Buenos Aires, Argentina — Cuando Jorge Silanes se enteró que el papa León XIV visitaría Argentina se puso a rezar de inmediato. “No podía creer que fuera verdad, es una gran alegría”, dice a TRT Español el director del Cottolengo Don Orione de Claypole, una institución religiosa fundada hace 90 años que a lo largo de su historia ha ofrecido atención a miles de personas con discapacidad.
La emoción de Silanes fue aún mayor cuando supo que el pontífice había elegido este hogar de 50 hectáreas en las afueras de Buenos Aires, donde residen 410 personas con distintos tipos de discapacidad, para visitarlo el 9 de noviembre durante su viaje por el país, que empieza el 8 y termina el 11. La gira de León incluirá también una misa masiva en la capital y otras dos en la Basílica de Luján y en la provincia de Córdoba.
“La visita del papa confirma nuestra tarea y su importancia para que quienes menos tienen puedan mejorar su calidad de vida”, asegura Silanes, religioso y hermano de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, fundada por San Luis Orione, sacerdote fallecido en 1940 y beatificado por el papa Juan Pablo II en 2004.
Orione nació en 1872 en Pontecurone, Italia, y trabajó como misionero en América Latina a comienzos de la década de 1930. Vivió en Brasil, Uruguay, Chile y Argentina. En 1935 fundó el Cottolengo Argentino en un terreno a 30 kilómetros del centro de Buenos Aires, con la prioridad de brindar atención integral y humanizada a personas con discapacidad severa y extrema vulnerabilidad.
Años después de su muerte, el sitio incorporó su nombre, que rinde homenaje a San José Benito Cottolengo, un sacerdote italiano que fundó refugios para personas con discapacidad; y el propio Orione, cuyo corazón “incorrupto” —preservado de forma natural sin descomponerse— se venera como reliquia en el santuario.
León XIV permanecerá un momento a solas frente al relicario. De acuerdo con archivos históricos, Orione afirmó: "En Argentina he hallado para siempre mi segunda patria, y —Dios mediante— volveré a ella vivo o muerto, pues quiero que mis cenizas descansen en el Pequeño Cottolengo Argentino de Claypole (...) dejo mi corazón en la Argentina, donde espero volver pronto".
Una visita con peso político
La visita de León XIV al Cottolengo pone bajo el foco internacional a esta microciudad con 14 hogares, capilla, talleres y atención sanitaria gestionada por hermanos religiosos y laicos con 380 profesionales de la salud, un bastión de la lucha contra la “cultura del descarte” que pregona el Vaticano.
Además, este espacio se ha transformado en la contracara de la desfinanciación que ha sufrido el colectivo de discapacidad en Argentina, que se ha visto golpeado por el plan de ajuste fiscal que puso en marcha el presidente Javier Milei en 2023 cuando asumió el poder.
Desde 2024, las familias llevan adelante movilizaciones en reclamo por fondos para cubrir terapias, medicamentos y traslados, tal como reportó TRT Español en diciembre pasado.
Recientemente, el Congreso argentino dio media sanción a una ley que obliga al Estado a garantizar el financiamiento regular para la provisión de medicamentos de alto costo, prótesis, insumos crónicos y tratamientos de rehabilitación de esta población, y dispone actualizar los aranceles de prestadores de servicios para personas con discapacidad, uno de los principales focos de reclamo.
Sin embargo, se trata de una pelea de larga data.
En 2025, el Parlamento sancionó una ley que declaraba la emergencia en discapacidad, pero el gobierno de Milei la vetó. La oposición revirtió esa decisión en el Congreso, aunque el Poder Ejecutivo incumplió la norma, con el argumento de que no precisaba de dónde deberían salir los fondos.
“No defienden derechos. Defienden cajas”, manifestó el presidente a comienzos de octubre. “No rinden cuentas, no explican nada, te acusan de estar en contra de discapacitados, jubilados o la educación. El objetivo es que nadie se atreva a cuestionar su negocio”, sostuvo.
“Una obra de caridad”
El Cottolengo es una de las organizaciones más críticas de los recortes.
“La visita del papa es providencial en un momento en el que ya hace tres años el colectivo de discapacidad está con serios problemas”, asegura Silanes, aunque aclara que la situación “es compleja desde hace muchos años”.
Además, el director enfatiza que el Cottolengo enfrenta “las mismas necesidades y zozobras que todo el colectivo de personas con discapacidad”.
Los recortes presupuestarios han repercutido en la atención: durante casi un año no han recibido elementos básicos, como pañales, medicamentos y apósitos.
El hogar ha exigido al Ministerio de Salud de la Nación que cancele una deuda de 828 millones de pesos (unos 537.000 dólares) por la provisión de insumos y medicamentos.
“Esta es una obra de fe y caridad”, dice Silanes, “pero también tenemos que pelear por los derechos”. “El objetivo es brindar apoyo a personas con discapacidad de manera tal que puedan vivir una vida lo más digna y con la mejor calidad posible”, agrega.
Color, alegría y esperanza
A pesar de las dificultades, a días de recibir la visita de León XIV en el Cottolengo reinan la ansiedad y la esperanza.
Bajo un cielo diáfano y un sol primaveral, Lorena Obregón camina a paso raudo por un sendero rodeado de árboles, el mismo camino que casi un siglo atrás atravesaba Don Orione mientras diseñaba su obra. “A diario lo recorremos pensando en nuestros sueños y cómo mejorar el lugar”, relata la mujer, coordinadora de Hogar del Cottolengo durante una visita de TRT Español.
En el hogar los residentes realizan talleres de cocina, cerámica, danza, canto y pintura, además de sus terapias con personal especializado y actividad física. Este año también comenzó a funcionar una escuela para quienes no puedan trasladarse hacia otras instituciones.
En las calles del predio reina la calma, envuelta en el aroma de tilos y un silencio que sólo se rompe por el canto de las aves. Las construcciones donde viven los residentes, las oficinas y talleres se distinguen con diversos colores para ayudar a los recién llegados a orientarse “y para dar alegría”, dice Obregón.
Desde que el papa ratificó la visita al país tras ser sometido a una cirugía de pulmón a comienzos de octubre cada conversación está atravesada por la expectativa y los preparativos para la visita, que se extenderá por una hora, según el programa oficial, e incluirá un discurso, un momento a solas para rezar y un encuentro con residentes.
“Nos preparamos en unidad, junto con la oración, la reflexión y los pensamientos. Queremos que sea una visita significativa, alegre y espiritual”, asegura Silanes.
Para Obregón, recibir al pontífice es una “fortuna”. “Estamos bendecidos”, dice, “cuando nos enteramos nos emocionamos y los residentes se pusieron muy felices, nos transmiten su alegría”.
“Quiero estar cerca de él”
“Estamos contentos esperándolo, tenemos que confiar en que vendrá”, se entusiasma Juan Manuel, joven residente que tiene esperanza de estar cerca del pontífice. Él anhela entregarle al papa un presente elaborado en el taller de pintura.
Pablo, residente que ha llegado hace poco tiempo y espera fuera del taller de manualidades, también está contento. “Es muy importante que venga acá, en muchos países lo quieren recibir y que elija este lugar nos hace muy felices, voy a estar cerca de él, por suerte”, dice con entusiasmo.
“Que el papa nos vea es suficiente”, dice Silanes. “Mi deseo es que lo podamos mirar con amor y él nos pueda mirar con amor. Queremos que vea el trabajo que hacemos todos los días con compromiso hacia las personas con discapacidad”, agrega el director del Cottolengo.
Obregón coincide: “Se trabaja con amor. Creo que una vez que el papa se vaya y nos quedemos pensando en su mensaje entenderemos por qué eligió visitarnos”.






















