AMÉRICA LATINA
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República Dominicana insta a la ONU a actuar ante el agravamiento de la violencia en Haití
Con las bandas armadas ganando terreno y la violencia dejando decenas de muertos, Santo Domingo advirtió ante la ONU de que la inestabilidad haitiana trasciende sus fronteras y amenaza a toda la región.
República Dominicana insta a la ONU a actuar ante el agravamiento de la violencia en Haití
El presidente de República Dominicana, Luis Abinader, interviene ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

Con Haití sumido en una espiral de violencia y las bandas armadas ampliando su control territorial, el presidente de República Dominicana, Luis Abinader, llevó este miércoles ante la Asamblea General de la ONU una advertencia que Santo Domingo repite desde hace años: la crisis del país vecino supone una amenaza directa para la seguridad de la región y requiere una respuesta internacional más contundente.

Abinader instó a Naciones Unidas y a la comunidad internacional a redoblar los esfuerzos para contener la violencia y reclamó un mayor despliegue de la fuerza internacional, una aplicación más estricta del embargo de armas y sanciones contra quienes financian y respaldan a las bandas.

"Esta Asamblea no puede resignarse a que las masacres se conviertan en la norma", afirmó el mandatario durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

El presidente dominicano recordó que el Consejo de Seguridad ya aprobó el marco para una fuerza internacional destinada a apoyar a Haití, pero señaló que todavía no se han proporcionado los medios necesarios para que pueda cumplir eficazmente su misión.

En este sentido, reclamó que el despliegue se complete, que se haga cumplir el embargo de armas y que se sancione a quienes financian a las organizaciones armadas.

"Debe completarse el despliegue de las fuerzas armadas, hacerse cumplir el embargo de armas y sancionarse a quienes protegen a las bandas", señaló.

Abinader también subrayó que la Policía, las Fuerzas Armadas y el sistema de justicia haitianos necesitan un respaldo sostenido para que el país pueda recuperar progresivamente la capacidad de garantizar la seguridad por sus propios medios.

"Renovar sin completar sería prolongar una promesa incumplida", afirmó al referirse al mandato de la fuerza internacional, cuya vigencia expira la próxima semana.

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Kenscoff, una muestra del deterioro de la seguridad

El mandatario puso como ejemplo de la gravedad de la situación el ataque perpetrado durante la noche del 23 al 24 de agosto en Kenscoff, una comunidad situada en las colinas que dominan algunas de las principales rutas de acceso a Puerto Príncipe.

Al menos 47 personas, entre ellas cinco niños, murieron en el ataque, uno de los episodios de violencia más mortíferos registrados recientemente en Haití.

Abinader recordó que República Dominicana viene advirtiendo desde 2021 de que la crisis haitiana constituye una amenaza para la seguridad nacional y regional.

Sin embargo, la situación continúa deteriorándose pese a los esfuerzos internacionales. La actual fuerza internacional sustituyó a la anterior Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad liderada por Kenia y tiene un límite autorizado de 5.550 efectivos. Hasta ahora, no obstante, solo se ha desplegado aproximadamente una quinta parte de ese contingente.

La falta de efectivos se suma a otros obstáculos, como las dificultades de financiación y logística, mientras Haití sigue enfrentándose a una limitada capacidad institucional y a una inseguridad generalizada.

Ante este escenario, Abinader advirtió de que renovar los compromisos internacionales sin garantizar su aplicación efectiva supondría prolongar una respuesta que todavía no ha alcanzado sus objetivos.

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“República Dominicana ha hecho su parte"

El presidente dominicano defendió asimismo el papel desempeñado por su país en los esfuerzos internacionales para hacer frente a la crisis haitiana.

Aseguró que República Dominicana ya ha "hecho su parte" al contribuir a generar apoyo para la resolución del Consejo de Seguridad, aportar recursos al fondo destinado a la misión y facilitar operaciones logísticas y de apoyo de Naciones Unidas desde territorio dominicano.

También señaló que Santo Domingo ha cooperado en la aplicación de las sanciones y ha atendido en sus hospitales a miembros del personal de la misión internacional.

A pesar de ello, Abinader insistió en que la responsabilidad de resolver la crisis corresponde a Haití y a la comunidad internacional, y no puede recaer sobre su país.

"No existe una solución dominicana a la crisis haitiana, y ningún Estado u organización puede imponer a nuestro país la responsabilidad de resolverla en su lugar", afirmó.

En paralelo, aseguró que República Dominicana continuará protegiendo su frontera y aplicando sus leyes migratorias.

Haití y República Dominicana comparten la isla de La Española, y Santo Domingo ha advertido reiteradamente de que la expansión de las bandas y el debilitamiento de las instituciones haitianas tienen consecuencias directas para su propia seguridad.

La crisis haitiana se caracteriza por una profunda inestabilidad política y de seguridad, mientras las bandas armadas han ampliado su control territorial y llevan a cabo ataques, secuestros y asesinatos.

Los esfuerzos internacionales buscan respaldar a la Policía Nacional haitiana y fortalecer las instituciones capaces de recuperar y mantener el orden público, pero el despliegue de la fuerza internacional continúa lejos del nivel autorizado.

Las palabras de Abinader llegan así mientras se acerca la expiración del actual mandato de la misión y aumenta la presión para que los compromisos internacionales se traduzcan en recursos, efectivos y apoyo concreto sobre el terreno.


FUENTE:TRT Español y agencias