Estambul, Türkiye — “No soy solo una ‘mujer que vuela’: quizá me he convertido en una ventana de esperanza o en la chispa de un sueño para muchas niñas. Eso le da un sentido profundo a mi trabajo”, cuenta Semin Ozturk Sener, la primera pilota acrobática turca, en diálogo con TRT Español.
Nacida en 1991 –un año marcado por el fin de la Guerra Fría, la disolución de la Unión Soviética, el auge de la World Wide Web y la Guerra del Golfo– Semin creció en Estambul, ciudad que conecta Oriente Medio y Europa. Procedente de una familia ligada a la aviación, convirtió su pasión por volar en una carrera y llegó a ser la primera pilota acrobática profesional de Türkiye.
Su trayectoria la ha llevado a cruzar fronteras, con presentaciones en países como Rumania y Alemania en diversos espectáculos aéreos. En un entorno altamente competitivo, ha destacado por sus habilidades y resiliencia, a menudo como la única mujer participante. Estas experiencias han fortalecido su compromiso de inspirar a la próxima generación de niñas turcas mediante iniciativas educativas.
Juventud
De hecho, su padre, Ali Esmat Ozturk, es diseñador de aeronaves y uno de los pioneros de la acrobacia aérea en Türkiye. Ha participado en cerca de 500 exhibiciones en 22 países. Su madre también es piloto con licencia, lo que la introdujo en ese entorno. “Mi hermana y yo crecimos entre hangares y aviones, con el aroma del combustible entretejido en nuestros recuerdos cotidianos”, recuerda Semin.
“Acompañaba a mi madre en el asiento trasero durante los vuelos, a veces quedándome dormida con el zumbido del motor como una nana”, evoca. “Siempre sentí que pertenecía a ese mundo”.
A los ocho años, Semin voló por primera vez con su padre en el famoso avión biplano Boeing Stearman, que originalmente fue utilizado como aeronave de entrenamiento militar durante las décadas de 1930 y 1940.
“Elegíamos los campos de aterrizaje, tocábamos tierra y nos marchábamos antes de que apareciera el propietario”, rememora. “Fueron momentos de aventura inolvidables que me conectaron con el cielo de una manera única”.
Pero su “verdadero punto de inflexión” llegó a los 12 años, cuando sus padres le permitieron usar por primera vez un paracaídas de seguridad, requisito para el vuelo acrobático. “Acompañé a mi padre en su primer espectáculo acrobático y, en ese instante, comprendí que esto no era solo una pasión, sino mi futuro”, explica Semin con afecto.
Con los años se graduó del Liceo Saint Michel y de la Universidad de Estambul. Poco después, a los 21 años, Semin obtuvo su licencia de piloto privado (PPL). Fue el impulso para seguir su verdadera pasión, la “acrobacia aérea”, que la llevó a cruzar océanos hasta Estados Unidos, donde se formó en la Academia de Seguridad Aérea La Tutima y con entrenamiento especializado.
Primer espectáculo y salto al próximo nivel
En 2015 realizó su primer espectáculo acrobático oficial en un evento en el Centro de Aviación de Sivrihisar, en Türkiye. Un año después obtuvo la licencia de piloto privado de helicóptero (PPL-H) y luego completó entrenamiento especializado en el MD 500 en el Reino Unido. En 2024 finalizó la formación para pilotar el Bell 407 y obtuvo la habilitación para operar ese modelo.
“Hoy continúo mi camino como piloto acrobática profesional, madre de dos hijos y mujer que cree que el cielo no es un límite, sino el comienzo”, relata Semin.
Con esa filosofía, cree que cada espectáculo aéreo tiene su propio significado, aunque los eventos internacionales tienen “un peso especial” y representan el “sueño que había guardado durante mucho tiempo: ver la bandera de Türkiye ondear en los cielos del mundo”.
El festival en Rumania en 2018 fue especial, ya que marcó su primera participación en un evento internacional. “No lo viví solo como un debut personal: sentí que estaba llevando la presencia de Türkiye a nuevos cielos”, admite Semin con una sonrisa.
También ha participado en espectáculos como el de Bautzen, en Alemania, adonde su equipo transportó su aeronave por carretera durante 7.500 kilómetros para llegar al evento. Como primera mujer de Türkiye en representar al país en este ámbito, Semin recuerda que “la respuesta del público y de los medios fue extraordinariamente positiva. Estar en suelo alemán, con la bandera turca ondeando sobre nosotros, fue un instante de orgullo, responsabilidad y profunda gratitud”.
Mantiene sus raíces presentes. Cada año participa en espectáculos por el Día de la República en Türkiye, que conmemora la fundación del país bajo el liderazgo de Mustafa Kemal, Atatürk, fundador y primer presidente. Para Semin, estas celebraciones simbolizan “libertad, identidad y renovación”.
En una exhibición anual en el Centro de Aviación de Sivrihisar, en esa fecha, trazaron en el cielo la media luna y la estrella. “Sentí que mi corazón latía al mismo ritmo que el avión: era como ofrecerle a Türkiye un verdadero homenaje”, recuerda.
Entrenamiento
Semin afirma que la acrobacia aérea no admite la complacencia y que en cada vuelo no hay espacio para el estancamiento: “Cada piloto debe mantenerse en un proceso constante de superación, porque cada espectáculo plantea desafíos nuevos”.
Destaca la “concentración absoluta” que exige decisiones en fracciones de segundo, además de alta resistencia física y mental. Señala que suele soportar fuerzas G de hasta +7G, cuando el cuerpo se siente siete veces más pesado, o -4G, que desplazan la sangre hacia la cabeza, lo que requiere “una preparación física específica”.
Mantiene una rutina constante de entrenamiento y cuida su descanso y alimentación, factores que “influyen directamente en mi rendimiento en el aire”. Antes de cada exhibición realiza sesiones repetidas de vuelo, sin importar la experiencia.
También entrena la “visualización mental del vuelo”, explica Semin: “Repaso con detalle toda la secuencia en mi mente, como si estuviera ejecutando cada maniobra en tiempo real. Es un ejercicio sencillo, pero marca una gran diferencia en la preparación mental”.
Desafíos
También ha enfrentado escepticismo por su condición de mujer en la acrobacia aérea. "Creo que ser simplemente mujer ya es un desafío en sí mismo", afirma. "Como ejerzo una profesión poco convencional, naturalmente enfrento ciertas dificultades".
Se mantiene firme desde el inicio de su carrera. “A veces me encuentro con actitudes condescendientes y prejuicios únicamente por ser mujer, incluso por parte de personas que no tienen conocimiento sobre la aviación”, señala. “Por otro lado, la mayoría de la gente me felicita por ejercer esta profesión siendo mujer. Dejando estos prejuicios a un lado, creo que tener éxito y seguir adelante por mi propio camino es la mejor respuesta”.
Familia
Hoy, Semin es madre de dos hijos: Pars, de 5 años, y Maysa de 4. Y afirma que su esposo, Cem Sener, ha sido clave para equilibrar la aviación y la vida familiar. “Mi familia es mi principal pilar, y cada paso que doy hacia adelante lo doy con ellos y gracias a ellos”.
Añade que su pasión se ha convertido en algo muy especial: “Lo que me llena de alegría es que esta pasión se haya convertido en una experiencia compartida. Mi padre ahora vuela con su nieto, y Bars muestra cada vez más interés por la aviación; incluso participó simbólicamente en uno de los espectáculos junto a su abuelo, lo cual fue profundamente conmovedor para mí”.
“Siento que no solo estamos construyendo una carrera, sino creando un linaje de pilotos”, concluye Semin. “Eso me da una sensación de continuidad y refuerza aún más mi dedicación y mi pasión”.
Este artículo fue redactado por Bala Chambers y reportado por Mohammad Bashir Aldaher.















