Decenas de personas encienden velas en Cali, una de las ciudades más afectadas por el devastador terremoto que golpeó Colombia hace casi dos semanas. Es un homenaje a quienes perdieron la vida y, al mismo tiempo, una despedida que marca el cierre de la búsqueda de víctimas entre los escombros.
En los 46 puntos donde colapsaron edificaciones tras el sismo de magnitud 7,4 que sacudió la ciudad el 10 de agosto ya no se buscan sobrevivientes. Ahora, la maquinaria que durante días removió toneladas de concreto y hierro tiene otra tarea: retirar los restos de una ciudad golpeada por la tragedia y abrir paso a la reconstrucción.
Naya Valecillos perdió a su madre, Rosalba, tras el colapso de su edificio el 10 de agosto, a pocos metros de donde se realiza la velatón. Es una de las 321 víctimas mortales del sismo, según cifras de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
“Cada vez extraño más a mi mamá”, dice entre lágrimas la enfermera a la agencia de noticias AFP, mientras recuerda cómo intentó buscarla entre los escombros después del terremoto. Su cuerpo fue recuperado tres días después.
Familiares, vecinos y voluntarios también se reúnen para despedir a las víctimas del derrumbe de las Torres del Limonar, un conjunto de edificios residenciales. Cerca del homenaje funciona uno de los puntos de atención psicológica desplegados para acompañar a los damnificados por la tragedia.
Con las manos sobre la cabeza, el vecino Henry Granja recuerda cómo vio caer uno de los edificios como un “castillo de naipes”. “Se siente un vacío inmenso” en el barrio, dice a la agencia.
Entre las estructuras retorcidas todavía aparecen fotografías, libros, documentos, papeles y objetos personales que alguna vez estuvieron dentro de las viviendas y edificios que hoy ya no existen. Son pequeñas piezas de las vidas que quedaron sepultadas y que ahora vuelven a la superficie entre el polvo y los escombros.

El alcalde de Cali, Alejandro Eder, afirmó que la ciudad atraviesa un “momento doloroso” después de que se encontrara a la última víctima mortal entre los escombros. “Los caleños nos vamos a volver a levantar y lo haremos como una ciudad reconstruida”, dijo este viernes ante los medios.
La UNGRD informó este viernes que 257 personas todavía permanecen desaparecidas y que la emergencia ha dejado, además, 146.188 familias damnificadas.
Las dificultades de reconstruir una ciudad
Mientras algunas familias reciben los restos de sus seres queridos y preparan sus funerales, en otros puntos de Cali funcionarios, operarios y trabajadores retiran toneladas de materiales que dejó el terremoto.
Y es que 15 días después del sismo, el país comienza a concentrar sus esfuerzos en atender a los damnificados y afrontar una reconstrucción multimillonaria tras el colapso de miles de edificios, viviendas, escuelas y hospitales en el oeste de Colombia. Las pérdidas se estiman inicialmente en más de 9.500 millones de dólares, especialmente en ciudades como Cali, Pereira y Manizales. Más de 31.000 viviendas quedaron destruidas, según la entidad encargada de la atención de desastres.
Hasta ahora, las autoridades han retirado 39.650 toneladas de escombros y han recibido reportes de daños en 9.090 viviendas y edificaciones. La Secretaría de Infraestructura de Cali está a cargo de buena parte de las labores de limpieza y remoción, mientras las Empresas Municipales de Cali trabajan en los sectores donde todavía es necesario normalizar los servicios públicos.
"La reconstrucción no será solo de estructuras, también implica acompañar a las familias, entender sus necesidades y encontrar soluciones", afirmó el alcalde Eder.
Intentar volver a la rutina
En las calles, el panorama comienza lentamente a cambiar. Algunas de las vías que permanecieron cerradas durante los primeros días vuelven a abrirse al tránsito y la ciudad intenta recuperar parte de su rutina en medio de las huellas que dejó el terremoto.
La Policía mantiene la vigilancia en los lugares afectados para evitar saqueos y garantizar la seguridad mientras continúan los trabajos.
Algunos de los damnificados que permanecían en albergues están siendo trasladados a hoteles cuyos costos asume el gobierno local. La medida busca reducir la concentración de personas en determinados espacios y prevenir posibles problemas sanitarios.
Pero la recuperación material avanza a un ritmo distinto al del duelo. Al caer la noche, algunos de los lugares donde se produjeron los colapsos vuelven a quedar en silencio. De manera espontánea, familiares, amigos y vecinos se acercan para encender velas, rezar y recordar a quienes murieron.
Colombia agradece la ayuda de Türkiye
Mientras Colombia avanza en las tareas de recuperación, la ayuda internacional llega para atender a las comunidades golpeadas por el terremoto. Entre los países que respondieron a la emergencia se encuentra Türkiye, que envió un cargamento de asistencia humanitaria.
“Recibimos la ayuda humanitaria enviada por Türkiye para apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto”, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia en una publicación en la red social X.
Según el ministerio, el cargamento incluye más de una tonelada de alimentos, más de 900 mantas y 450 kilogramos de medicamentos, destinados a contribuir a la atención de las necesidades inmediatas de los damnificados.
“Damos las gracias al Gobierno y al pueblo de Türkiye por su apoyo y compromiso con Colombia”, señaló el ministerio.

















