El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la apertura de conversaciones con Cuba, país golpeado por un bloqueo de combustible impuesto por Washington tras la captura del principal aliado regional de La Habana, el mandatario venezolano Nicolás Maduro.
En una publicación difundida este martes en Truth Social, Trump calificó a Cuba como “un país fallido” y afirmó: “Cuba está pidiendo ayuda, ¡y vamos a hablar!”. No obstante, el mandatario estadounidense no ofreció más detalles sobre el posible diálogo.
El anuncio llega en medio de crecientes especulaciones en Washington sobre un posible intento de la administración Trump de provocar un cambio de gobierno en Cuba como parte de una estrategia orientada a ampliar la influencia estadounidense en el Caribe y América Latina.
De hecho, a principios de este mes, Trump aseguró que Estados Unidos “tomaría el control” de la isla caribeña “casi inmediatamente”. Asimismo, afirmó que, tras la operación militar estadounidense que depuso al histórico líder venezolano Nicolás Maduro, Cuba sería el siguiente objetivo.
“Castigo colectivo”
Cuba mantiene tensas relaciones con sucesivas administraciones estadounidenses desde la década de 1960. Además, su proximidad con Florida, situada a apenas 145 kilómetros, convierte a la isla en un asunto de gran relevancia política debido a la influyente comunidad cubana exiliada en ese estado.
Durante años, Venezuela representó un salvavidas económico y diplomático para la empobrecida nación caribeña. Sin embargo, la captura de Maduro dejó a Cuba aún más aislada en el escenario regional.
A esto se suma que Venezuela era también la principal fuente de combustible para Cuba, por lo que el cierre de esa ruta de suministro por parte de Estados Unidos ha provocado frecuentes cortes de electricidad en todo el país.
En este contexto, el pasado 1 de mayo Trump anunció nuevas sanciones económicas dirigidas a sectores clave de la economía cubana.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, calificó estas medidas como un “castigo colectivo” y denunció que se trata de “medidas coercitivas unilaterales”.












