Alwa, la rapera aymara que representa un nuevo amanecer en la música urbana de Bolivia
AMÉRICA LATINA
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Alwa, la rapera aymara que representa un nuevo amanecer en la música urbana de BoliviaAlwa mezcla hip hop con aymara y sonidos andinos. En su música, construye una identidad indígena que se mueve entre lo urbano y lo ancestral.
Alwa

“Hoy me presento: soy la Alwa, una mujer orgullosa aymara. Orgullosa de ser boliviana. Hoy yo no voy a parar. Yo no voy a descansar hasta mis sueños lograr”, rapea la artista aymara boliviana Alwa en su primera canción,Principio sin fin”.

Lanzada en 2022, la canción se viralizó en redes sociales. En ella, esta artista indígena, vestida de forma tradicional, rapea con un ritmo combativo que incorpora sonidos como el charango y la zampoña, que reflejan la diversidad de la cultura andina.

“Soy de Bolivia, aquí no se duerme y se trabaja todo el día”, agrega con firmeza mientras las imágenes del video musical muestran su realidad: las calles del mercado, el altiplano y viviendas que descienden desde El Alto –la segunda ciudad más grande del país– hacia la ciudad de La Paz, capital administrativa y sede del gobierno. “No me importa si la gente se alborota con mi música”.

A sus 30 años, Alwa es una de las voces más visibles del rap indígena boliviano. En casi una década de carrera, su trayectoria la ha llevado a escenarios internacionales en Chile, el festival Les Créatives en Ginebra, Suiza, y el Bogotá Music Market (BOmm), uno de los principales encuentros de la industria musical latinoamericana.

Rap, raíces y una identidad en movimiento

Desde su casa en La Paz, mientras trabaja en nuevas composiciones, habla de las presentaciones como una forma de reivindicación. “Pararme en un escenario es como si dijera: sí, soy indígena. Y no me da miedo. Y por eso lo hago con más fuerza”, dice en diálogo con TRT Español.

En sus canciones, Alwa mezcla español y aymara, una lengua indígena históricamente discriminada en los ámbitos sociales y educativos de Bolivia. Con el paso de los años, esta elección ha dado a su rap un peso simbólico, especialmente en “La boliviana”, en la que indaga en la cosmovisión aymara e incluye fragmentos en esa lengua sobre “llegar al cielo”, una metáfora que, según explica, alude a las aspiraciones.

“El cielo es nuestras metas, nuestros sueños. Y justamente eso es lo que dice en aymara”, explica Alwa sobre la canción que forma parte de la banda sonora de la película “Cielo”, una coproducción entre Bolivia y Reino Unido dirigida por Alberto Sciamma en 2025.

Para ella, el uso del aymara en sus canciones surge de forma natural por su entorno familiar y cotidiano. “Es como cuando alguien rapea en español y mete palabras en inglés”, relata Alwa. “Yo hago eso, pero con el aymara”.

El Alto también ha marcado su trayectoria musical. De niña, Alwa acompañaba a su madre al mercado y en el camino escuchó rap por primera vez en una rocola.

“Yo no sabía ni que era rap o que eran mexicanos, pero dije, ¿es en español? ¡wao!”, evoca sobre la primera vez que escuchó la canción Frijolero, de la banda Molotov.

En su casa, junto a sus padres, creció escuchando música folclórica, cumbias y morenadas –un género musical y de danza tradicional muy popular en Bolivia– que con los años influyó en su propuesta artística actual.

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Una infancia marcada por la discriminación

Desde joven, en El Alto, ha enfrentado obstáculos y discriminación. “Cuando yo estaba en el colegio, se burlaban todavía de los apellidos. Nosotros (ella y su familia) sí hemos vivido discriminación. Y yo lo he sentido desde chiquitita. Me decían: ‘ah su mamá es una chola’”, cuenta, utilizando un término para referirse a una mujer indígena andina.“Y yo siempre he forjado mi carácter desde pequeña por eso”.

Alwa señala que estas vivencias le desarrollaron un carácter “duro” tras sufrir estas burlas junto a su hermano. Mientras a él le afectaba, ella respondía con coraje. Apoyada por su madre, con el paso del tiempo, esa experiencia fortaleció su identidad. Después comenzó a rapear en plazas, ferias y pequeños eventos de El Alto, donde su estilo despertaba curiosidad, pero también cuestionamientos.

“¿Por qué la vestimenta? ¿Por qué la música? ¿Por qué los instrumentos?”, recuerda que le preguntaban.

Para ella, la respuesta está en su historia. “Porque está en nuestra raíz, ni por más que ya no nos vistamos (hoy de forma más tradicional), está en nuestra raíz”,  explica. “Hay antepasados que lo han vivido”.

Resistencia 

Con esa trayectoria, hoy sus letras abordan el orgullo, la resistencia y la memoria indígena. “Tengo sangre aymara y mi piel morena”, rapea Alwa en su canción “Cumbia revolucionaria”, que explora la memoria colectiva y a siglos de resistencia indígena desde la colonización española, que se extendió por casi 300 años en lo que hoy es Bolivia. “Somos sangre nueva, una sola fuerza”.

Y resalta, “Somos hijos de guerreros. Somos hijos de la historia. Somos hijos del valor y la memoria. Somos hijos de victoria. Somos herederos de batalla y gloria”.

Hoy, la Constitución boliviana reconoce a 36 pueblos indígenas, cuya presencia atraviesa la vida cotidiana del país. Esta herencia cultural también sustenta la carrera musical de Alwa, que combina elementos poco habituales: rapea con pollera y trenzas, incorpora instrumentos andinos sobre bases de hip hop y mezcla referencias urbanas con tradiciones aymaras.

“Esa fusión con el rap también tiene que ver con la libertad de expresión y con sentirme orgullosa de ser aymara. Van de la mano”, relata. “Sentir ese orgullo de ser boliviano, de ser indígena, de ser latino, es bien importante. Y eso quiero que se entienda: que en mi país hay esa libertad de expresión y nadie me va a poner límites”.

Entre lo personal y lo colectivo

En paralelo, Alwa busca mostrar una parte más vulnerable e íntima de sí misma, lejos de la imagen de fortaleza. En la canción, “La boliviana”, afirma que es dueña de su vida y de su karma, una idea vinculada a su experiencia personal, incluidos episodios de depresión y fragilidad emocional que ha atravesado.

“Es imposible mostrar una figura así de fuerte todo el tiempo”, reconoce. “Por eso es que he escrito mi última canción (Perder el miedo), habla sobre eso, metafóricamente sobre mi depresión, que yo también soy una persona que puede pasarse todo el día llorando, como cualquier persona, que también puedo quebrarme”.

“Eso le ha dado un giro también a lo que venía mostrando”, reflexiona. “En mis videos siempre aparecía esa dureza y esa fuerza, pero en el último me quebré totalmente. Y está bien quebrarse y no tener miedo de mostrar lo que puedo estar sintiendo en mi trasfondo”.

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Huella internacional

El alcance de la música de Alwa ha ido más allá de Bolivia. Tras la viralización de “Principio sin fin”, su carrera ganó proyección internacional con nominaciones en los Muvid Awards de Perú por sus videoclips “Cumbia revolucionaria” y “La boliviana”.

“Ir a otros países y que me reconozcan, a menos en mi género, es como decir: sí, lo logré después de todo. Lo logré, y es parte de mi historia”, afirma. “Y de la historia de Bolivia igual, porque ser el primero en algo es siempre para destacar”.

Y las hazañas la han acompañado. Recibió el premio a Mejor Artista Urbana en los Bolivian Music Awards, en una trayectoria que la ha convertido en una de las primeras raperas aymaras en ganar visibilidad dentro de la escena urbana boliviana.

Así, su mensaje busca inspirar a otras jóvenes. “Lo que quiero es que se entienda que yo soy cualquier persona, una chica más. Yo vengo de recursos que cualquiera puede tener”, dice. “El verdadero mensaje es que quien me vea diga: ‘yo también puedo hacerlo’”.

Mientras forjaba su camino, también ha vivido momentos tiernos fuera del escenario musical. Una de las experiencias que más la marcó ocurrió cuando una niña la invitó a su escuela después de escuchar su música.

“Se había vestido de pollera, y yo le digo, ¿cómo has hecho eso? ¿Cómo te has animado a vestirte de pollera? Y me dice: ‘Es de mi mamá. Ella me ha ayudado a vestirme de pollera porque te hemos visto’”, recuerda. “Y yo me dije: ¡wao! qué bonito que las niñas, no todas, pero que (su proyecto) haya tenido ese impacto”.

Una identidad que no se detiene

Hoy, Alwa forma parte de una nueva generación de artistas bolivianos que han encontrado en el rap una forma de dialogar con sus raíces y experiencias urbanas, junto con propuestas como las de Kaypi Rap, que fusiona quechua y español, EnTuParla'NT, surgida entre jóvenes de La Paz y El Alto; o Mune, de origen guaraní, que reflejan distintas maneras de incorporar lenguas, territorios e identidades a géneros contemporáneos.

En esa escena, Alwa ha sabido construir una voz propia. Su nombre –“amanecer” en aymara– tampoco es casual: evoca la idea de un nuevo comienzo, una imagen presente a lo largo de su recorrido como artista.

Entre proyectos, canciones y escenarios, Alwa continua abriendo camino con su ejemplo, algo que explora en su nueva canción, “Perder el miedo”, donde deja claro la lealtad a sus raíces y a sí misma. “Yo no voy a cambiar, solo voy a mejorar. Yo no voy a olvidar, pero tampoco odiar", rapea. "Amor y lealtad me los tuve que tatuar. Estoy dispuesta a sanar, ya no voy a llorar”. 


FUENTE:TRT Español