“Celebramos la paz”: cinco siglos de historia, diplomacia y acercamiento entre España y Türkiye
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“Celebramos la paz”: cinco siglos de historia, diplomacia y acercamiento entre España y TürkiyeEl aniversario del Tratado de Paz y Amistad Hispano-Otomano, suscrito en 1782, es el motivo que reúne en Estambul a expertos de ambos países para reconstruir una relación mediterránea atravesada por el intercambio, la diplomacia y el diálogo.
Banderas de Türkiye y España. Imagen creada con IA.

“Frente a quienes se vanaglorian de las guerras, nosotros, España y Türkiye, con este evento, celebramos la paz”. Con estas palabras, la embajadora de España en Türkiye, Cristina Latorre Sancho, inauguró este lunes en Estambul un congreso que propone recorrer cinco siglos de una relación única, que comenzó marcada por la rivalidad en el Mediterráneo y que terminó encontrando en la diplomacia una vía de entendimiento. 

Un mensaje que cobra especial fuerza en un momento en que ambos países coinciden en denunciar el genocidio en Gaza y rechazar la guerra y la escalada militar en Oriente Medio. 

Bajo el título “España y Türkiye, cinco siglos de relaciones: historia, diplomacia y encuentros en el Mediterráneo”, el encuentro reunió el 14 y 15 de septiembre a historiadores, investigadores y especialistas de ambos países. Organizado por la embajada de España en Türkiye, el Instituto Cervantes y la Universidad de Estambul,  el congreso conmemoró el aniversario del Tratado de Paz y Amistad Hispano-Otomano de 1782, un acuerdo clave que abrió una nueva etapa en las relaciones entre la Monarquía española y el Imperio otomano. 

Una rivalidad que marcó el Mediterráneo

Para entender aquel acercamiento hay que ir mucho más atrás, hasta el siglo XVI, cuando España y el Imperio otomano eran dos grandes potencias que competían por la influencia en el Mediterráneo. Ambas buscaban proteger sus territorios, asegurar las rutas comerciales y ampliar su poder en un mar donde también se cruzaban los intereses de otras potencias europeas.

La rivalidad alcanzó uno de sus momentos decisivos el 7 de octubre de 1571, frente a las costas de la actual Grecia, con la batalla de Lepanto. La Liga Santa –una coalición impulsada por el papa Pío V e integrada principalmente por la Monarquía Hispánica, Venecia y los Estados Pontificios– reunió una gran flota para hacer frente a la armada otomana. El combate terminó con una contundente victoria de la Liga Santa y con la destrucción de buena parte de su entonces rival.

La victoria tuvo un fuerte impacto en la percepción que ambas potencias tenían de la otra. En el mundo cristiano fue presentada como un triunfo frente al avance otomano, mientras que en España quedó incorporada a una memoria histórica que asociaba al Imperio otomano con uno de los grandes adversarios de la época. Esa huella, más allá del resultado militar, ayudaría a alimentar durante generaciones una visión enfrentada entre españoles y otomanos. 

“Históricamente, algo que marca mucho la historia previa al tratado fue la batalla de Lepanto”, explica la historiadora y politóloga española Elsa Medina Iglesias, una de las ponentes del congreso. “Esta batalla marcó mucho cómo los turcos ven a los españoles, y cómo los españoles ven a los turcos”.

1782: la paz como punto de inflexión

Con el paso de las décadas, el escenario mediterráneo cambió. El Imperio otomano afrontaba una creciente presión de Rusia, mientras España había perdido peso frente a otras potencias europeas, especialmente Francia y Reino Unido. 

“Hay que entender que cuando se firma el tratado, el Imperio otomano se ve arrinconado por Rusia, y España perdió poder frente a Francia y Reino Unido”, explica Medina Iglesias.

En ese Mediterráneo en transformación, el norte de África ocupaba un lugar estratégico. Las regencias de Argel, Túnez y Trípoli formaban parte del Imperio otomano, aunque contaban con distintos grados de autonomía, y mantenían una importante actividad corsaria. España, por su parte, conservaba varios enclaves en la costa norteafricana. El control de los territorios costeros y de las rutas marítimas hacía de la región uno de los principales espacios de competencia entre las potencias mediterráneas.

En este contexto se firmó, en 1782, el Tratado de Paz y Amistad entre la monarquía española y el Imperio otomano. El acuerdo reconocía formalmente las relaciones entre ambas potencias y establecía un marco para su relación diplomática.

“Es un tratado, es una puerta de entrada, la paz con las regencias norteafricanas”, explica la historiadora. Marruecos había firmado anteriormente un acuerdo con España, pero la situación con las regencias de Argel, Trípoli y Túnez seguía siendo diferente.

“La paz de facto, con Argelia, Trípoli y Túnez, no llegó hasta la firma de la paz con el Imperio otomano”, afirma Medina Iglesias.

A partir de entonces, la relación entre Madrid y Estambul comenzó a desarrollarse por canales diplomáticos más estables. “Poco a poco se van acercando ambas embajadas”, resume Medina Iglesias.

Una historia de siglos

Ahora bien, ese acercamiento diplomático tampoco surgió de la nada. La propia relación entre ambos mundos tenía raíces anteriores.

“En realidad, las relaciones de España con el Imperio otomano van mucho más allá que las que ocurren con el Imperio español”, sostiene Büsranur Üzal, doctoranda de la Universidad de Estambul especializada en las relaciones entre Al-Ándalus y el Imperio otomano, porque “la España musulmana es parte de España, y antes de la caída de Granada ya había un contacto entre los andalusíes y el Imperio otomano”.

Su planteamiento permite, así, ampliar el recorrido histórico más allá de la diplomacia formal. Antes de que existieran tratados y embajadas estables, ya había contactos entre las sociedades mediterráneas, con circulación de personas, conocimientos, mercancías e imágenes.

De hecho, ese periodo anterior a 1782 forma parte del recorrido que los investigadores reunidos en Estambul han tratado de reconstruir. Las primeras sesiones del congreso se remontan a los contactos diplomáticos de los siglos XVI y XVII, a las redes de información y a los esfuerzos, en ocasiones fallidos, por encontrar espacios de negociación.

Una historia que llega hasta el presente

El recorrido por cinco siglos de relaciones termina también conectando con la actualidad. Para Büsranur Üzal, la importancia de este congreso está también vinculado a los acontecimientos de los últimos años que han influido en la forma en que parte de la sociedad turca percibe a España. Se refiere al genocidio de Israel en Gaza. 

“El 7 de octubre de 2023 es un punto muy importante por cómo cambia la visión turca a los españoles, por ser un pueblo que se ha opuesto al genocidio de Israel contra Gaza y por ser un pueblo propalestino”, asegura.

“Desde entonces, el interés por todo lo que tiene relación con España ha aumentado mucho” explica.

Por su parte, Enrique Pérez Boyero, archivero e investigador español, pone el acento en otra dimensión del encuentro: el conocimiento como herramienta para acercar a dos sociedades que, pese a una larga historia compartida, todavía tienen margen para conocerse mejor.

“Un encuentro de este tipo cultural que aproxime el conocimiento de ambas realidades, puede lógicamente ayudar a superar las dificultades que puedan tener en el ámbito político ambas naciones”.

La misma idea aparece en otra de sus declaraciones: “Cuánto más conocimiento haya de esas realidades, y más se aproxime, habrá una mejor conexión y un mejor acercamiento”.

El congreso celebrado en Estambul es, además, el primero de estas características. Para Pérez Boyero, ese carácter inaugural puede facilitar futuras iniciativas entre investigadores de ambos países.

“Este se trata del primer encuentro, y el primer encuentro siempre es más difícil, los segundos y sucesivos encuentros se facilitan gracias a la existencia previa del encuentro”.

“Esperemos que haya muchos más”, asegura Enrique. 

FUENTE:TRT Español