Una ambientalista palestina lleva a América Latina la lucha contra el ecocidio de Israel
ORIENTE MEDIO
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Una ambientalista palestina lleva a América Latina la lucha contra el ecocidio de IsraelA través de su iniciativa única, Zero Waste Palestine, Najla Abdellatif construye alianzas Sur-Sur en Argentina y Colombia para enfrentar luchas coloniales y ambientales compartidas.
Estudiantes asisten a una clase sobre justicia ambiental y colonialismo

“Dirigirse a los sistemas alimentarios es una forma muy sistemática de afectar la vida de las personas en un intento de expulsarlas de su tierra”, afirma Najla Abdellatif, activista ambiental sueco-palestina y fundadora de Zero Waste Palestine, en diálogo con TRT Español.

En medio de la ofensiva israelí en Gaza y los territorios palestinos ocupados, la degradación ambiental ha alcanzado niveles sin precedentes, marcada por intensos bombardeos, destrucción de infraestructura crítica y millones de toneladas de escombros.

Esa realidad ha sido denunciada durante años por Abdellatif, de 31 años, nacida en Suecia y criada bajo la ocupación en Jerusalén. Tras graduarse en negocios y economía en una universidad sueca en 2017, trabajó cuatro años en proyectos de sostenibilidad. Luego regresó a Jerusalén Este ocupada, donde sus experiencias dieron forma a la iniciativa ambiental que más tarde fundó.

“No existen sistemas adecuados de reciclaje o separación de residuos, y la basura se arroja en espacios públicos y terrenos vacíos porque no hay regulaciones ni sistemas apropiados”, recuerda. “Sentí que tenía que hacer algo, cualquier cosa”.

El resultado fue un blog que lanzó en 2017 llamado Zero Waste Palestine (Residuo Cero Palestina), enfocado en “crear conciencia sobre la reducción de residuos y una vida más sostenible en el contexto palestino”. Aunque lo gestiona ella sola, el proyecto ha crecido hasta incluir más de 50 talleres y una escuela de verano dedicada a temas ambientales.

Conciencia ambiental

Desde el inicio del genocidio israelí en Gaza en octubre de 2023, Abdellatif ha reorientado su trabajo hacia la “injusticia ambiental, cómo la ocupación y el colonialismo afectan al medioambiente y la salud de las personas que viven en esos entornos”.

Sus talleres ahora se centran en la conexión con la tierra, un concepto que la ocupación ha buscado romper y que las comunidades palestinas han sostenido durante generaciones.

“Mi objetivo sigue siendo el mismo”, añade, “pero también he ampliado mi enfoque para incluir temas como ayudar a las personas a adoptar un estilo de vida más natural y a transitar hacia alternativas más saludables. Otro objetivo es apoyar a la gente a reconectar con la tierra y con la naturaleza. También concienciamos sobre las injusticias ambientales derivadas de la ocupación y el colonialismo”.

Hoy, Zero Waste Palestine difunde su mensaje principalmente a través de redes sociales. Su contenido desde videos sobre sustitutos caseros de productos en listas de boicot hasta publicaciones sobre el uso del hambre como arma de guerra por potencias coloniales- ha sido visto más de 30 millones de veces. Fue incluida en la lista Forbes Middle East 30 under 30 por su impacto social.

Desafíos del ambientalismo en Palestina

Además de las restricciones de movimiento por los puestos de control militares, la ocupación israelí limita el acceso a la tierra, el agua y la soberanía alimentaria, afirma Abdellatif. Las autoridades han confiscado grandes extensiones de tierra palestina y destruido miles de olivos, separando a comunidades de tierras cultivadas durante generaciones. El daño a los sistemas alimentarios, añade, es deliberado.

“Las restricciones de movimiento entre ciudades de Cisjordania (ocupada) impiden que los productos palestinos lleguen al mercado”, explica, lo que obliga a depender cada vez más de productos israelíes a precios competitivos, debilitando estructuralmente a los agricultores palestinos.

En Gaza, el 95% de la tierra agrícola ha sido atacada y destruida. Los materiales tóxicos de los bombardeos, añade Abdellatif, han degradado el suelo, amenazando la producción de alimentos durante años.

“Los pescadores enfrentan restricciones y disparos israelíes en sus propias aguas. El territorio ha sido despojado de la infraestructura necesaria para alimentarse y ha quedado completamente dependiente de la ayuda”, añade. “Estas restricciones buscan en todos los sentidos hacer la vida palestina inviable y miserable”.

A pesar de décadas de despojo, las comunidades palestinas han continuado cultivando su tierra y manteniendo su vínculo con ella -una práctica de resistencia ambiental conocida como eco-sumud, del árabe “resiliencia”. Abdellatif ha llevado esta lucha a distintos países del Sur Global: Jordania, Egipto, Túnez, Emiratos Árabes Unidos y, más recientemente, América Latina.

Latinoamérica: intercambios en Argentina y Colombia

Las visitas de Abdellatif a la región formaron parte de un esfuerzo más amplio por construir solidaridad transnacional contra el colonialismo y sus efectos ambientales con un viaje a Colombia y a Argentina. En un programa de intercambio liderado por la ONG española Mundubat, participó en conversaciones para “contar las historias de los palestinos en el terreno y trazar paralelismos entre la lucha palestina y las luchas históricas en América Latina”.

Su recorrido la llevó primero a Colombia, en junio de 2025. En Bogotá se reunió con legisladores, activistas del Colectivo Justicia Racial -un grupo de abogados afrodescendientes - y miembros de la Universidad Nacional de Colombia donde descubrió que el apoyo a Palestina es “más visible y fuerte”, señala. “El gobierno (de Gustavo Petro) ha adoptado una postura propalestina y ha avanzado hacia acciones concretas, como sanciones”.

Luego viajó a Argentina, en febrero en 2026. En Buenos Aires mantuvo intercambios con organizaciones de derechos humanos como las Madres de Plaza de Mayo, además de estudiantes y profesores de la Universidad Nacional de La Plata y de la Cátedra Edward Said de la Universidad de Buenos Aires. “En Argentina, el lobby sionista es visible y muy fuerte, e influye tanto en el gobierno como en la capacidad de la sociedad civil para tomar posiciones firmes”, recuerda.

Estos encuentros, dice, estuvieron marcados por una “fuerte apertura y solidaridad”, y durante su trayecto identificó rápidamente patrones familiares.

“Muchos países latinoamericanos han atravesado conflictos e injusticias ambientales, muchos de ellos resultado de potencias imperiales”, añade, señalando el legado de industrias extractivas que contaminan ríos, provocan deforestación y desplazan comunidades. “Los pueblos indígenas están en la primera línea de esta explotación”.

Un caso la marcó especialmente: el pueblo wayuu, un grupo indígena que vive entre Colombia y Venezuela, en la península árida de La Guajira, y que “enfrenta una extrema escasez de agua debido a la minería del carbón y la desviación de recursos hídricos”.

Para Abdellatif, estas luchas compartidas, conectadas por “los mismos sistemas coloniales y extractivos”, refuerzan la necesidad de construir alianzas en el Sur Global, especialmente durante un momento clave para la región.

Greenwashing

De hecho, la presencia sionista es cada vez más visible en América Latina, en particular la empresa de agua Mekorot, fundada en 1938, está expandiendo su huella. Abdellatif explica “Mekorot ejecuta un sistema de apartheid hídrico en Palestina, controlando y robando las fuentes de agua palestinas y desviándolas hacia los asentamientos israelíes, mientras se impide a los palestinos acceder a sus propios recursos y se les obliga a recomprar su propia agua a precios elevados”.

En 2026, firmó acuerdos con Argentina, México, Brasil y Uruguay. República Dominicana también suscribió convenios con la compañía, descritos en su web como “únicos” y “pioneros”. En Argentina, varios acuerdos con provincias se alcanzaron sin transparencia ni consulta pública. La campaña Fuera Mekorot, vinculada al movimiento BDS, coordina la oposición a estos contratos.

Mekorot ha impulsado la privatización del agua a nivel global y, según Abdellatif, forma parte del “greenwashing” de Israel, que proyecta “una imagen de liderazgo verde mientras comete crímenes ambientales y ecocidio en tierras palestinas”.

El argumento resuena en América Latina, una región que concentra alrededor del 60% de la biodiversidad mundial y que también ha vivido la llegada de empresas extranjeras con promesas de desarrollo económico, pero que terminan extrayendo recursos y desplazando comunidades.

“Las luchas en el Sur Global son similares en muchos aspectos; esto no es solo un problema palestino o regional, sino uno más amplio, especialmente en el Sur Global, resultado de un sistema roto que genera múltiples crisis”, afirma Abdellatif. “Como resultado, los temas ambientales quedan relegados”.

Memoria

Además de su trabajo ambiental, Abdellatif también documenta la memoria palestina, colaborando con creadores que comparten una misión similar. Una de estas colaboraciones fue con Aya, la voz detrás de Olive Odyssey, un proyecto que documenta aldeas palestinas despobladas. Juntas visitaron Ijzim, una aldea palestina en las afueras de Haifa.

Para Abdellatif, este trabajo conecta con una cuestión central: la forma en que Israel ha intentado borrar la memoria de las aldeas palestinas construyendo parques nacionales y reservas naturales sobre sus ruinas.

“Son intentos de borrar la memoria de estas aldeas y de Palestina, no solo de su existencia física”, afirma.

El borrado, dice, va más allá de la tierra. “Nuestra cultura está siendo apropiada y robada por el colonizador, y nuestra identidad es atacada como forma de borrar nuestra memoria y existencia. A través del relato, la historia e identidad palestinas han logrado mantenerse vivas”.

Y añade: “Algunos detalles de nuestra historia en ciertos planes educativos en algunas zonas de la Palestina ocupada han sido modificados, se prohíbe izar la bandera palestina, algunos eventos culturales no están permitidos, y se nos impone el idioma del colonizador”.

Es un patrón, concluye, que América Latina reconoce desde su propia historia. “El mismo escenario ha ocurrido en América Latina y en distintas partes del mundo. Está en el manual del colonialismo a lo largo de la historia”.


FUENTE:TRT Español