Las divisiones internas del Partido Demócrata han vuelto a quedar expuestas a pocos días de las elecciones intermedias en Estados Unidos. La polémica estalló en Michigan, donde la congresista Haley Stevens sorprendió a su partido al anunciar su apoyo al candidato republicano al Senado en lugar de respaldar al demócrata Abdul El-Sayed, quien la derrotó en las primarias.
La decisión desató una fuerte reacción dentro del partido en la recta final de la campaña. Destacadas figuras demócratas, como la exvicepresidenta Kamala Harris, la expresidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi y la congresista Debbie Dingell, salieron en defensa de El-Sayed y criticaron públicamente a Stevens.
La controversia se produjo el domingo, apenas dos días antes de las elecciones, cuando Stevens publicó un video en el que anunció su respaldo a Mike Rogers, aunque aseguró que seguía siendo demócrata. “Solo les hago saber dónde estoy”, afirmó.
Sin embargo, sus explicaciones no convencieron a los dirigentes demócratas de Michigan. Poco más de una hora después, el presidente del partido en el estado, Curtis Hertel, anunció que Stevens quedaba fuera de la organización.
“La congresista Stevens no es actualmente miembro del Partido Demócrata de Michigan, ni lo será en el futuro”, escribió Hertel en X.
La reacción refleja lo que está en juego para los demócratas, que consideran Michigan un estado clave para intentar recuperar el control del Senado estadounidense.

La disputa entre El-Sayed y Rogers se presenta especialmente reñida. Según las encuestas, El-Sayed, quien podría convertirse en el primer musulmán elegido para el Senado de Estados Unidos, enfrenta una contienda más difícil que la de otros candidatos demócratas en el estado.
Una derrota en Michigan podría complicar el ya de por sí difícil camino del partido hacia la mayoría en el Senado.
La respuesta de los demócratas
Así, la polémica ha convertido la reñida disputa por el Senado en una prueba de la unidad demócrata.
En medio de la polémica, Harris buscó reforzar la campaña de El-Sayed con un mensaje telefónico dirigido a los votantes de Michigan.
“Abdul El-Sayed es Michigan de pura cepa. Abdul está con la gente. Soy Kamala Harris y respaldo al Dr. Abdul El-Sayed para el Senado de Estados Unidos”, dijo la exvicepresidenta en una llamada automatizada.
Pelosi fue mucho más dura con Stevens, a quien acusó de dar la espalda a los intereses de los habitantes del estado. “Haley Stevens ha decidido traicionar peligrosamente la sanidad, las libertades y el futuro de las familias de Michigan con su espantoso respaldo a Mike Rogers”, escribió Pelosi en X.
“Abdul El-Sayed tiene que ganar, porque Michigan y nuestro país merecen algo mejor”, agregó.
Dingell, otra influyente demócrata de Michigan, expresó su asombro ante la decisión de Stevens y afirmó que apenas unas horas antes la congresista le había asegurado que no apoyaría al candidato republicano.
“Me quedé atónita, porque anoche a medianoche me había dicho que no iba a hacerlo”, declaró Dingell al medio de noticias CNN el domingo.
Consultada sobre si Stevens aún tenía futuro político dentro del Partido Demócrata, Dingell fue contundente: “Por desgracia, se ha hecho mucho daño a sí misma”, dijo.
El-Sayed resta importancia a la tormenta política
En tanto, El-Sayed restó importancia a la polémica y trató de volver a centrar la atención en las presiones económicas que afrontan las familias de Michigan.
“Nada de esto importa”, dijo, en referencia a la disputa con Stevens, en declaraciones a los periodistas frente a una iglesia de Detroit el domingo.
El-Sayed, exfuncionario de salud pública, ha centrado su campaña en el costo de vida y el acceso a la atención médica. Su rival es el excongresista republicano Mike Rogers.
Ambos compiten por suceder al senador demócrata Gary Peters, que se retira, en un estado cuyas divisiones políticas y demográficas lo convierten en un territorio clave para ambos partidos.
Las diferencias sobre Israel profundizan la división
Detrás de la ruptura pública hay un desacuerdo que lleva meses ensombreciendo la campaña demócrata en Michigan.
Stevens es una firme defensora de Israel, mientras que El-Sayed ha sido muy crítico con Tel Aviv.
La disputa se intensificó la semana pasada a raíz de un anuncio producido por un grupo progresista independiente que vinculaba el apoyo estadounidense a Israel con el aumento de los precios de los alimentos.
Stevens exigió a El-Sayed que condenara el anuncio, alegando que su mensaje era inaceptable.
El-Sayed respondió que su campaña no había producido el anuncio y acusó a Stevens de reabrir discusiones que ya se habían resuelto durante las primarias de agosto.
Las diferencias entre ambos terminaron por frustrar un intento de reconciliación. Los organizadores demócratas habían previsto que Stevens y El-Sayed participaran juntos el domingo en un acto en una iglesia de Detroit, con el objetivo de mostrar unidad antes de las elecciones.
En su lugar, Stevens apareció junto a Rogers en otra iglesia, brindando al republicano un respaldo de gran valor político en las últimas horas de la campaña.
Rogers dijo sentirse “honrado” por su apoyo.
La decisión también tuvo consecuencias dentro del equipo de Stevens: según informaciones de prensa, su jefe de gabinete, que llevaba años trabajando con ella, renunció y podrían producirse otras salidas.
Un partido en una carrera contrarreloj
Para los estrategas demócratas, la preocupación no es solo que Stevens haya respaldado a un republicano.
Más de 1,8 millones de votantes de Michigan ya habían emitido su voto el viernes, según la agencia de noticias Associated Press, lo que significa que buena parte del electorado había tomado su decisión antes de que estallara la última disputa.
Aun así, con la votación abierta hasta el martes, todavía queda por verse si los demócratas podrán evitar que sus desacuerdos internos influyan en el resultado final.






















