¿Qué está pasando en Francia? Protestas masivas, disturbios, incendios y malestar ante costo de vida
EUROPA
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¿Qué está pasando en Francia? Protestas masivas, disturbios, incendios y malestar ante costo de vidaLas violentas protestas que paralizaron a Francia este fin de semana no son un estallido espontáneo: responden a semanas de movilización y descontento social gestados desde septiembre por la crisis del coste de la vida.
La tensión acumulada en París estalló este fin de semana con graves enfrentamientos, saqueos, incendios y más de 2.500 detenidos.

Aunque los disturbios de este sábado en Francia obligaron al Gobierno del presidente Emmanuel Macron a pedir calma e implementar toques de queda, el episodio no se reduce a un evento aislado. Responde, en cambio, a la acumulación progresiva de movilizaciones sociales iniciadas a mediados de septiembre por todo el territorio, impulsadas por el elevado coste de vida y la percepción de no ser escuchados por el Estado.

Según señala el canal France24, lo que comenzó como una protesta puntual en el instituto Saint-Exupéry de Créteil, cerca de París, por las condiciones de trabajo y estudio –donde los profesores se declararon en huelga ante la falta de plazas docentes cubiertas– escaló cuando los alumnos de secundaria bloquearon el centro en respaldo a sus maestros. 

Pronto, las protestas se extendieron durante semanas a institutos de todo Francia, transformándose en un clamor generalizado contra la crisis socioeconómica y el encarecimiento de la vida: al punto que había bloqueos en 400 centros educativos a finales de septiembre. 

Luego, en octubre, la movilización estudiantil se intensificó con cientos de acciones de protesta. Aunque la tensión social se concentró inicialmente en París, se extendió rápidamente a ciudades como Lyon, Marsella, Lille y Nantes. Este malestar empujó al Gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu a activar una "unidad de crisis". 

Posteriormente, el ministro de Educación, Édouard Geffray, anunció el 10 de octubre el despliegue de más de 3.000 profesores suplentes para cubrir los puestos vacantes. Esta medida, considerada insuficiente por parte de los manifestantes, no logró calmar la situación.

La postura de Macron

La tensión acumulada estalló este fin de semana con graves enfrentamientos, saqueos, incendios y más de 2.500 detenidos. Ante lo que calificó como "un momento extremadamente serio", Macron anunció el domingo por la noche desde el Palacio del Elíseo que autorizará a los prefectos regionales a prohibir manifestaciones.

Según el mandatario, estas medidas buscan restablecer el orden público tras las acciones de "delincuentes que desataron una violencia descontrolada en nuestras ciudades", al tiempo que exigió a sindicatos y partidos políticos una condena explícita de los disturbios.“El país necesita orden y calma, no una escalada de tensiones", añadió. 

El jefe de Estado también mencionó los informes sobre saqueos y ataques incendiarios contra el ayuntamiento de Limoges y la oficina de turismo de Lyon. “Ver las calles de nuestras ciudades devastadas de esta manera es insoportable... Nada puede justificarlo. Nada puede explicarlo. Nada puede excusarlo”, insistió,

Según se reportó extensamente en los medios de comunicación, el sábado aunque hubo manifestaciones pacíficas, la violencia estalló en las afueras de París y en otras ciudades. Mientras las autoridades cifraron en unas 550.000 las personas que salieron a las calles ese día, uno de los sindicatos, la Confederación General del Trabajo (CGT), aseguró que la participación ascendió a 800.000.

Violencia

Además, casi un millar de policías y gendarmes resultaron heridos, siete de ellos de gravedad, según el Ministerio del Interior de Francia.  

En esa línea, según el diario El País, otro factor determinante en la escalada de las protestas fue la actuación de las fuerzas de seguridad, las cuales, en sus palabras, "cargaron violentamente contra los manifestantes” en las principales ciudades del país. El periódico señala que "a partir de ahí, se desató el caos".

Sin embargo, Macron afirmó que los agentes del orden se habían enfrentado el sábado a niveles de violencia sin precedentes en muchas ciudades, pero que “mantuvieron sus posiciones e hicieron lo mejor que pudieron”.

Durante los enfrentamientos, la policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua, mientras que algunos manifestantes lanzaron proyectiles y otros objetos. 

En uno de los incidentes, TRT World informó de que, este 17 de octubre, un joven de 17 años perdió una mano al explotarle una granada utilizada para controlar a los manifestantes en Saint-Étienne, en el sur de Francia.

Además, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, intentó presentar su dimisión, según informó el lunes por la mañana el Elíseo, sede de la Presidencia francesa. Nuñez reconoció una "pérdida de control" por parte de la policía en algunas ciudades y admitió que hubo una "falta de previsión" en el despliegue de las fuerzas de seguridad disponibles.

Sin embargo, Macron le pidió que examinara cómo reforzar la seguridad en las calles del país y llevar ante la justicia a los responsables de la violencia del fin de semana.

El presidente ya había insistido en que había ordenado a su Gobierno “extraer todas las lecciones necesarias en materia de recopilación de inteligencia y anticipación, y garantizar que esto no vuelva a ocurrir”. También afirmó que quería respuestas claras e investigaciones sobre los hechos ocurridos durante las manifestaciones.

Macron señaló asimismo que el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, había instruido a los fiscales para que adoptaran una postura firme ante los responsables. “Quienes destruyen deben pagar el coste. Quienes saquean deben compensar los daños. Quienes intentan derrocar la República deben rendir cuentas”, afirmó.

Comerciantes afectados

Durante las marchas y después de ellas, distintos grupos recorrieron las ciudades, se enfrentaron a la policía, provocaron incendios y atacaron o asaltaron comercios. Supermercados, farmacias y tiendas de ropa fueron saqueados en ciudades como París, Marsella, Niza, Nantes, Burdeos y Limoges. Según las autoridades, en esta última ciudad quedó incendiado el ayuntamiento, un edificio de 140 años de antigüedad.

En esa línea, el jefe del Estado anunció que el Gobierno comenzaría a ofrecer soluciones a los comerciantes afectados al día siguiente.También dijo que, en los próximos días, Lecornu se reuniría con representantes de los partidos políticos, los sindicatos y los estudiantes de secundaria y universidad. Asimismo, pidió transparencia sobre la estrategia del Gobierno para mantener el orden público.

No obstante, como reportó France 24 este 20 de octubre, los manifestantes prometieron mantener sus protestas hasta lograr respuestas concretas del Ejecutivo. Entre tanto, aunque el Gobierno decretó toques de queda en varias ciudades para contener la violencia, aún no hay una solución clara a los reclamos de la ciudadanía.

Los Chalecos Amarillos

Según el diario La Vanguardia, la protesta de este 17 de octubre representa una “confluencia de luchas” en la que, además del movimiento estudiantil, destaca la figura de los Chalecos Amarillos. 

Este colectivo nació en 2018 “sin portavoces ni líderes oficiales y sin adscripción a ningún partido” para rechazar el aumento de las tasas al combustible. Sin embargo, sus demandas se han ido ampliando con el tiempo: según la agencia AP, hoy la mayoría de sus integrantes exige mayor justicia social, alivio fiscal para trabajadores y jubilados, un incremento de impuestos a las rentas altas, así como una mayor inversión en servicios públicos.

Con una amplia trayectoria en las calles francesas, el grupo estuvo a cargo de la logística de estas recientes manifestaciones masivas que, respaldadas por sindicatos estudiantiles y de trabajadores, derivaron el sábado en cuantiosos daños materiales.

Pese a los toques de queda nocturnos impuestos el lunes en ciudades como París y Lyon tras los disturbios, el movimiento no prevé frenar sus convocatorias. "Esto no tendrá ningún impacto en el movimiento, ya que las manifestaciones se llevan a cabo por la mañana o por la tarde", afirmó a la agencia Anadolu el abogado David Libeskind, representante legal del colectivo, confirmando que volverán a salir a las calles este sábado.

Las restricciones entraron en vigor el lunes por la noche en París, prohibiendo la circulación de personas en las calles alrededor de la Place de la République y Les Halles entre las 22:00 y las 06:00, hora local

En declaraciones al canal Euronews, Karl, integrante del movimiento, afirmó: “Todos tenemos reivindicaciones comunes, ya seamos estudiantes, alumnos de secundaria, Chalecos Amarillos o miembros de los sindicatos: luchamos por mejores servicios públicos, más recursos, una mejor calidad de vida, mejores salarios”.

Jessica, otra manifestante de los Chalecos Amarillos, también habló con Euronews para pedir la redistribución de “la riqueza para garantizar que todos puedan llegar a fin de mes sin dificultades. Necesitamos asegurarnos de que nuestros hijos tengan acceso a una educación digna. Necesitamos escuchar las demandas del 80% de la población, en lugar de descartarlas como movimientos aislados”.

Estudiantes en el Louvre

Como parte de las movilizaciones, estudiantes bloquearon el lunes la entrada del Louvre, en París, para apoyar las protestas en institutos y denunciar la “represión policial”, retrasando la apertura del museo. Según TRT World, la acción de los estudiantes formaba parte de una “lucha más amplia por el derecho a estudiar, trabajar y vivir libremente en condiciones dignas”. 

El sindicato CFDT indicó que participaron alumnos de la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes. La dirección del Louvre dijo que el museo fue utilizado como “caja de resonancia”, mientras que el sindicato CGT respaldó la protesta y señaló que el cierre se prolongaría al menos hasta el mediodía.

Panorama político

A unos seis meses de las elecciones para elegir al sucesor de Macron, la tensión se intensifica mientras la guerra en Oriente Medio ha incrementado el coste de la vida, reporta TRT World. En esa línea, el medio CBC arroja luz sobre cómo los acontecimientos del sábado indican una percepción de fractura más profunda e ideológica en torno a los valores, las prioridades de gasto y, de manera crucial, si el Estado francés "debe proteger su posición económica o a los más vulnerables primero"

Además, según la BBC, Macron es ampliamente considerado en Francia como un presidente saliente que ha cedido el protagonismo al primer ministro, Lecornu. El medio añade que ya está en marcha una reñida contienda para suceder al actual jefe de Estado.

De hecho, Marine Le Pen, candidata de la derecha nacionalista contraria a la inmigración, y Jean-Luc Mélenchon, referente de la izquierda anticapitalista, compiten por acaparar la atención pública; un escenario que contribuye a aumentar las tensiones políticas y sociales en Francia, asegura el medio británico.

Nueva convocatoria de protestas

Tras los últimos acontecimientos, el diario La Vanguardia advierte de que, si bien "nadie sabe la dimensión que alcanzará la movilización, el Gobierno teme que se produzcan episodios de gran violencia".

Según la agencia Anadolu, los organizadores han convocado otra movilización nacional para el sábado 24 de octubre, describiéndola como el "Acto II" del movimiento de protesta. Además, un mapa interactivo publicado por el colectivo enumera 212 acciones planificadas, entre ellas 167 manifestaciones, 19 concentraciones en rotondas, seis bloqueos en gasolineras y uno en un depósito de combustible.

Según Libeskind: "Esperamos que la gente acuda en gran número y organice numerosos bloqueos en supermercados, depósitos de combustible y otros puntos estratégicos".

FUENTE:TRT Español