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Trump viajará a China para reunirse con Xi en plena tensión entre Washington y Pekín
La visita de Donald Trump a China marcará el primer encuentro presencial con Xi Jinping desde su regreso a la Casa Blanca y llega en medio de uno de los momentos más tensos para el equilibrio internacional.
Trump viajará a China para reunirse con Xi en plena tensión entre Washington y Pekín
Trump / AP

Donald Trump volverá a pisar suelo chino casi nueve años después. El presidente de Estados Unidos viajará a China del 13 al 15 de mayo por invitación de Xi Jinping, según confirmó este lunes el ministerio de Relaciones Exteriores chino en un anuncio que llega en un momento especialmente delicado para el equilibrio internacional.

El viaje, adelantado previamente por Washington y confirmado por Pekín a través de la red social X, supondrá el primer encuentro presencial entre ambos líderes desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. También marcará la primera visita de un presidente estadounidense a China desde noviembre de 2017, cuando el propio Trump realizó una visita de Estado durante su primer mandato. Joe Biden, su sucesor, nunca viajó al gigante asiático.

Pekín apuesta por el diálogo

Antes de la visita, China trató de proyectar una imagen de estabilidad y diálogo pese al deterioro de las relaciones bilaterales y la creciente tensión internacional.

“El presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, mantendrán intercambios y puntos de vista en profundidad sobre los principales asuntos relacionados con las relaciones China-Estados Unidos, la paz mundial y el desarrollo”, afirmó este lunes Pekín.

El portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, subrayó además el peso simbólico y estratégico del encuentro entre ambos líderes: “La diplomacia entre jefes de Estado desempeña un papel insustituible a la hora de proporcionar orientación estratégica a las relaciones China-Estados Unidos”, declaró ante la prensa en Pekín.

Guo añadió que China “está dispuesta a trabajar con Estados Unidos para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias con espíritu de igualdad, respeto y beneficio mutuo”, con el objetivo de aportar “más estabilidad y certidumbre a un mundo volátil”.

Oriente Medio en el centro de la cumbre entre Trump y Xi

Pero esta vez, el gran tema de fondo no será únicamente la rivalidad comercial entre Washington y Pekín. La visita de Trump llega en medio de una de las mayores crisis en Oriente Medio de los últimos años, después del conflicto desencadenado por los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán el pasado 28 de febrero y la posterior respuesta de Teherán.

La escalada alteró el equilibrio en toda la región y volvió a poner el foco sobre el estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave por donde transita una parte importante del petróleo y gas que se consume en el mundo. Cualquier tensión en esa zona tiene impacto directo sobre los precios de la energía y sobre la estabilidad económica global.

China, que mantiene estrechos vínculos económicos con Irán y depende en gran medida de las rutas energéticas de Oriente Medio, condenó los ataques y los calificó de “ilegales”. Pekín acusó además a Washington y a Israel de ser la “causa raíz” de la inestabilidad en Ormuz.

El conflicto también terminó arrastrando de forma más directa a China a la disputa entre Washington y Teherán. Mientras Estados Unidos presionaba a Pekín para que utilizara su influencia sobre Irán, la Administración Trump impuso sanciones contra varias empresas chinas acusadas de proporcionar imágenes satelitales que habrían ayudado a Irán a atacar posiciones estadounidenses en Oriente Medio. Washington también las acusa de seguir comprando petróleo iraní sancionado.

La respuesta china a las sanciones estadounidenses ha sido inmediata y contundente. Las autoridades de Pekín bloquearon las medidas adoptadas por Washington contra cinco refinerías chinas y aseguraron que esas sanciones “no serán reconocidas, aplicadas ni cumplidas”.

El portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, volvió este lunes a rechazar las medidas estadounidenses y las calificó de sanciones “ilícitas”.

“China se opone firmemente a las sanciones unilaterales ilícitas que no tienen base en el derecho internacional ni autorización del Consejo de Seguridad de la ONU”, afirmó.

Guo aseguró además que el Gobierno chino “siempre pide a las empresas y compañías chinas que actúen de acuerdo con las leyes y regulaciones” y prometió proteger “los derechos e intereses legítimos” de las empresas del país.

Al mismo tiempo, Pekín intentó presentarse como un actor partidario de contener la escalada en la región.

“La prioridad urgente ahora es evitar por todos los medios una recaída en los combates, en lugar de explotar la situación para desacreditar a otros países vinculándolos con ella”, añadió el portavoz chino.

Las sanciones estadounidenses excluyen a las refinerías afectadas del sistema financiero estadounidense y penalizan a quienes mantengan relaciones comerciales con Irán, una medida que vuelve a situar a China y Estados Unidos en posiciones enfrentadas en plena crisis regional.

Aunque los combates se detuvieron el 8 de abril gracias a un alto el fuego impulsado por Pakistán y posteriormente prorrogado, Estados Unidos e Irán todavía no han alcanzado un acuerdo definitivo que cierre la crisis. De hecho, el viaje de Trump a China estaba previsto inicialmente entre el 31 de marzo y el 2 de abril, pero terminó aplazándose para que el mandatario estadounidense pudiera centrarse en la guerra.

Ahora, con la tensión militar parcialmente contenida pero sin una solución política clara, Oriente Medio se perfila como uno de los principales asuntos que Trump y Xi abordarán durante su reunión.

Taiwán, otro tema a tratar

Por otra lado, otra cuestión inevitable sobre la mesa será Taiwán.

Además de los desacuerdos económicos y comerciales, Pekín y Washington mantienen un pulso cada vez más tenso sobre la isla, especialmente después de que Estados Unidos aprobara recientemente nuevas ventas masivas de armamento a Taipéi.

Desde Taiwán, las autoridades siguen la cumbre con atención y cierta inquietud. El principal diplomático taiwanés, Lin Chia-lung, aseguró este lunes que el Gobierno mantiene la confianza en unas relaciones “estables” con Washington, aunque admitió que observa de cerca cualquier movimiento relacionado con la isla.

“Por supuesto, no queremos ver ninguna sorpresa durante la reunión Trump-Xi”, declaró Lin, según la agencia Central News Agency.

“Debemos estar preocupados, pero no excesivamente preocupados”, añadió.

China considera a Taiwán una “provincia rebelde”, mientras que Taipéi sostiene su independencia de facto desde 1949.

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FUENTE:TRT World