Soberanía territorial, democracia, seguridad, cambio climático, inteligencia artificial y reforma del sistema multilateral marcaron este miércoles las intervenciones de los presidentes de Paraguay, Ecuador, Panamá y Honduras ante la Asamblea General de Naciones Unidas.
Santiago Peña, Daniel Noboa, José Raúl Mulino y Nasry Asfura expusieron sus posiciones desde realidades nacionales diferentes, pero coincidieron en reclamar una mayor implicación internacional ante desafíos que trascienden las fronteras de sus países.
En sus discursos, los cinco mandatarios defendieron distintas fórmulas de cooperación y pidieron que las respuestas internacionales se traduzcan en acciones concretas.

Paraguay
El primero de los cuatro mandatarios latinoamericanos fue el presidente paraguayo, Santiago Peña, que llevó el foco hacia uno de los asuntos más sensibles de la región: la situación política de Venezuela.
"Pido a todos mis hermanos latinoamericanos, pero también a las Naciones Unidas: unámonos para ayudar a que Venezuela", afirmó.
El mandatario extendió el mismo llamamiento a Cuba, Nicaragua y Haití y reclamó una implicación más activa de la comunidad internacional.
En esta línea, ina parte importante de su discurso estuvo dedicada a explicar el reciente acercamiento de Paraguay a Venezuela.
Peña visitó Venezuela el sábado pasado, en el primer acercamiento de alto nivel entre ambos países después de una ruptura de relaciones que se prolongaba desde hacía más de 20 meses.
"Hoy Venezuela atraviesa una nueva realidad, por eso Paraguay ha abierto un canal de diálogo con las autoridades venezolanas y ya está trabajando con acciones por una Venezuela donde el poder radique en su único soberano: el pueblo", afirmó.
El discurso de Peña salió después de América Latina para detenerse en una de las principales crisis geopolíticas del momento: el estrecho de Ormuz.
El presidente paraguayo expresó su "profunda preocupación" por el bloqueo iraní del estrecho, presentado como respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel.
Peña advirtió de que el cierre de esta ruta estratégica no afecta únicamente a las grandes potencias, sino especialmente a las poblaciones más vulnerables.
"Cuando el estrecho de Ormuz se cierra, el precio no lo pagan las potencias o los más ricos, lo pagan los más desprotegidos, los ciudadanos más vulnerables", afirmó.
El mandatario recordó que la seguridad alimentaria y energética de millones de personas depende de que el estrecho permanezca abierto y pidió el cese inmediato de los ataques, así como la plena apertura y libre navegación de Ormuz.
Ecuador
Por su parte, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, centró su intervención en la expansión del crimen organizado y su dimensión transnacional. Propuso crear un mecanismo internacional para rastrear y congelar los flujos financieros ilícitos, reforzar el intercambio de información y convertir la lucha contra estas redes en una prioridad dentro de ONU80.
"Ningún Estado derrota solo un enemigo que no reconoce fronteras. Las armas que llegan a nuestras calles cruzaron varios países, el dinero que financia a las mafias se lava lejos de donde se comete el crimen, las rutas del narcotráfico, de la trata de personas y de la minería ilegal atravesando continentes. Los criminales ya globalizaron su cooperación", afirmó.
Ecuador declaró en 2024 la "guerra" a unas 20 organizaciones criminales, a las que el Gobierno calificó de terroristas. Noboa consideró inadmisible que estas bandas cooperen "con mayor eficacia que los Estados" y defendió que el crimen organizado ya no es "un asunto interno", sino una "amenaza para la paz y la seguridad internacional".
El mandatario planteó tres "acciones concretas": rastrear y congelar fondos ilícitos, reforzar el intercambio de información y situar el crimen organizado transnacional entre las prioridades de ONU80. "No pedimos que otros actúen en lugar de los Estados, pedimos cooperación solicitada con pleno respeto a la soberanía de cada nación y con resultados que se puedan medir", afirmó.
Noboa también vinculó la actividad de estas redes con la destrucción ambiental, desde la pesca ilegal en las Galápagos hasta la minería ilegal en la Amazonía, y defendió una respuesta colectiva. "Las mafias ya se coordinaron. Nos toca a nosotros hacer lo mejor. Ecuador viene a esta Asamblea a defender soluciones colectivas, porque ningún país puede construir por sí solo un futuro seguro, próspero y sostenible y porque cuando la cooperación internacional funciona, todos somos más fuertes", concluyó.

Panamá
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, centró su intervención en la necesidad de mejorar el funcionamiento de Naciones Unidas y reclamó que la organización ofrezca resultados concretos.
"Nuestra conclusión es inequívoca: el mundo no necesita menos Naciones Unidas, necesita una Organización de las Naciones Unidas que funcione mejor, que actúe con diplomacia preventiva y que pueda entregar resultados concretos en el corto plazo", afirmó.
Mulino vinculó la falta de resultados con la creciente desconfianza hacia los organismos internacionales y cuestionó también el "multiculturalismo progresista", la actuación de la Organización Internacional del Trabajo y lo que consideró un alejamiento de los valores y prioridades de buena parte de los ciudadanos.
El mandatario puso como ejemplo la crisis migratoria del Darién, por donde más de un millón de personas cruzaron entre 2021 y finales de 2024. Criticó la respuesta de Naciones Unidas y afirmó que la ayuda humanitaria terminó agravando la situación.
"Pasó de ser una migración descontrolada a una inmensa migración ilegal con un puesto de control", sostuvo, al señalar además que las redes de trata y narcotráfico aprovecharon la ruta para transportar a más familias. Panamá terminó recurriendo en 2024 a un acuerdo con Estados Unidos para devolver por vía aérea a los migrantes que entraban por la selva.
Mulino también reclamó mayor apoyo internacional para Panamá frente a los efectos del cambio climático y recordó que la sequía vinculada a El Niño obligó a reducir los tránsitos por el Canal para preservar el agua.
"Estoy convencido de que la ONU tiene un potencial inmenso en un mundo con tanta volatilidad y tan marcadas asimetrías, pero debe retomar el liderazgo para realizar acciones preventivas y correctivas de manera eficiente", concluyó.

Honduras
El presidente de Honduras, Nasry Asfura, pronunció su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU con un mensaje centrado en la democracia, la seguridad, el cambio climático y la inversión.
Asfura recordó las elecciones generales de noviembre de 2025 y afirmó que la democracia hondureña estuvo en riesgo, aunque, según sostuvo, "la salvaron los hondureños" con el respaldo de observadores internacionales y organismos multilaterales.
El mandatario defendió además la reducción del gasto público para destinar recursos a salud, educación y seguridad, junto con la "seguridad macroeconómica y responsabilidad fiscal".
En la misma línea que varios líderes latinoamericanos, en materia de seguridad, señaló que las redes de narcotráfico operan en varios países y reclamó una respuesta compartida. "Las redes del narcotráfico operan en varios países y nadie las derrota solo. Es una responsabilidad compartida", afirmó.
Asimismo, buena parte de su intervención estuvo dedicada al cambio climático y a la situación de sequía que atraviesa Honduras. Asfura llamó a prepararse ante estos fenómenos y abrió las puertas del país a quienes desarrollen soluciones para el agua, sistemas de alerta temprana e infraestructura.
Al mismo tiempo, presentó a Honduras como un destino para la inversión y destacó sus recursos naturales, su infraestructura y su posición geográfica. "Honduras es un país serio y los invitamos a invertir", afirmó.
Asfura también recordó su visita a Ucrania tres meses atrás y afirmó que la seguridad "no se decreta, se construye con formación".





















