GUERRA CONTRA IRÁN
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La guerra contra Irán agota el arsenal de misiles de EE.UU., revela reporte
La guerra contra Irán ha disminuido las reservas de misiles de precisión de Estados Unidos, de acuerdo a un reporte, obligando a Washington a acelerar la producción mientras crecen las dudas sobre su capacidad para sostener un conflicto prolongado.
La guerra contra Irán agota el arsenal de misiles de EE.UU., revela reporte
La guerra contra Irán agota el arsenal de misiles de EE.UU., revela reporte

El Ejército de Estados Unidos ha consumido gran parte de sus reservas de misiles de largo alcance y alta precisión durante los cinco meses de guerra contra Irán, revela un informe publicado por la agencia de noticias Reuters.

En concreto, se trata de los misiles tácticos superficie-superficie (conocidos como ATACMS, por sus siglas en inglés) y de los de ataque de precisión (PrSM, por sus siglas en inglés), dos de las armas más avanzadas del arsenal terrestre del Pentágono.

EE.UU. ha empleado "prácticamente todas" estas armas, dijeron fuentes familiarizadas con el asunto a Reuters.

Hasta ahora, los niveles a los que el ejército de EE.UU. está usando ATACMS y PrSM no se había reportado. 

Estas municiones de largo alcance, cuyo coste supera el millón de dólares por unidad, constituyen una pieza clave de la estrategia militar de EE.UU., ya que permiten ejecutar ataques de precisión desde una distancia segura.

No es la primera vez que estos misiles desempeñan un papel decisivo en un conflicto. Los ATACMS suministrados por Washington han sido fundamentales en la guerra de Ucrania, al permitir a las fuerzas de ese país atacar objetivos situados dentro de Rusia. 

Los PrSM, por su parte, representan una nueva generación de armamento con mayor alcance y capacidades avanzadas, destinada a sustituir progresivamente a los ATACMS.

Reservas, bajo presión

El fuerte descenso de estas municiones de precisión podría obligar al presidente de EE.UU., Donald Trump, a recurrir con mayor frecuencia a operaciones aéreas tripuladas –consideradas más arriesgadas– si decide reanudar una ofensiva a gran escala contra Irán.

Al mismo tiempo, la disminución de las reservas podría limitar la capacidad de disuasión de Estados Unidos frente a potencias como Rusia y China.

En este contexto, se ha reportado que el Comando Central de Estados Unidos (Centcom, por sus siglas en inglés) ha consumido prácticamente todas las reservas de misiles terrestres con las que contaba al inicio del conflicto. 

Para compensar ese gasto, el mando militar ha recurrido al traslado de municiones desde otros arsenales estadounidenses repartidos por el mundo.

Frente a estas informaciones, la Casa Blanca restó importancia a la situación y aseguró que Estados Unidos dispone de "muchas más municiones que cualquier otro país del mundo" y de "muchas más de las que necesita".

"Nuestras empresas de defensa están fabricando más municiones que nunca y, al mismo tiempo, están ampliando sus plantas y su capacidad de producción a un ritmo récord", afirmó Trump.

Producción récord, pero con límites

Si bien diversos analistas coinciden en que la industria militar estadounidense produce proyectiles de artillería y distintos tipos de misiles a niveles sin precedentes, también advierten de que ese ritmo de gasto podría resultar insuficiente para sostener una guerra prolongada.

En la misma línea, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, defendió que las Fuerzas Armadas mantienen intacta su capacidad operativa.

"Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos son las más poderosas del mundo y cuentan con todo lo necesario para ejecutar operaciones en el momento y lugar que el presidente determine. Hemos llevado a cabo múltiples operaciones exitosas en distintos teatros, garantizando al mismo tiempo que el ejército conserve un amplio arsenal para proteger a nuestra población y nuestros intereses", declaró a Reuters.

Entretanto, la agencia asegura que, durante la última semana, las cifras sobre las existencias de municiones han circulado entre altos funcionarios federales en medio de intensos debates dentro del Gobierno de Trump. El eje de esas conversaciones gira en torno a cuánto tiempo más podría mantenerse la campaña militar contra Irán sin reducir las reservas hasta un nivel que comprometa la capacidad de respuesta de Estados Unidos ante otras crisis internacionales, añadió Reuters.

La publicación indicó que el elevado consumo de los ATACMS y los PrSM responde, además, a una decisión estratégica del Gobierno de Trump: evitar métodos de ataque más arriesgados, como el empleo de aeronaves tripuladas para bombardear objetivos iraníes.

Precisamente por su capacidad para alcanzar blancos a gran distancia sin exponer a pilotos, los expertos consideran que estos misiles serían especialmente valiosos en un eventual enfrentamiento con un adversario dotado de sólidas defensas antiaéreas.

De hecho, un informe publicado en marzo por el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) ya indicaba que estas armas habían sido utilizadas para atacar objetivos dentro de Irán.

Ese mismo documento advertía que las existencias de PrSM ya eran reducidas antes del inicio del conflicto, dado que se trata de un sistema relativamente nuevo. No obstante, el Ejército de EE.UU. ha encargado un importante volumen de unidades cuya entrega está prevista para 2027. Paralelamente, el Pentágono ha iniciado la retirada progresiva de los ATACMS para concentrar la producción en los nuevos PrSM.

En este escenario, varios medios estadounidenses informaron la semana pasada que Trump había descartado lanzar una nueva ofensiva masiva contra Irán, en parte porque sus asesores militares le advirtieron sobre el deterioro de las reservas de misiles. Sin embargo, un funcionario estadounidense rechazó esa versión y sostuvo que la decisión obedeció a la presión ejercida por varios Estados del Golfo.

También disminuyen los misiles interceptores

Ahora bien, esta situación no se limita a las armas ofensivas. Según un informe publicado la semana pasada por el CSIS, entre febrero y julio Estados Unidos consumió alrededor del 65% de sus misiles interceptores Patriot, mientras que las reservas de interceptores balísticos THAAD se redujeron al menos un 38% respecto al inicio de la guerra.

Ambos sistemas están diseñados para detectar e interceptar misiles enemigos, y constituyen algunos de los pilares de la defensa antimisiles de EE.UU.

A ello se suma que, desde el comienzo de la guerra, Washington habría empleado cerca de la mitad de sus existencias mundiales de misiles de crucero Tomahawk, lanzados principalmente desde destructores, cruceros y submarinos de la Armada para atacar objetivos fuertemente defendidos sin poner en riesgo a pilotos.

Ante este escenario, Raytheon, filial de RTX, ha alcanzado un acuerdo preliminar plurianual con el Pentágono para incrementar la producción de misiles Tomahawk y de otras municiones, mientras Washington acelera los esfuerzos para reconstruir unas reservas estratégicas que la guerra con Irán ha puesto bajo una presión sin precedentes.

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FUENTE:TRT Español y agencias