¿Ha llevado la guerra de EE.UU. e Irán a que Moscú y Teherán se acerquen a una alianza militar?
GUERRA CONTRA IRÁN
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¿Ha llevado la guerra de EE.UU. e Irán a que Moscú y Teherán se acerquen a una alianza militar?A medida que los conflictos en Ucrania y Oriente Medio convergen en un panorama mundial cada vez más complejo, analistas afirman que Rusia e Irán están profundizando su coordinación militar y estratégica. Pero bajo ciertas condiciones.
El ministro de Exteriores de Irán, Araghchi, se reúne con el presidente de Rusia, Putin, el 27 de abril. / AP

Rusia e Irán libran actualmente guerras distintas, pero existe una sensación creciente de que estos conflictos han llegado a converger en un campo de batalla estratégico más amplio, que se extiende desde Ucrania hasta Oriente Medio, al agrupar potencias antioccidentales contra sus adversarios a lo largo de Eurasia.

A medida que las divisiones entre Estados Unidos y sus aliados occidentales se vuelven más pronunciadas, Moscú y Teherán, ambos respaldados por China en áreas clave, están profundizando su cooperación en los sectores de defensa, comercio y otros ámbitos estratégicos.

La diplomacia de alto nivel reciente ha reforzado ese camino.

Justamente, la visita del Ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, a Moscú –que incluyó conversaciones con el presidente Vladimir Putin– subrayó el fortalecimiento de la relación en un momento en que Teherán enfrenta crecientes tensiones bélicas con EE.UU. e Israel.

“Por nuestra parte, haremos todo lo que sirva a sus intereses y a los intereses de todos los pueblos de la región para garantizar que la paz se alcance lo antes posible”, declaró Putin, elogiando lo que describió como la defensa “valiente y heroica” de la soberanía de Irán.

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Este fortalecimiento de vínculos también se refleja en el Tratado de Asociación Estratégica Integral entre Irán y Rusia, suscrito el año pasado, que abarca defensa, contraterrorismo, energía, finanzas y cooperación cultural. Un esfuerzo que en parte apunta a mitigar el impacto de las sanciones occidentales.

Según Oleg Ignatov, analista sénior de Rusia en el International Crisis Group, la dinámica actual de los conflictos está acelerando este alineamiento.

“La guerra librada por Israel y EE.UU. contra Irán solo ha fortalecido estos lazos. Si la suposición de que Irán está ahora bajo el control de la Guardia Revolucionaria es correcta, entonces la cooperación entre Rusia e Irán continuará creciendo”, afirma.

El eje de la Guardia Revolucionaria con el ejército ruso

Desde el inicio de la guerra, un número creciente de analistas ha argumentado que la ofensiva de Washington y Tel Aviv contra Teherán ha envalentonado a la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC), ampliando su influencia en las instituciones del Estado.

Algunas evaluaciones sugieren que su alcance se extiende ahora incluso al líder Supremo Mojtaba Jamenei, quien no ha aparecido en público desde que asumió el poder tras el asesinato de su padre, Alí Jamenei, el pasado 28 de febrero.

Partiendo de la idea de que el IRGC se ha convertido en la fuerza dominante en Teherán, Oleg Ignatov afirma que la cooperación militar entre Irán y Rusia probablemente se profundizará si la guardia continúa consolidando su poder en todo el Estado.

Aunque la naturaleza exacta de los vínculos entre el IRGC y el ejército ruso “no se conoce con certeza”, Ignatov señala que “sí se sabe” que ambas partes han intercambiado experiencia de combate desde Ucrania hasta el Golfo.

“Existen lazos estrechos a nivel de la Guardia Revolucionaria, los servicios de inteligencia rusos y el ejército”, señala.

Durante la guerra conjunta de EE.UU. e Israel, informes sugirieron que los ataques precisos de Irán contra bases estadounidenses en el Golfo pudieron haber sido posibles gracias al intercambio de inteligencia con Rusia. A su vez, Teherán habría proporcionado a Moscú tecnología de drones de largo alcance durante la guerra en Ucrania.

Ignatov también cita informes no confirmados de que Irán suministró misiles a Rusia en 2022, así como afirmaciones de que Moscú ayudó a Teherán a sofocar protestas antes de los recientes ataques de EE.UU. e Israel.

“En Rusia, solo un pequeño grupo de personas conoce estas relaciones”, declara el experto a TRT World. 

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“Podemos asumir que Irán y Rusia están cooperando en una amplia gama de sectores: intercambio tecnológico, incluida tecnología militar, posiblemente algún tipo de cooperación respecto a internet, intercambio de experiencia de combate e inteligencia”.

En términos generales, Ignatov sostiene que cuanto mayor sea la resiliencia de Irán en su conflicto con EE.UU. e Israel, más apoyo recibirá probablemente de Rusia.

Sin embargo, advierte que esto aún no se ha traducido en una alianza militar formal, señalando que los dos países no tienen ningún tratado que obligue a la defensa mutua.

A pesar de las especulaciones acerca de un mayor acercamiento tras la llamada Guerra de los 12 Días en junio de 2025, los expertos también destacan los históricos lazos de Rusia con Israel —que cuenta con una significativa población rusohablante— como un factor limitante.

“Es difícil evaluar hasta qué punto Rusia está dispuesta a apoyar Teherán, especialmente si respaldar a Irán arriesga dañar su relación con Israel”, declara a TRT World Fatemeh Karimkhan, periodista iraní radicado en Teherán.

“Dicho esto, la guerra probablemente empujará a Rusia e Irán a estar más unidos”, añade.

“Equilibrio blando”

Otros expertos interpretan los lazos entre Rusia e Irán a través del prisma del “equilibrio blando”, una estrategia de política exterior que utiliza herramientas diplomáticas, económicas y geopolíticas para desafiar las acciones unilaterales de una potencia dominante.

Este marco ayuda a explicar la relación con mayor precisión, según Ozgür Korpe, analista militar y académico de la Universidad de Defensa Nacional.

En su opinión, Moscú busca contrarrestar a Estados Unidos —aún el actor más poderoso del mundo— no mediante una alianza militar formal con Teherán, sino a través de la coordinación en diplomacia, inteligencia, tecnología y cooperación militar limitada.

Desde esta perspectiva, la reciente visita de Araghchi a Moscú puede interpretarse como un movimiento de equilibrio blando orientado a profundizar la coordinación con Rusia en respuesta a la presión conjunta de Washington y Tel Aviv.

Korpe señala que la visita se produjo después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, cancelara un viaje planeado a Pakistán, donde se esperaba que enviados de su gobierno se reunieran con sus homólogos iraníes.

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Durante el viaje, Araghchi se reunió con el Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov; el asesor de política exterior del Kremlin Yuri Ushakov, e Igor Kostyukov, jefe de la agencia de inteligencia militar del país, en encuentros que revelanun esfuerzo por fortalecer el alineamiento sin formalizar una alianza.

Según Theo Nencini, experto en Irán, Teherán podría utilizar estos intercambios para informar a Moscú sobre sus planes, dependiendo de la trayectoria de las conversaciones que sostenga con Estados Unidos.

Añade que es probable que ambas partes intensifiquen la cooperación militar.

Tanto Putin como Araghchi describieron la relación como una “asociación estratégica” y un “orden multipolar”, exhibiendo una intención compartida de contrarrestar la influencia estadounidense a nivel regional y global.

“Esta visita se asemeja más al comportamiento de un proceso de apertura de alianzas, que a una acción destinada a ‘establecer una alianza permanente y formal”; esta es la esencia del enfoque de equilibrio blando”, declara Korpe a TRT World.

Por su parte, el presidente Trump ha afirmado previamente que ha evitado las negociaciones con Irán bajo el argumento de que Teherán es incapaz de presentar una posición unificada, y citando divisiones entre sus facciones políticas.

En una declaración reciente, sin embargo, escaló su retórica, advirtiendo que ya no sería “el señor Buena Persona” con Irán, y compartiendo una imagen de sí mismo sosteniendo un arma.

Al igual que Korpe, Eugene Chausovsky, director sénior de desarrollo analítico en el New Lines Institute, considera la visita de Araghchi a Moscú como “una jugada de presión por parte de Irán en medio de un proceso de negociación contencioso con EE.UU.”.

“Si bien los lazos entre Rusia e Irán ciertamente se han fortalecido, es probable que esta relación no llegue a ser una alianza militar”, declara Chausovsky a TRT World.

“Rusia no querría involucrarse directamente en términos militares en un conflicto con EE.UU. e Israel, especialmente cuando Moscú tiene sus propias prioridades en el escenario ucraniano”, completó. 

Históricamente, Rusia e Irán fueron rivales, librando guerras por el control del Cáucaso y Asia Central. Sin embargo, desde la década de 2000, ambos han desarrollado un entendimiento político compartido en oposición a un orden internacional liderado por EE.UU.

La posición geográfica de Irán, que une Oriente Medio y Asia Central, también lo convierte en un actor estratégicamente importante para Moscú, que busca preservar su influencia en estas regiones.

Aun así, Korpe sostiene que es poco probable que este alineamiento se desarrolle en una alianza militar vinculante. "Rusia ha utilizado con frecuencia su relación con Irán como moneda de cambio frente a EE.UU., distanciándose cada vez que sus vínculos con Washington mejoran", afirma.

Por ello, considera que el actual acercamiento es incompatible con un pacto militar formal. “Rusia mantendrá sus lazos con Irán dentro de un marco pragmático, flexible y no vinculante, utilizándolos como herramienta estratégica para equilibrar a EE.UU.”, añade Korpe.

“Dentro de un marco de equilibrio blando, la asociación puede profundizarse, pero es poco probable que se convierta en una alianza de tipo OTAN”, señala, destacando que tal compromiso podría arriesgar a involucrar a Rusia directamente en los conflictos de Irán.

“En última instancia, hasta qué punto se desarrolle esta relación dependerá de la posición de Estados Unidos”.

FUENTE:TRT World