NUEVA SIRIA
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Siria acusa a Israel de sembrar el "caos" por apoyar y financiar milicias en el sur del país
Damasco denuncia incursiones, detenciones y ocupación de territorio en el sur de Siria, mientras la ONU exige a Israel que respete la soberanía siria y el acuerdo de separación de fuerzas de 1974.
Siria acusa a Israel de sembrar el "caos" por apoyar y financiar milicias en el sur del país
El ministro de Exteriores sirio, Asaad Hassan Al-Shaibani, acusa a Israel de armar y financiar milicias.

La expansión militar de Israel en el sur de Siria, con incursiones, detenciones y nuevas posiciones en territorio sirio, agrava la presión sobre un país que aún intenta recuperarse de años de conflicto. Damasco acusa a Tel Aviv de vulnerar su soberanía y respaldar a milicias armadas el sur del país para debilitar la autoridad estatal, mientras Naciones Unidas denuncia violaciones del acuerdo de separación de fuerzas de 1974 y reclama el fin de estas operaciones.

El ministro de Exteriores sirio, Asaad Hassan Al-Shaibani, acusó a Israel de apoyar a milicias armadas que operan al margen de la autoridad del Estado en Suwayda, una provincia del suroeste de Siria habitada principalmente por la comunidad drusa. Según denunció, Israel proporciona armas y financiación a estos grupos para impulsar una "agenda de caos" en la región.

Al-Shaibani realizó estas declaraciones el martes durante una rueda de prensa conjunta en Damasco con Sabrina Dallafior, directora general de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), según informó la agencia de noticias siria SANA.

El jefe de la diplomacia siria sostuvo que Israel busca desestabilizar el país desde diciembre de 2024, cuando cayó el régimen de Bashar Al-Assad. A su juicio, los ataques contra infraestructuras y la ocupación de nuevos territorios forman parte de una estrategia destinada a debilitar al Estado sirio e impedir que recupere el control de su territorio.

Además, acusó a las fuerzas israelíes de desplazar por la fuerza a ciudadanos sirios y realizar detenciones arbitrarias. El ministro aseguró que se desconoce el paradero de decenas de detenidos y advirtió de que estas acciones agravan la inestabilidad en el sur del país.

Ante esta situación, Al-Shaibani instó a la comunidad internacional a frenar las operaciones israelíes y reclamó la aplicación del acuerdo de separación de fuerzas de 1974, que establece una zona de amortiguación entre las posiciones militares de ambos países. También pidió que se permita a las fuerzas de Naciones Unidas cumplir con su misión de supervisión.

En el plano diplomático, el ministro exhortó a Israel a participar de manera seria en las negociaciones auspiciadas por Estados Unidos, que, según afirmó, llevan un año y medio en marcha. Damasco, añadió, mantiene su compromiso con un acuerdo que garantice el respeto a la seguridad y la soberanía sirias.

La expansión israelí tras la caída de Al-Assad

Para entender el alcance de estas denuncias, es necesario remontarse a diciembre de 2024, cuando la caída de Bashar Al-Assad abrió una nueva etapa política en Siria tras años de conflicto. Desde entonces, las nuevas autoridades de Damasco intentan reconstruir las instituciones estatales y restablecer el control del territorio, mientras afrontan la expansión de la presencia militar israelí en el sur.

Israel ocupa la mayor parte de los Altos del Golán sirios desde 1967. Esta meseta estratégica se encuentra junto a la frontera entre ambos países y domina parte del suroeste de Siria. Tras la caída de Al-Assad, las fuerzas israelíes avanzaron hacia la zona de separación desmilitarizada establecida en 1974 y tomaron posiciones adicionales en territorio sirio.

Aunque el Gobierno israelí justifica estas operaciones por motivos de seguridad, Damasco considera que la ampliación de su presencia militar vulnera la soberanía del país. La disputa, por tanto, no se limita a las incursiones puntuales: también gira en torno al control territorial y a las condiciones para establecer una nueva relación de seguridad entre ambos Estados.

En este contexto, las gestiones diplomáticas han tratado de contener la escalada. En agosto, delegaciones sirias e israelíes se reunieron en Jordania bajo mediación estadounidense para discutir medidas destinadas a detener los ataques, las detenciones y las incursiones militares. Las conversaciones también abordaron la retirada de las fuerzas israelíes a las posiciones que ocupaban antes de diciembre de 2024. Sin embargo, las operaciones denunciadas por Damasco ponen de relieve las dificultades para alcanzar un acuerdo.

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Suwayda, foco de tensión entre Damasco y las milicias drusas

La presión exterior coincide, además, con las dificultades de las nuevas autoridades sirias para consolidar su poder dentro del país. Uno de los principales focos de tensión se encuentra en Suwayda, provincia del suroeste sirio próxima a la frontera con Jordania y principal centro de población de la comunidad drusa, una minoría religiosa presente también en Líbano e Israel.

Tras la caída de Al-Assad, el Gobierno de transición ha tratado de extender la autoridad estatal a regiones donde distintos grupos armados mantienen una influencia significativa. En Suwayda, sin embargo, las disputas sobre el control de la seguridad y el papel de las milicias locales han complicado ese proceso.

Los enfrentamientos entre milicias drusas y otros grupos armados el año pasado agravaron la inestabilidad y situaron a la provincia en el centro de las tensiones entre Damasco y Tel Aviv. Israel justificó sus intervenciones alegando que pretendía proteger a la comunidad drusa; las autoridades sirias, por su parte, sostienen que las operaciones israelíes y el respaldo a actores armados locales debilitan al Estado y dificultan sus esfuerzos por recuperar el control del territorio.

Las acusaciones de Al-Shaibani tienen, además, un antecedente relevante. Un informe de Reuters publicado el año pasado confirmó que Israel suministraba armas y municiones a milicias drusas y pagaba sus salarios. Este antecedente vuelve a situar el apoyo israelí a grupos armados locales en el centro de la disputa sobre el futuro político y militar del sur de Siria.

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Incursiones y detenciones en varias provincias

Mientras Damasco denuncia el respaldo israelí a las milicias, las operaciones militares continúan en distintos puntos del sur del país. El lunes, soldados israelíes entraron en Bariqa, una localidad de la provincia de Quneitra, situada junto a los Altos del Golán ocupados, y secuestraron a un joven, según informó la televisión siria Alikhbaria. La cadena no precisó su identidad ni el lugar al que fue trasladado.

Ese mismo día, las fuerzas israelíes hicieron estallar unos antiguos barracones militares abandonados cerca de Beit Jinn, en la zona rural del oeste de Damasco. Asimismo, otra unidad, compuesta por seis vehículos militares, entró en un área situada al sur de Al-Rafid, también en la provincia de Quneitra, junto a la frontera con los Altos del Golán ocupados.

Las incursiones alcanzaron igualmente la provincia de Daraa, en el extremo suroccidental de Siria, cerca de la frontera jordana. Allí, soldados israelíes entraron de madrugada en el área de Wadi Al-Raqqad, abrieron fuego contra terrenos agrícolas y posteriormente se retiraron, según la cadena siria.

La sucesión de operaciones coincide con un aumento de las incursiones documentadas por Naciones Unidas. La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos informó de alrededor de 280 incidentes relacionados con incursiones armadas israelíes en Siria durante septiembre, la cifra mensual más elevada registrada en lo que va de año. El organismo también señaló que al menos 49 sirios permanecen bajo custodia israelí.

En conjunto, estos episodios alimentan las denuncias de Damasco sobre la extensión de las operaciones israelíes más allá de los territorios ocupados desde hace décadas. Por ello, el Gobierno sirio insiste en que cualquier acuerdo de seguridad debe incluir la retirada de las fuerzas israelíes y el respeto al acuerdo de separación de fuerzas de 1974.

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La ONU exige a Israel que respete la soberanía siria

Las denuncias de Damasco se suman a las advertencias formuladas por Naciones Unidas. El lunes, el enviado adjunto de la organización para Siria, Claudio Cordone, pidió a Israel que ponga fin a las violaciones del acuerdo de 1974 y respete la soberanía y la integridad territorial del país.

Ante el Consejo de Seguridad, Cordone advirtió de que las operaciones militares israelíes en el sur de Siria continúan a diario. Entre las actividades denunciadas mencionó obras de construcción, instalación de puestos de control, registros y detenciones. También informó de que un civil murió por disparos cerca de una posición militar israelí el 5 de octubre.

El diplomático se refirió, asimismo, a un incidente ocurrido el 23 de septiembre, cuando 14 integrantes de un grupo de colonos israelíes cruzaron la línea de alto el fuego y entraron en territorio sirio. Posteriormente, las fuerzas israelíes los devolvieron al otro lado de la línea.

Frente a esta situación, Cordone defendió la negociación como la única vía para reducir las tensiones y establecer garantías de seguridad compatibles con el derecho internacional. "La diplomacia es la única vía para alcanzar un acuerdo sobre las disposiciones de seguridad, de conformidad con el derecho internacional", afirmó.

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La reconstrucción siria, lastrada por la crisis humanitaria

Sin embargo, la cuestión territorial es solo una parte de los desafíos que afronta Siria. Durante la misma reunión del Consejo de Seguridad, los participantes alertaron de que la depreciación de la moneda, el encarecimiento de los combustibles y la magnitud de las necesidades humanitarias siguen obstaculizando la recuperación del país.

Pese a estas dificultades, la cooperación internacional comienza a aportar recursos para la reconstrucción. Entre las iniciativas mencionadas durante la reunión figuran 620 millones de euros de apoyo de la Unión Europea y un programa agrícola del Banco Mundial dotado con 175 millones de dólares. Además, Naciones Unidas y las autoridades de Damasco estudian la posibilidad de convocar una conferencia internacional para la recuperación y reconstrucción, basada en las prioridades sirias.

La situación de los desplazados ilustra la dimensión de la crisis. El subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Mohammed Yahya, señaló que más de 3,8 millones de refugiados y desplazados internos han regresado a sus hogares, pero otros 5,5 millones de sirios continúan desplazados. De ellos, más de 770.000 viven en campamentos, donde las mujeres y los niños representan tres cuartas partes de la población.

A esta emergencia se suma el peligro de los artefactos explosivos, que han causado 2.500 víctimas desde diciembre de 2024, según Yahya. Mientras tanto, el plan de respuesta humanitaria para 2026 solo ha recibido el 32% de la financiación necesaria.

La educación también refleja las consecuencias de años de conflicto. George Batah, representante de la sociedad civil siria ante el Consejo de Seguridad, afirmó que 2,7 millones de niños permanecen fuera de la escuela y que alrededor de 8.000 instalaciones educativas no están operativas. "La inversión en educación es la forma en que comienza la reconstrucción", señaló.

Por su parte, Hajir Maalim, directora regional de Plan International, advirtió de que solo se ha financiado el 16,5% de los 337 millones de dólares necesarios para el sector educativo y alertó de que "toda una generación corre el riesgo de quedarse atrás".

En la misma reunión, Estados Unidos expresó su respaldo a los avances que, a su juicio, está logrando Siria en sus prioridades políticas, humanitarias y de seguridad. No obstante, la persistencia de las incursiones israelíes, las necesidades humanitarias y las dificultades para reconstruir las instituciones siguen poniendo a prueba a las nuevas autoridades.

FUENTE:TRT Español y agencias
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