

Las autoridades españolas han registrado al menos 1.898 menores no acompañados en Ceuta, aunque la cifra es provisional. Reunirlos con sus familiares es “una prioridad”, pero el proceso es complejo y requiere localizarlos.

TRT World difundió un video en el que soldados españoles escoltaban a un menor marroquí no acompañado que lloraba y suplicaba no ser devuelto. Ante la presión de residentes que insistían en que era menor, fue trasladado a la Guardia Civil en lugar de ser repatriado.

En este contexto, Maymouni dice haber recibido testimonios sobre lo que describe como “la devolución forzosa e ilegal de menores desde España”, y el sufrimiento de familias que no han podido contactar con sus seres queridos, ante la falta de orientación clara en Marruecos para localizarlos.

“Estamos monitoreando la zona porque hubo caos y disturbios. Ahora intentamos comprobar si la situación continúa estable. Parece que todo está volviendo casi a la normalidad y el paso está abierto”, cuenta a TRT Español.

Construcción del futuro

Últimamente, Yassine cuestiona profundamente el deseo de emigrar. “Solía decirme: ‘¿Por qué no? Quizás podría encontrar una oportunidad en España, trabajar, construir mi futuro y ayudar a mi familia’”.

Pero ahora asegura que “el mar no es un camino garantizado hacia el futuro y que un sueño no debería convertirse en una apuesta con la propia vida”, explica sobre la ruta que cobra numerosas vidas. 

“¿Cuántos jóvenes se han marchado soñando con un nuevo futuro y nunca han regresado? ¿Cuántas madres se han quedado esperando a sus hijos?”, se pregunta. “¿Y cuántas familias han visto cómo su felicidad era reemplazada por un dolor interminable?”

Hay otros retos, explica Yassine. “Los jóvenes toman esta ruta y, en ocasiones, se encuentran sin comida, refugio ni protección. Se enfrentan a condiciones difíciles, violencia y persecución, y viven momentos muy duros que solo quienes han pasado por ellos pueden comprender. Y lo más peligroso de todo es el mar”.

Para quienes atraviesan “circunstancias difíciles”, recomienda no aislarse y hablar con seres queridos o profesionales.

Insiste en que “Marruecos necesita a sus jóvenes, y los jóvenes marroquíes no son una carga para el país; son el futuro del país. Pero el futuro no se construye con palabras”.

Aunque reconoce que existen desafíos en su país, Yassine sigue firme en su creencia de que el futuro se construye con oportunidades reales, justicia social, una educación sólida, una buena formación y un trabajo que preserve la dignidad humana. La migración, insiste, debe ser una elección legal y libre, no un escape del desempleo y la desesperación.

“Y desde mi posición como hijo de este país, lo digo claramente: no queremos ver a nuestros jóvenes morir en el mar en busca de una vida digna”, concluye. “Queremos ver a nuestros jóvenes construyendo sus vidas aquí, junto a sus familias, y trabajando por su país”.

Este artículo fue redactado por Bala Chambers y reportado por Hajar Elkahlaoui


FUENTE:TRT Español