Doral, Florida - Fue una victoria contundente para el Partido Demócrata en las elecciones intermedias de Estados Unidos este 3 de noviembre: controlarán el Senado y la Cámara en lo que solo puede ser considerado un fuerte llamado de atención para el Gobierno del presidente Donald Trump.
La situación económica y de inflación que vive el país –incluyendo los altos precios de la gasolina empujados por la guerra en Irán– habrían llevado a estos resultados. Pero la historia en Florida, un arraigado bastión republicano y hogar de unos 6,7 millones de hispanos o latinos, es otra: el partido del presidente confirmó su poder en el llamado ‘Sunshine State’ (Estado del Sol, en español).
En las elecciones intermedias, Florida eligió a republicanos como gobernador, senadora, y 16 de 28 escaños en la Cámara de Representantes. Fue una victoria contundente de ese partido, pero no porque las preocupaciones de los ciudadanos del estado sean diferentes a las del resto del país.
La mirada latina
Como muchos latinos en Florida, Julián, originario de Colombia, llegó a Miami hace 27 años junto a su esposa y sus tres hijos, donde formó su nueva vida. Asegura que él y su familia son republicanos, a pesar de que la situación para la comunidad latina le resulta preocupante.
"No soy capaz de votar por los demócratas", comentó en conversación con TRT Español el lunes, un día antes de las elecciones. "Pero la economía está difícil, cada vez alcanza para menos, y tenemos miedo de que familiares o amigos caigan en las redadas de ICE (el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU.).Me siento maltratado por la forma en que este gobierno ha tratado a los migrantes"
Entonces, ¿por qué avanza el Partido Republicano entre los hispanos en Florida?
Según un análisis del antropólogo político Alexander Lowie, los republicanos han hecho un trabajo eficiente seduciendo a los votantes hispanos, mientras los demócratas “falsamente creyeron que los hispanos jóvenes inherentemente se inclinarían hacia su partido”.
“Esta asumpción le ha hecho daño a los demócratas porque, por ejemplo, algunos hispanos votantes en Florida, como muchos cubano-estadounidenses, han favorecido al Partido Republicano durante años”, señala el estudio del experto de la Universidad de la Florida. “De hecho, a Trump le fue tan bien con los hispanos en Florida en 2024, que fue el único estado en el que recibió más voto hispano que Kamala Harris”, la entonces vicepresidenta y candidata presidencial demócrata.
“Un poquito afectado por la cuestión de la inmigración en el país”
Desde primeras horas de la mañana del martes, la comunidad latina se hizo presente en la jornada electoral. Fue el caso de José, un venezolano asentado en Doral hace 23 años, quien ejerció su derecho en la Oficina de Supervisión Electoral de Miami-Dade a las 7:00 a. m., justo tras la apertura de las urnas a nivel nacional.
En conversación con TRT en Español, dice que quiere que las cosas “sigan fluyendo como van”, pero que está “un poquito afectado” por las políticas migratorias del gobierno. “Nos gustaría que el actual presidente trate de evadir un poco la situación de la inmigración”.
Dice que le preocupa que alguno de sus familiares termine detenido. “Tengo más de 53 miembros de mi familia en el proceso (de inmigración) y la verdad… soy republicano, pero hay que aceptar las cosas como vienen”.
Sobre el proceso de transición de poder que vive Venezuela desde la captura del presidente Nicolás Maduro en enero de este año y el anuncio de próximas elecciones, José comentó que los familiares que aún siguen en el país le cuentan que las cosas han mejorado, aunque considera que no es ideal que Delcy Rodríguez sea la presidenta encargada.
"Pero si esperamos 20 años, podemos esperar unos más. Ya está María Corina (Machado) en Venezuela, vamos a ver cómo cambian las cosas", explicó en referencia a la líder opositora, quien volvió al país tras casi un año en el exilio.
Migración: “Yo ya llegué, pero no quiero que otros lleguen”
Los dos gobiernos de Donald Trump han estado marcados por su fuerte narrativa –y acciones– antiinmigración. En esa línea, un análisis del medio BBC destaca que "la inmigración siempre ha sido un tema central en el mensaje de Donald Trump. Desde que bajó por la famosa escalera mecánica dorada de la Torre Trump para anunciar su candidatura en 2015 –acusando a México de enviar drogas y delincuencia–, el tema ha sido un clamor constante en su discurso”.
En enero de 2026, tras un año del inicio de su segundo mandato, informes señalaron que el Gobierno de Trump "ha tomado medidas drásticas para cumplir su promesa de llevar a cabo la mayor operación de deportación nacional en la historia de EE.UU., lo que incluye invocar leyes rara vez utilizadas y poner en marcha operaciones intensivas de control migratorio en varias ciudades del país".
Proyectos
En junio de 2019, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, firmó un proyecto de ley que prohibió a los gobiernos locales aplicar políticas "santuario" destinadas a proteger de la deportación a los inmigrantes indocumentados. De este modo, todas las fuerzas del orden en el estado quedaron obligadas a cooperar con las autoridades federales de inmigración.
"Las ciudades santuario crean, básicamente, zonas de impunidad donde la gente puede ingresar de manera ilegal a nuestro país, cometer delitos y salir impune para seguir delinquiendo", declaró DeSantis. "En Florida, eso no va a suceder".
El Gobierno de Trump impulsó el programa 287(g) que, según la cadena CNN, fue "creado al amparo de la Ley de Reforma de la Inmigración Ilegal y de Responsabilidad del Inmigrante de 1996 y permite que el ICE… autorice a la policía estatal y local a ejercer funciones específicas de control migratorio bajo su supervisión".
Según el informe, el programa se consideró "una vía para reforzar la política del presidente Donald Trump contra la inmigración ilegal, mientras el Departamento de Justicia toma medidas para procesar a los funcionarios estatales y locales acusados de obstaculizar dicha labor".
Sin embargo, el fiscal general de Florida, James Uthmeier, según informes, llegó a amenazar a varios funcionarios de ciudades que se negaron a acogerse a estos lineamientos.
La narrativa antiinmigración
No obstante, la narrativa antiinmigración de Trump resuena en Florida, sorprendentemente también entre los hispanos y latinos de primera o segunda generación de migrantes.
A la ciudad de Doral en Florida popularmente la llaman “Doralzuela” por su alta concentración de inmigrantes venezolanos, pero también cubanos y colombianos. La migración histórica de cubanos que huyeron durante el Gobierno de Fidel Castro (1959-2008) y la ola migratoria de venezolanos durante los gobiernos de Hugo Chávez (1999-2013) y Nicolás Maduro (2013-2026), explicarían por qué los migrantes tienden a alejarse de la izquierda en política.
“Mira, que hay necesidad, lo sé, pero ellos tienen que hacer las cosas bien”, dice Gustavo Paredes, venezolano residente en Doral, sobre los migrantes indocumentados. Llegó hace cinco años desde Caracas y se acogió al programa llamado Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés).
En esta misma línea, el alcalde de la ciudad de Coral Gables, Vince C. Lago, quien salió reelegido en la jornada del martes, habló con TRT en Español sobre la inmigración, a la que se refirió como un tema “polémico”.
“Este es un estado con muchos inmigrantes, legales o ilegales. Y como hijo de migrantes que llegó a este, el mejor país del mundo, tengo una conexión profunda con todos los migrantes, pero tenemos que ceñirnos a la ley y el orden, a las reglas. Eso es lo que nos separa de otros países. Tenemos que encontrar un balance”, comentó este republicano, quien fue elegido alcalde de Coral Gables en abril de 2021, reelegido en 2023 y 2025 y ahora en 2026, y es el más joven en la historia de la ciudad en ocupar este cargo.
Julião, un ingeniero retirado nacido en Brasilia que lleva 37 años en Florida, resume el sentimiento antiinmigrante entre los hispanos: “Este señor (Trump) es un pedante, se puede esperar todo de él y sin embargo nos sorprende. Su discurso contra los migrantes es horroroso. La peor parte son los migrantes que se vuelven antiinmigrantes, es como que dicen: ‘Yo ya llegué, pero no quiero que más lleguen’”.
Un artículo de Julia Young, de la Universidad Católica de América, y Gema Kloppe-Santamaría, de la Universidad de Cork, dicen que el hecho de que algunos migrantes latinos sientan “sospecha y resentimiento” hacia nuevas olas de migrantes, especialmente de Venezuela, Nicaragua y Cuba, no es nueva en Estados Unidos. “De una manera u otra, cada generación de migrantes trata de levantar el puente (para que no pase) la generación que viene después”.
Centro de poder
Semanas antes de las elecciones de medio término, las políticas de migración de Trump recibieron fuego amigo, fuego republicano.
Vino de parte de María Elvira Salazar, hija de exiliados cubanos, miembro de la Cámara de Representantes por el distrito 27 de Florida. Salazar dijo en video difundido en su cuenta de Yotube que las medidas de Trump “habían llegado muy lejos” y que los hispanos que lo llevaron a la victoria en 2024 se sentían “traicionados”. Esto causó ataques de Trump a Salazar, pero el sábado antes de las elecciones, el presidente respaldó la candidatura de la republicana en X.
Salazar se enfrentaba al demócrata Elliot Rodríguez en los comicios de este martes y la contienda quedó tan cerrada, que podrían ir a recuento.
Más allá de la inmigración, Florida se ha consolidado como un centro de poder influido por figuras clave del gobierno y el Congreso, como el secretario de Estado, Marco Rubio; el enviado especial para América Latina, Mauricio Claver-Carone, y los representantes Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez. En ese contexto, existen puntos de encuentro entre los hispanos: respaldan la captura de Nicolás Maduro, pero rechazan que Delcy Rodríguez haya asumido como presidenta encargada.
Por otro lado, mientras Cuba enfrenta no solo el embargo económico vigente desde 1962, sino también la escasez de combustible –agravada a partir de enero de 2026 por las restricciones de EE.UU. al petróleo que llega a la isla– que ha paralizado el transporte y golpeado la distribución de alimentos y productos básicos, diversos sectores afirman que una medida similar podría ser la única salida para la isla.
“Yo estoy contento”, dice Ronaldo Rodríguez sobre el anuncio que hizo Trump de que Cuba “podría ser la siguiente”. El presidente de Estados Unidos dijo que enviaría los barcos que vuelvan de Irán para estacionarse a 50 millas de la costa de Cuba para que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se bajaría a “cerrar el trato”.
“Es la única forma. No hay revolución sin sangre. No quiero que sea así, pero por la vía diplomática no vamos a salir del subdesarrollo. No puede pasar lo de Venezuela que quedó en manos de Delcy. Porque hasta que no se quite el mal de raíz, va a venir otro”.




















