Tres generaciones unidas por la pasión: la fiebre por el álbum del Mundial en América Latina
AMÉRICA LATINA
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Tres generaciones unidas por la pasión: la fiebre por el álbum del Mundial en América LatinaEn América Latina, coleccionar el álbum del Mundial se convirtió en una tradición familiar durante las últimas décadas. En Argentina, México y Uruguay une a generaciones de abuelos, padres y nietos que viven una fiebre por las figuritas o cromos.
Varias personas intercambian figuritas del Mundial en el Parque Rivadavia en Buenos Aires, Argentina.

Buenos Aires, Argentina - Hugo Ruiz aún atesora el recuerdo del Mundial de 1986. Este jubilado argentino guarda en su memoria las hazañas de Diego Maradona ante Inglaterra, sus inolvidables goles y las jugadas que llevaron a la selección argentina a la cima del fútbol mundial en el Estadio Azteca de México. “Lo vi con mi esposa y amigos en mi casa, no lo olvido más”, relata a TRT Español.

Cuatro décadas más tarde, junto a su esposa Olga, su hijo Sergio y su nieto Santiago, Ruiz comparte el ritual de coleccionar en familia el álbum del Mundial 2026. Cada semana, compran figuritas —también conocidas como cromos en otros países de la región— y recorren parques de Buenos Aires para intercambiarlas con otros niños, jóvenes y adultos que buscan completar los 980 stickers que contiene esta edición.

“Es una diversión analógica”, afirman los abuelos, mientras sostienen una hoja con las figuritas repetidas y llevan control de las que faltan. “Cuando le regalamos el álbum se puso muy contento. En uno de los primeros sobres le tocó Lionel Messi”, aseguran con emoción. 

Al igual que la familia Ruiz, millones en América Latina persiguen el desafío de completar el álbum de cromos, que ha desatado una fiebre entre coleccionistas y amantes del fútbol de todas las edades desde su lanzamiento a finales de abril y comienzos de mayo. 

Panini, la editorial que los imprime desde 1970, estima que en la región esta edición superará todos los récords de ventas de años anteriores, según explica a TRT Español el gerente de marketing de la compañía en Uruguay, Nicolás Lerner.

“En mi época no existía el furor que hay ahora”, dice Hugo. Su hijo Sergio recuerda haber juntado los cromos del Mundial de 1994 y valora compartir la experiencia junto a su padre y su hijo de 10 años. “Toda la familia hace un aporte. Es una diversión analógica que aleja a los chicos de las pantallas”, resalta.

Uruguay, el país que vende más figuritas

“El álbum es una tradición, hay una fiebre generalizada”, describe Ruben Ferrer, propietario de un supermercado en el centro de Montevideo donde semana a semana crecen las ventas de cromos. “Los padres y abuelos son los que más compran”, afirma el comerciante a TRT Español. 

En ese país, las ventas del álbum del Mundial han ido en aumento desde 2010, cuando la Copa del Mundo se disputó en Sudáfrica y la selección uruguaya logró el cuarto puesto, con figuras como Diego Forlán y Luis Suárez. “Siempre fue un furor, el Mundial siempre contagia y Uruguay es un país con mucha tradición futbolera”, asegura Ferrer, quien debió reabastecerse de figuritas para garantizar el stock.

“Uruguay tiene el consumo per cápita de figuritas más grande del mundo. Se mantuvo constante por más de una década, y este Mundial prevemos superarlo. Creemos que será récord en ventas”, asegura Lerner. 

Panini atribuye el furor al cruce entre dos pasiones de los uruguayos: el fútbol y el coleccionismo. “Hay al menos un álbum por familia. Hay coleccionismo individual, de adultos que lo consideran un hobby, y también colectivo, que atraviesa a todo el grupo familiar. La intención es completarlo antes de que empiece el Mundial. Los abuelos son los que más compran”, precisa.

Los hermanos que inventaron el álbum del Mundial

La historia del álbum del Mundial se remonta a Italia, a comienzos de la década de 1960, cuando los hermanos Panini, propietarios de una editorial, comenzaron a vender postales del tamaño de estampitas con los rostros de los jugadores de “el calcio”, la liga italiana. 

Una década más tarde, la FIFA le adjudicó a Panini la licencia para publicar el álbum del Mundial de México 1970, el primero editado oficialmente por la compañía italiana. Entre las figuritas más buscadas aparecía la de Pelé, la estrella de Brasil que ese año conquistaría su tercera Copa del Mundo y se convertiría en una leyenda del fútbol global. 

Desde entonces, millones de niños latinoamericanos crecieron pegando en sus álbumes los rostros de sus ídolos campeones: Pelé en 1970, Maradona en 1986 y Messi en 2022

La tradición de coleccionar cromos se mantuvo por 56 años, atravesando a todas las clases sociales, dejando una huella en cada generación, sobreviviendo a pesar de la evolución de la tecnología y transformándose en un ritual social.

En Argentina llegó a convertirse en una cuestión de Estado durante el Mundial de Qatar 2022: hubo faltantes masivos de figuritas y álbumes, reventa clandestina y suba de precios fomentada por el desabastecimiento. El gobierno llegó a reunirse con directivos de Panini para garantizar la cadena de comercialización. 

Sin embargo, este podría ser uno de los últimos mundiales con el álbum de Panini. A comienzos de mayo la FIFA anunció que, tras seis décadas de vínculo con la empresa, finalizará el acuerdo luego del Mundial 2030. En cambio, acordó una licencia exclusiva con la firma Fanatics. 

Al respecto, el representante de Panini en Uruguay toma con cautela el anuncio y asegura que la compañía ahora trabaja en el diseño del álbum para 2030. “Será muy importante para la región, porque se cumplen 100 años del primer mundial, organizado y ganado por Uruguay”, explica. “Por ahora estamos enfocados en este Mundial”, indica.

El éxito en América Latina

En una región que conserva al fútbol como una de sus principales pasiones y puente generacional en todas las latitudes, el álbum “supera todas las expectativas”, según describe Lerner, representante de Panini Uruguay. “Esta colección está funcionando mejor de lo que se esperaba”, dice. 

Además, jugadores latinoamericanos como Messi, el brasileño Neymar Jr., el uruguayo Federico Valverde o el mexicano Guillermo Ochoa son adorados en sus países y se proyectan como figuras de esta edición.

En México, uno de los tres países anfitriones de la Copa del Mundo, los cromos fueron un éxito en ventas desde su lanzamiento a comienzos de mayo. “Es parte de nuestra cultura, y ha causado furor. Es el Mundial de nuestro país, entonces es bonito conservar el recuerdo”, dice a TRT Español Miguel Ángel, un mexicano de 36 años que busca completar su álbum en las próximas semanas.

Pero advierte que el precio es elevado. “Hay muchas selecciones y jugadores. Para algunos aficionados puede ser un lujo”, explica. Aun así, considera que el álbum ayuda a acercar el fútbol a más personas.

En una región con ingresos dispares, el intercambio de figuritas es una alternativa para comprar menos sobres y así abaratar costos. Además, la ampliación del Mundial a 48 selecciones elevó la cantidad de figuritas del álbum, que pasó de 670 en 2022 a 980 en 2026.

En Uruguay, donde cada sobre cuesta 60 pesos (aproximadamente 1,49 dólares) tampoco es accesible para todas las familias, según el comerciante Ruben Ferrer. “Hay que desembolsar una cantidad de dinero importante. Comprar todos los sobres es inaccesible. Entonces, muchos compran e intercambian para participar del juego, ocurre mucho en las escuelas”, afirma.

En Argentina, cada paquete se vende a 2.000 pesos (1,43 dólares) y también se multiplican los espacios de canje de cromos entre niños en escuelas, clubes y plazas.

“Intercambiar es importante porque cuestan mucho, son muy caras. Nosotros compramos muchos paquetes, pero también intercambiamos así terminamos más rápido”, explica a TRT Español Gonzalo Aguirre, en una pausa del canje de figuritas junto a su hijo Jeremías y su esposa Noelia en un parque céntrico de Buenos Aires, donde cada fin de semana se reúnen cientos de personas.

Aguirre aún conserva los álbumes que coleccionó hace 20 años. “Los mundiales son hermosos porque nos unen a todos”, dice. 

La escena que tiene delante parece darle la razón. En una fría tarde del otoño porteño, su hijo de siete años logró llevarse un pequeño botín: 10 figuritas que hasta ahora no había podido conseguir y lo acercan más a cumplir el sueño de completar el álbum del Mundial.

FUENTE:TRT Español