Chocó, el epicentro del terremoto en Colombia donde buscan sobrevivientes “con las manos”
AMÉRICA LATINA
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Chocó, el epicentro del terremoto en Colombia donde buscan sobrevivientes “con las manos”En Chocó, epicentro del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, la población intenta reponerse de una tragedia que dejó solo allí más de una decena de muertos, cientos de viviendas destruidas y sobrevivientes aún entre los escombros.
Equipos de emergencia continúan buscando sobrevivientes entre edificios colapsados en Chocó, Colombia, el 11 de agosto de 2026.

Stephen Mosquera sintió un temblor largo, sostenido e interminable. “Vi bailar varios edificios y viviendas cercanas”, relata a TRT Español este docente de 41 años, residente en Quibdó, capital del departamento de Chocó, ubicado a 550 kilómetros de Bogotá y epicentro del terremoto de 7,4 grados que sacudió a Colombia el lunes al amanecer y provocó al menos 265 muertos.

“La vibración permaneció un tiempo. Se vivieron momentos de llanto, gritos, muchas personas corriendo mientras se escuchaban los destrozos”, cuenta Mosquera. “Nunca viví algo así, estuve en muchos temblores, pero ninguno de esta dimensión”. 

Tres días después del temblor, Mosquera mantiene la esperanza de hallar con vida a las decenas de personas que permanecen desaparecidas bajo los escombros en la ciudad. Allí, la situación es “muy dolorosa, de lágrimas”, dice. “Hay casas con techos y frentes caídos. El panorama es desolador, triste, hay zonas con destrucción total”.

En Chocó se reportaron al menos 14 muertos, 139 heridos, una decena de desaparecidos y miles de viviendas averiadas y destruidas, según informó la gobernación. De acuerdo a la estimación oficial, más de 43 mil personas resultaron damnificadas. 

El caos y la desesperación se adueñaron de las ciudades, mientras el terremoto desbordaba la capacidad de respuesta de la región. Los hospitales colapsaron y los pacientes debieron ser trasladados a Medellín, según declaró la gobernadora local, Nubia Córdoba.

Además, grietas y deslizamientos de tierra afectaron la ya frágil red de carreteras de la región, dejando zonas aisladas y prácticamente paralizadas. De acuerdo con el último reporte oficial, hay cinco vías vehiculares afectadas.

“El sentimiento de impotencia es muy grande. Las primeras noches posteriores al temblor han sido difíciles, no se puede descansar”, dice Mosquera con pesar.

Un poco de esperanza entre el desconsuelo y la desolación

En tanto, Mosquera recorre las calles de su ciudad, Quibdó, entre los escombros y la incertidumbre. 

“Hay personas que todavía permanecen enterradas, son imágenes muy tristes”, dice. Junto a sus vecinos, el docente colabora con las tareas para asistir a las zonas dañadas, mientras la falta de maquinaria vuelve más lenta la búsqueda de posibles sobrevivientes.

“Se trabaja de forma manual”, resalta.

“Hay un sentimiento de impotencia muy grande y al mismo tiempo de agradecimiento de que todos mis familiares y amigos cercanos estén bien, eso reconforta en medio del dolor”, afirma. Aun así, el docente teme que una nueva réplica pueda provocar más derrumbes en una ciudad donde todavía quedan estructuras dañadas. 

Mientras tanto, no baja los brazos: “Tenemos la esperanza de que las personas desaparecidas estén vivas, hay muchas atrapadas bajo los escombros”.

En el epicentro del temblor

A Mario Viveros los tres minutos del temblor le resultaron “eternos”. Este hombre de 36 años se refugió bajo el marco de una puerta en su vivienda de San José del Palmar, un pequeño poblado de montaña en el departamento de Chocó, con 6.000 habitantes. Justo ahí, bajo sus pies, se registró el epicentro del devastador terremoto.

“Las casas se sacudían como si fueran de papel”, cuenta a TRT Español, “fue muy aterrador y sorpresivo, nos causó un gran miedo”. 

Según relata, en el pueblo hay numerosos daños en edificaciones, estructuras destrozadas y calles agrietadas. Unas 500 viviendas resultaron afectadas, 20 de las cuales tienen daños estructurales.

Paradójicamente, pese a estar en el epicentro y sufrir graves destrozos, esa pequeña localidad no ha registrado fallecidos. La mayor cantidad de víctimas se concentró en zonas más alejadas del epicentro, como Pereira, Manizales y Cali, donde el terremoto se sintió con mayor fuerza.

“Todos los habitantes creemos que fuimos bendecidos”, afirma Viveros. “A pesar de haber sido el epicentro estamos bien, con edificaciones averiadas pero en pie”, describe. Sin embargo, la comunidad teme por la fuerza de las réplicas: “Donde haya una fuerte podría ir todo al suelo, las casas están muy dañadas”.

Freddy Tovar, coordinador de la Red Sismológica Nacional de Colombia, explica que eso ocurre por dos factores: en primer lugar, la densidad de población y la infraestructura de San José del Palmar es muy pequeña en comparación con las otras ciudades. 

“El otro factor son los ‘efectos de sitio’”, detalla a TRT Español. “Nuestro suelo y subsuelo no son homogéneos y las ondas sísmicas interactúan distinto según la zona. Pereira y Manizales tienen suelos no tan consolidados y depósitos que tienen composición volcánica, entonces las ondas tienden a amplificarse. Si en el epicentro hay suelos más duros, no será tan fuerte. Estas ondas además se amplifican, rebotan. Esto explica que haya regiones lejanas al epicentro que tengan mayor afectación”.

Chocó, entre la pobreza y el aislamiento 

El terremoto golpeó a una región que ya arrastraba profundas dificultades. Chocó es uno de los departamentos más empobrecidos de Colombia, de acuerdo con datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística. 

En 2025, la pobreza ascendió allí al 67,4%, la más alta del país y más del doble del promedio nacional, que ronda el 28%. La “pobreza monetaria extrema” es del 44,3% en esa zona, frente al 9,6% en el conjunto del país.

“El municipio no tiene con qué atender esta calamidad”, declaró el alcalde de San José del Palmar, León Fabio Marín Moncada, al medio local La FM

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En San José del Palmar, el 80% de la población vive por debajo del umbral de pobreza y la mortalidad infantil duplica la tasa registrada en otras ciudades colombianas.

Tras el terremoto, esas dificultades se profundizaron. El pueblo se mantuvo aislado durante largas horas, hubo apagones, dificultades para acceder al agua potable y fallas en las comunicaciones, lo que complicó aún más la asistencia.

Marín Moncada afirmó además que el pueblo se ha sentido “abandonado”. “Y no solo en este momento. En el transcurrir de la vida, el Chocó se ha sentido abandonado, aún más en San José del Palmar”, dijo. “Nos hemos sentido olvidados. Pero quizás esta sea una de las oportunidades para que el gobierno departamental y el nacional nos pongan un ojito y nos vean con mejores ojos”, pidió en una entrevista con France 24.

En medio de esos reclamos, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, recorrió la capital de Chocó el lunes y afirmó que la región “nunca más será la tierra del olvido”. “El Chocó tendrá un lugar fundamental, trascendental e importante”, señaló.

Sin embargo, hasta el momento “no hubo anuncios concretos”, asegura Delfino Murillo, miembro de la ONG Chocó Joven que coordina asistencia en la región. “Estuvo el presidente, vino e hizo anuncios, llegó inesperadamente, se reunió unas horas y se fue, sin recorrer las comunidades para ver los daños”, afirma en diálogo con TRT Español.

Murillo y otros vecinos de Chocó han organizado una red para centralizar la asistencia solidaria en la región. “La mayor afectación es en las viviendas, entonces lo que más se necesita son materiales de construcción, como cemento y ladrillos. También alimentos, porque muchas personas perdieron todo y no tienen recursos”, explica.

“Chocó”, dice Murillo, “no tiene infraestructura para enfrentar este tipo de situaciones”. “Por ahora todo se está haciendo con las manos. Los bomberos no tienen elementos suficientes, no hay maquinaria para remover escombros”, lamenta. 

En San José del Palmar aguardan con ansiedad la llegada de asistencia para atender los daños provocados por el terremoto. Sin embargo, según Viveros, “es difícil que llegue pronto” debido a que las vías de acceso están interrumpidas. “Hubo muchos deslizamientos de tierra, quedamos prácticamente incomunicados, hay derrumbes y agrietamientos”, describe. Así, entre los escombros y las pérdidas, Chocó intenta ponerse de pie, sin perder la esperanza.

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FUENTE:TRT Español