El mercado energético mundial lleva meses tambaleándose por las presiones derivadas de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada hace casi siete meses.
Pero la más reciente ola de volatilidad –que ha llevado los precios del diésel a un máximo histórico en EE.UU.– proviene principalmente de la costa de Yemen en el mar Rojo, donde los hutíes han bloqueado las exportaciones de petróleo de Arabia Saudí.
Este grupo de Yemen, considerado uno de los aliados de Teherán, controla la capital Saná y gran parte de las zonas del noroeste de este país devastado por la guerra.
Pero en las últimas semanas se ha apoderado del resto de la costa yemení en el mar Rojo, así como de de islas estratégicas, logrando hacerse con el control total del vital del estrecho de Bab Al-Mandeb, una de las únicas dos rutas marítimas que utiliza Arabia Saudí para exportar petróleo.
Esto significa que el ya peligroso desvío alrededor del estrecho de Ormuz, que permanece mayormente bloqueado, se ha convertido en un segundo punto crítico que estrangula el flujo de petróleo desde Oriente Medio.

Después de que Irán impusiera un bloqueo para el tráfico marítimo de los países del Golfo a través de Ormuz a finales de febrero, Arabia Saudí empezó a desviar más crudo hacia terminales del mar Rojo.
Pero esta solución improvisada dejó de funcionar, luego de que los hutíes bloquearan el transporte marítimo vinculado a Arabia Saudí a través de Bab Al-Mandeb, atacando petroleros e instalaciones energéticas.
Mientras tanto, varios ataques con drones de parte de milicias iraquíes afines a Irán obligaron a Riad a cerrar su oleoducto Este-Oeste, el cual ayudaba al mayor productor de petróleo del mundo a trasladar crudo desde su este, rico en petróleo, hacia su costa occidental tras el cierre de la ruta de Ormuz.
Como resultado, la producción petrolera de Arabia Saudí cayó a su nivel más bajo en 36 años.
¿Se puede simplemente extraer más petróleo?
La pregunta que ahora se cierne sobre los países consumidores de petróleo es si la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) pueden sacar más petróleo al mercado a una velocidad lo bastante rápida para frenar la subida de los precios.
Los expertos afirman que la OPEP+ no puede simplemente abrir el grifo y aumentar el suministro, al menos no de la forma en que los mercados suelen imaginar.
“Sobre el papel, existe la capacidad de contar con excedentes, pero yo sería muy cauteloso a la hora de considerar que todo está disponible de inmediato como oferta”, explica Baris Alpaslan, economista y asesor principal de IC Holding, un conglomerado turco con negocios de producción y distribución de energía.
Bajo el liderazgo de facto de Arabia Saudí, el grupo de 12 miembros fija cuotas de producción para sus integrantes y regula los niveles de extracción de crudo para paliar los excesos y la escasez de petróleo en todo el mundo.
“La distinción clave está entre la capacidad técnica de excedentes y los barriles que realmente pueden llegar al mercado con rapidez”, declara a TRT World.
Washington se ha resistido hasta ahora a tratar el avance de los hutíes como otro frente de guerra que deba combatir por sí mismo.
Según algunos informes, el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman solicitó ayuda militar de EE.UU. para hacer retroceder el avance del grupo yemenó, pero la Casa Blanca no intervino.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró a la prensa que los hutíes se habían puesto en contacto con su administración para pedir que Washington se mantuviera al margen de su enfrentamiento con Arabia Saudí.
Sin “margen significativo” para aumentar la producción
Según Altay Atli, investigador sénior del Centro de Política de Estambul de la Universidad Sabanci, la capacidad excedente existe “sobre el papel, principalmente”.
Arabia Saudí y algunos otros productores del Golfo todavía señalan que tienen barriles sin utilizar, declara a TRT World. "Pero la mayor parte de ese petróleo normalmente se transporta a través del estrecho de Ormuz, y la guerra con Irán ha hecho que esa ruta sea insegura", afirma.

El petróleo puede existir bajo tierra, pero llevarlo hasta compradores como China ahora implica “rutas más largas, costos mucho más altos y retrasos reales”.
Hasta que Ormuz vuelva a ser seguro, los excedentes no serán más que una cifra sobre el papel, señala.
La OPEP+ ha pasado gran parte de 2026 anunciando aumentos mensuales de las cuotas –un desmantelamiento gradual de los recortes voluntarios anteriores–, mientras que los barriles reales aún no se han materializado.
La producción oficial saudí se mantuvo en 6,2 millones de barriles diarios en agosto, casi una cuarta parte menos que en julio, después de que el embargo de los hutíes obligara al reino a reducir la producción porque no podía almacenar ni transportar lo que producía.
Según Alpaslan, “muy pocos productores” pueden marcar una diferencia verdaderamente significativa en la producción de petróleo a corto plazo.
Arabia Saudí es "normalmente el productor clave de ajuste", pero su capacidad para aumentar las exportaciones de petróleo está limitada por riesgos de infraestructura y seguridad.
Producción no implica más cantidad de barriles
Iraq y Kuwait podrían aportar potencialmente algunos barriles adicionales, pero Alpaslan no espera “una respuesta de uno o dos millones de barriles diarios por parte de la OPEP+” a corto plazo.
El problema inmediato no es simplemente que la OPEP+ no quiera producir más, afirma: “Es que la producción adicional no se traduce automáticamente en más cantidad de barriles que llegan al mercado internacional”, señala.
Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, que abandonaron la OPEP+ a principios de este año por las cuotas de producción, son los únicos con “margen significativo” para aumentar la cantidad de petróleo disponible, afirma Atli.
Pero incluso esos barriles excedentes están limitados por cuántos podrán transportarse de forma segura “alrededor del estrecho de Ormuz en lugar de a través de él”.
Iraq y Kuwait, en su opinión, no tienen mucho margen para aumentar la producción incluso en tiempos normales.
Irán no puede añadir mucho debido a los daños de la guerra y a las sanciones, mientras que Rusia ya está bombeando por debajo de su cuota, ya que los ataques con drones ucranianos han estado inutilizando su infraestructura petrolera durante meses, señala.
“Eso deja una lista corta de países que podrían realmente cambiar el panorama”, concluye.
La trampa de los dos estrechos
El tráfico marítimo a través de Ormuz se ha reducido aún más tras nuevos ataques, con los tránsitos de buques cayendo a un puñado cada día.
Bab Al-Mandeb, que se había convertido en la vía alternativa de Arabia Saudí, está ahora bajo un control más estricto de los hutíes, mientras que el oleoducto Este-Oeste permanece cerrado indefinidamente.
Según los analistas, los precios del petróleo podrían superar los 120 dólares por barril –desde los aproximadamente 103,52 dólares actuales– en 2027, si la producción del Golfo sigue muy restringida.
La Agencia Internacional de Energía ha advertido que una recuperación total de los flujos del Golfo podría postergarse hasta 2027, y que el fuerte aumento de los precios de los productos ya está destruyendo la demanda.
Sin que la OPEP+ ofrezca de forma fiable un aumento significativo de la producción, los expertos apuntan que el suministro adicional podría provenir de países como Estados Unidos, Brasil y Guyana, un país pequeño pero rico en petróleo de Sudamérica.
Alpaslan sostiene que Estados Unidos es “claramente la fuente más importante” de suministro adicional de petróleo, pero no puede responder como “un interruptor de emergencia”.
La producción de crudo estadounidense ya se encuentra en niveles récord, en torno a 13,8 millones de barriles diarios en 2026, frente a un promedio de 13,7 millones en 2025.
La producción de países como Brasil y Guyana importa a lo largo de meses y trimestres, no de días, añade.
“A corto plazo, me enfocaría menos en la nueva producción y más en la restauración del suministro del Golfo interrumpido, la seguridad de las rutas de transporte marítimo y, potencialmente, la liberación de reservas estratégicas”, afirma Alpaslan.
Si la prima de riesgo geopolítico se disipa, los precios del petróleo pueden “caer con bastante rapidez”, señala.
En cambio, añade, ningún volumen de barriles procedente de las Américas bastará para reemplazar de inmediato el suministro perdido del Golfo si las interrupciones físicas continúan.
Atli señala al nuevo petróleo procedente de Estados Unidos, Brasil, Guyana y Argentina, así como el esfuerzo de China por comprar más de ese crudo para reducir su dependencia de las rutas de Ormuz. Pero un fin real de la guerra con Irán que reabra Ormuz movería los precios más que cualquier decisión de la OPEP+, insiste.
“Liberar más petróleo de las reservas estratégicas también podría ayudar a corto plazo”, afirma.

















