Con proyecciones de ingresos superiores a los 80.000 millones de dólares, el Mundial organizado en México, Estados Unidos y Canadá, pone bajo la lupa el peso económico del torneo. Según estimaciones, la FIFA podría obtener 8.900 millones de dólares en ingresos, impulsados principalmente por la venta de derechos de transmisión, estimada en 3.800 millones de dólares; los patrocinios, en 2.800 millones de dólares; y la hospitalidad y la venta de entradas, en 3.000 millones de dólares.
El torneo también representa una vitrina comercial para las grandes marcas. Tal es el caso de Adidas, que se asoció con figuras como el astro argentino Lionel Messi, quien sigue desafiando el paso del tiempo con remates que continúan encontrando el fondo de la red.
Pero, en las sombras de la ciudad, fuera de los estadios y de los llamados fan fest, y mientras la publicidad de las multinacionales que han invertido en el torneo dominan los espacios públicos de la Ciudad de México, algunos empiezan temprano y están dispuestos a sudar la gota gorda.
A trabajar
“Yo vine a empezar a vender con el Mundial”, relata Rocío Alvarado Santiago, madre y trabajadora ambulante, a TRT Español. “No tengo un puesto fijo”.
Esta comerciante mexicana de 52 años, quien trabaja junto a su esposo, se instala frente a unas franquicias en una calle de la capital, muy cerca del famoso Zócalo, donde hoy se ubica el fan fest, y lleva las dos camisetas del Tri, como se conoce a la selección mexicana.
Como muchos trabajadores en América Latina, Rocío se desempeña en el sector informal, donde genera ingresos para contribuir a la economía de su hogar, mientras se anticipa que este Mundial genere 824.000 empleos de tiempo completo.
En su caso, Rocío explica que trabaja de manera informal en la vía pública y, si llegan los policías, debe rápidamente levantar su mercancía y cambiar de sitio.
Residente de Iztapalapa, una de las 16 alcaldías de la Ciudad de México, Rocío trabaja desde la tarde hasta la noche gracias a un préstamo de 1.000 pesos mexicanos (57 dólares), otorgado a través del programa Iztapa Jefas, una iniciativa de FUNDESO, organización sin fines de lucro que impulsa proyectos de desarrollo comunitario.
Aunque reconoce que la inversión representa un riesgo, Rocío afirma que el negocio ha comenzado a dar resultados gracias al aumento del consumo impulsado por la llegada de aficionados extranjeros y mexicanos durante el Mundial. “Yo me puse, pues, lista con esos poquitos centavos y dije: ‘No, pues es el Mundial’”, cuenta.
Además, vende camisetas del Tri, por 350 pesos (20 dólares), gorras por 200 pesos (11,40 dólares) y llaveros por 50 mexicanos (2,85 dólares).
“Ahorita es mi único trabajo”, explica sobre su fuente de ingresos. “Entonces, sí, el Mundial sí nos trajo como un beneficio”.
Playeras, llaveros: ¿cuánto se vende realmente?
Y ese mismo movimiento se replica en otras calles del centro de la capital mexicana.
“Ahorita, con el Mundial, sí se vendió más; como que todos están compra y compra”, explica Brandon, un vendedor ambulante mexicano de 25 años, a TRT Español.
Cuenta que, al no tener hijos, dedica por completo los ingresos que obtiene tras trabajar seis días a la semana, con jornadas de entre nueve y diez horas. “Todo lo compro para mí: mi carro, mi moto”, resalta.
Sus ganancias diarias varían entre 5.000 pesos (286 dólares) y 8.000 pesos (457 dólares). Según explica, los fines de semana las ventas suelen aumentar y puede recaudar entre 8.000 y 10.000 pesos (571 dólares).
“Depende del día. Los fines de semana se venden unos 10.000 pesos (571 dólares), 9.000 (514 dólares), 8.000 (457 dólares)”, relata Brandon, mientras destaca la fuerte demanda por parte de los extranjeros.
En su puesto se pueden ver playeras de fútbol, llaveros, copas del mundo y hasta balones con figuras de jugadores.
“Esos que valen 100 pesos son de Neymar, Messi, Ronaldo; ya depende de cuál jugador te guste”, explica el mexicano. “También tenemos muñecos de los jugadores, esos chiquititos, a 50 pesos”.
Inspirar desde la cancha
Otros vendedores coinciden con la elevada demanda, como en el caso de Fred, quien atiende su puesto bajo un paraguas durante un día de llovizna en la capital, mientras en uno de los abanicos que vende se aprecia el rostro de la artista y símbolo de México, Frida Kahlo.
“Se nota un poco más que han aumentado las compras. Digamos que se contagia la alegría de los extranjeros y sí, va un poquito mejor”, explica el vendedor a TRT Español.
En gran parte, esta alegría se debe a los resultados históricos que ha conseguido la selección mexicana en lo que va del Mundial. Y a las destacadas actuaciones de, por ejemplo, Julián Quiñones: nacido en Colombia y exjugador de la selección sub-20 de ese país, el atacante optó por jugar para el Tricolor después de naturalizarse a finales de 2023. En este Mundial ha sido el motor del equipo, con tres goles en cuatro partidos, aportando espíritu y dinamismo al ataque. Su último gol, contra Ecuador, ha hecho que el público mexicano vuelva a creer aún más en su selección durante su tercera ocasión como anfitrión del Mundial.
Otros jugadores también han dejado su huella imborrable y aumentan la ilusión de los mexicanos. La historia de Raúl Jiménez ha contribuido a conmover a un país y a romantizar su protagonismo en el Mundial. En noviembre de 2020, el delantero mexicano fue retirado inconsciente y con oxígeno durante un partido de la Premier League, en el Reino Unido. Posteriormente se confirmó que sufrió una fractura de cráneo con hemorragia interna, un hecho calificado como un “milagro”. Hoy, su historia sigue inspirando, especialmente tras sus dos goles.
Con ese orgullo, Fred, de 56 años, muestra a TRT Español sus banderitas de 25 pesos, así como sus monederos “económicos”.
“Yo digo que (el Mundial) nos benefició a todos”, reflexiona optimista sobre su país anfitrión, destacando el espíritu del pueblo mexicano y lo que este tiene para “darle al mundo”.
“Somos mexicanos, somos fiesteros”
Para otros mexicanos, como Ángel Gallegos, de 36 años, quien se considera “futbolero” desde hace generaciones, la pasión por este deporte nació desde joven junto a sus padres. Aunque reconoce las problemáticas del país y cómo el fútbol puede generar distracciones, se ve movilizado por su realidad económica.
“Pues ahorita necesito ganar dinero y, pues, de alguna manera subsistir, ¿no?”, dice el licenciado en Física por la Facultad de Ciencias de la UNAM, quien actualmente no ejerce su profesión, sino que trabaja en uno de los puestos callejeros que más llama la atención en el centro de la ciudad, frente al Palacio de Bellas Artes.
Al lado de una copa del mundo gigante, con un sombrero puesto y una camiseta negra de fútbol americano, explica que no es el dueño del negocio, sino que pertenece a un amigo, mientras se acercan algunos clientes.
“Yo me quedé sin trabajo justamente una semana antes de que empezara el Mundial y le hablé por teléfono. No tenía trabajo y me fueron a visitar a mi casa”, relata, en lo que califica como una “coincidencia del destino”.
Con una hija que depende de él, este padre explica que la idea detrás de su puestito fue evitar competir con quienes ya venden playeras, banderas y gorras, apostando por una propuesta más “específica”. Por eso ofrecen productos “festivos”.
“Nosotros más bien nos dedicamos a la fiesta, ¿no?”, explica con una sonrisa. “Nosotros somos mexicanos, fiesteros, y ese es nuestro trabajo”.
Se toma un momento para mostrar globos, Copas del Mundo artesanales hechas a mano por mexicanos que venden por 500 pesos (unos 28,5 dólares), además de trompetas, sarapes y sombreros tejidos a mano en el barrio de La Merced.
Pero asegura que no todo se reduce a las ventas y rememora el último partido de la selección de México contra Corea del Sur, cuando El Tri ganó 1-0 gracias a un gol del centrocampista, Luís Romo.
Poco después, el espacio donde trabaja se convirtió en una fiesta: “No pasan carros”, concluye, mientras evoca cómo jugaban con el balón junto a sus amigos. “Pues al final es un poquito de alegría para la gente”.
Este artículo fue redactado por Bala Chambers y reportado por Jessica Costa desde Ciudad de México.























