Israel ha cometido el crimen de lesa humanidad de "exterminio" en Cisjordania ocupada, donde mantiene un "ataque generalizado y sistemático" contra la población palestina mediante operaciones militares, asesinatos de civiles, ataques de colonos y desplazamientos forzados, según un nuevo informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU.
El documento, publicado el lunes, concluye que las autoridades y las fuerzas de ocupación israelíes han cometido crímenes de lesa humanidad, incluidos exterminio, tortura, violación, otras formas de violencia sexual y persecución por motivos de nacionalidad, raza y etnia. La comisión también identifica crímenes de guerra, incluido el homicidio intencional de civiles.
La investigación, presentada ante la Asamblea General de la ONU, documenta el deterioro de la situación en Cisjordania ocupada desde el 7 de octubre de 2023 y denuncia que las operaciones militares israelíes, reforzadas por la violencia continuada de los colonos, responden a una estrategia coordinada contra la población palestina.
"Las autoridades y las fuerzas israelíes han cometido los crímenes de lesa humanidad de exterminio, tortura, violación y otras formas de violencia sexual en Cisjordania, así como persecución por motivos discriminatorios interrelacionados, en cuyo núcleo se encuentran la nacionalidad, la raza y la etnia", señaló la comisión.
El equipo investigador, integrado por tres miembros, fue creado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2021. La sudafricana Navi Pillay, exjueza del Tribunal Superior y presidenta de la investigación hasta noviembre de 2025, ganó el Premio Nobel de la Paz a principios de octubre de 2026.

Asesinatos, destrucción de viviendas y desplazamientos forzados
El informe se centra en los asesinatos y los daños físicos y psicológicos causados por las fuerzas israelíes desde octubre de 2023. Los investigadores advierten de que la situación en Cisjordania ocupada se ha deteriorado gravemente desde entonces.
La comisión señala que las autoridades israelíes pretendían "castigar colectivamente" a la población civil palestina por los ataques del 7 de octubre de 2023.
"Los ataques contra civiles palestinos en distintas localidades de Cisjordania indican un alto grado de coordinación y planificación organizada, y son el resultado de una política de Estado", recoge el documento.
Según los investigadores, la actuación de las autoridades israelíes indica que estas conocían y pretendían que la violencia de los colonos formara parte del ataque generalizado y sistemático contra los palestinos.
"El asesinato y las lesiones intencionadas de civiles palestinos, así como la destrucción de viviendas en Cisjordania, combinados con la persistente negativa de Israel a asumir su responsabilidad, forman parte de una estrategia más amplia para exterminar y desplazar a los palestinos e imponerles condiciones de vida insoportables", afirmó el presidente de la comisión, Srinivasan Muralidhar.
La investigación también documenta casos en los que las fuerzas israelíes habrían actuado con la intención de causar graves daños a civiles o matarlos, actos que la comisión considera constitutivos de crímenes de guerra, incluido el homicidio intencional.
Uno de los datos más graves del informe es el aumento de las muertes de palestinos en ataques aéreos israelíes en Cisjordania. Según la comisión, seis palestinos murieron en bombardeos entre 2008 y el 6 de octubre de 2023, mientras que 254 murieron en ataques aéreos entre el 7 de octubre de 2023 y el 30 de septiembre de 2026.
Las operaciones militares israelíes iniciadas en enero de 2025 provocaron, además, el mayor desplazamiento de palestinos en Cisjordania ocupada desde 1967. En agosto de 2026, un total de 34.176 palestinos continuaban desplazados y las autoridades israelíes seguían impidiendo el regreso de comunidades expulsadas de sus hogares.
Muralidhar advirtió de que la política israelí de apropiación territorial y reducción de la presencia palestina limita las posibilidades de autonomía y viabilidad del territorio palestino.
"Intentar equiparar la creación de un Estado palestino con una amenaza para la existencia de Israel está bloqueando cualquier intento viable de hacer efectivo el derecho de los palestinos a la autodeterminación", afirmó.
La comisión recomendó a Israel cumplir con la opinión consultiva de julio de 2024 de la Corte Internacional de Justicia y poner fin inmediatamente a la ocupación ilegal del territorio palestino. También exigió retirar a los colonos y los asentamientos, detener la confiscación y apropiación de propiedades palestinas, devolver las tierras confiscadas a sus propietarios y poner fin a la reserva de terrenos palestinos para uso militar.

Casi 5.000 palestinos desplazados por la ofensiva israelí en Hebrón
Las conclusiones de la ONU coinciden con una nueva operación militar israelí en Hebrón, en el sur de Cisjordania ocupada, que ha obligado a miles de palestinos a abandonar sus viviendas.
El Ejército israelí mantuvo el martes por quinto día consecutivo una ofensiva a gran escala en la ciudad. El Ayuntamiento de Hebrón informó de que 4.969 palestinos pertenecientes a 780 familias habían sido desplazados por la fuerza de las zonas de Deir Bahha y Al Jilda desde el inicio de la operación, el viernes.
Entre los desplazados hay 336 bebés, 441 personas mayores, 216 mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, 44 personas con discapacidad y 312 personas con enfermedades crónicas. Las autoridades municipales advirtieron de que el desplazamiento está agravando la situación humanitaria de las familias afectadas.
El Ejército israelí cerró las entradas a Hebrón y a las localidades cercanas después de un ataque con armas de fuego contra un puesto de control militar que causó la muerte de dos soldados israelíes. Los dos atacantes palestinos también murieron, según las informaciones sobre el incidente.
Las fuerzas israelíes han impuesto restricciones de movimiento, ocupado edificios palestinos y convertido viviendas en posiciones militares. Imágenes de la agencia de noticias Anadolu muestran a palestinos detenidos, registrados y maltratados por soldados israelíes en puestos de control militares cerca de la rotonda de Al Jilda.
Testigos afirmaron que los refuerzos militares llegaron a la zona de Ein Deir Baha, donde los soldados ocuparon edificios palestinos y los transformaron en puestos militares.
La Sociedad de Prisioneros Palestinos informó de que las fuerzas israelíes habían detenido a 85 palestinos en toda la gobernación de Hebrón desde el viernes.
La operación también ha provocado el cierre de accesos a localidades cercanas y restricciones que impiden a los residentes desplazarse libremente. El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió el lunes de que la operación israelí había provocado desplazamientos forzados, demolición de viviendas y propiedades comerciales y restricciones a la movilidad.
Türk alertó de que las medidas adoptadas plantean graves preocupaciones sobre el uso innecesario y desproporcionado de la fuerza. También denunció que las declaraciones de altos cargos israelíes apuntan a que las medidas tienen un carácter punitivo y buscan infundir miedo.
El responsable de la ONU exigió que los palestinos desplazados puedan regresar a sus hogares y que Israel garantice indemnizaciones y reparaciones por los desalojos y las demoliciones ilegales. Advirtió, además, de que el castigo colectivo constituye una grave violación del derecho internacional y de que las amenazas de vaciar y borrar barrios enteros plantean serias preocupaciones sobre una posible limpieza étnica.

Redadas, detenciones y cierres en distintas localidades
La ofensiva en Hebrón se desarrolla en paralelo a incursiones militares, detenciones y restricciones de movimiento en otras partes de Cisjordania ocupada.
En el norte del territorio, las fuerzas israelíes irrumpieron en el barrio oriental de Yenín y en las localidades de Meithalun, Jaba y Qabatiya, donde detuvieron al menos a seis palestinos, según fuentes locales.
En el centro de Cisjordania, las fuerzas israelíes cerraron los principales accesos a Ramala, incluidos los puestos de control de Ein Sinya y Atara, la entrada de Rawabi y los accesos de Nabi Saleh y Aboud. También instalaron puestos de control adicionales en carreteras alternativas.
En Al Bireh, los soldados convirtieron una vivienda palestina en una posición militar, retuvieron a cuatro residentes en su interior y les confiscaron los teléfonos móviles, según fuentes locales.
Asimismo, agricultores palestinos fueron expulsados de sus tierras en Turmus Ayya, mientras que las fuerzas israelíes llevaron a cabo una incursión en Tuqu, al sureste de Belén, con vehículos militares de orugas.
En la gobernación de Hebrón, los soldados realizaron repetidas incursiones en Taffuh y registraron las viviendas de antiguos presos palestinos. Según fuentes locales, las fuerzas israelíes también agredieron y detuvieron a un hombre palestino y a su hijo en la zona de Hawara, al sur de Hebrón.
Las restricciones y los cierres afectan a la movilidad de la población palestina y dificultan el acceso a las viviendas, las tierras agrícolas y los servicios esenciales, al tiempo que agravan las consecuencias de los desplazamientos forzados.

Incendios de vehículos y expansión de los asentamientos
A las operaciones militares se suman los ataques de colonos israelíes contra comunidades palestinas y la expansión de los asentamientos en Cisjordania ocupada.
Durante la madrugada del martes, colonos israelíes incendiaron tres vehículos palestinos en Umm Safa, al oeste de Ramala.
El alcalde de la localidad, Marwan Sabah, declaró a la agencia de noticias Anadolu que los atacantes entraron en el pueblo alrededor de la medianoche y prendieron fuego a los vehículos. Los residentes se enfrentaron al grupo, que finalmente se retiró, explicó.
Sabah señaló que Umm Safa ha sufrido repetidos ataques, incluidas agresiones físicas, incendios de vehículos, intimidaciones y acoso. También denunció que los colonos se han apoderado de amplias extensiones de tierras de la localidad.
Además, colonos israelíes establecieron un nuevo puesto de asentamiento en la entrada norte de Al Bireh, desde donde domina el barrio de Al Balou, según informó el grupo de defensa de los derechos de la población beduina Al-Baidar.
De acuerdo con la Comisión para la Colonización y la Resistencia al Muro, los colonos intentaron establecer 21 nuevos puestos de asentamiento en Cisjordania durante septiembre, 10 de ellos en la gobernación de Ramala y Al Bireh.
La violencia de los colonos también ha afectado a otras comunidades. Según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), entre el 13 y el 19 de octubre se registraron 83 ataques de colonos en 48 comunidades de Cisjordania que causaron víctimas o daños materiales. Desde comienzos de 2026, la agencia había documentado 2.159 ataques de colonos con víctimas, daños a propiedades o ambas consecuencias.
Durante ese mismo periodo, 148 palestinos resultaron heridos por las fuerzas israelíes o los colonos, incluidos seis menores. De ellos, 69 sufrieron lesiones en ataques relacionados con la temporada de recogida de aceitunas.
La expansión de los asentamientos y la apropiación de tierras palestinas se producen en paralelo a los desplazamientos forzados, las demoliciones y las restricciones de acceso a las zonas agrícolas. Según los investigadores de la ONU, estos elementos deben analizarse como parte de un proceso más amplio de expansión territorial y desplazamiento de la población palestina.
El informe de la comisión concluye que las autoridades israelíes han recurrido durante décadas a políticas destinadas a ampliar el control territorial y reducir la presencia palestina. La investigación sostiene que los asesinatos, las lesiones, la destrucción de viviendas y los desplazamientos forzados forman parte de una estrategia que amenaza la permanencia de las comunidades palestinas en sus tierras y obstaculiza su derecho a la autodeterminación.






















