Justo cuando España y México buscan normalizar sus relaciones tras años de tensiones diplomáticas marcadas por la exigencia del país latinoamericano a la Corona española para que se disculpara por la Conquista, la participación de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en un homenaje al conquistador Hernán Cortés ha desatado protestas de grupos indígenas.
La dirigente madrileña, miembro del grupo político de derecha Partido Popular, viajó a México para participar en este acto, celebrado en el Frontón de México, en Ciudad de México, junto al director del musical 'Malinche', Nacho Cano, después de que el evento previsto inicialmente en la Catedral Metropolitana fuera cancelado.
El evento, titulado “Celebración por la Evangelización y el Mestizaje en México”, negó la Conquista como un hecho de saqueo y defendió la "pureza de sangre" del mestizaje. Este enfoque conecta con una visión que resalta la herencia compartida entre España y América, pero choca con otra interpretación cada vez más presente en México, que pone el acento en la violencia, el despojo y las consecuencias negativas de la colonización.
"Ojalá algún día, más pronto que tarde, haya mucho más eventos como este, que se celebren en todos los rincones de España y de México y del resto de Hispanoamérica y que nunca tengan que ser cambiados de sitio, que nunca la libertad pida perdón por ser libertad", afirmó Díaz Ayuso en el Frontón de México.
Díaz Ayuso, una de las principales voces opositoras al Gobierno del presidente de España, Pedro Sánchez, se ha caracterizado por una defensa firme de la hispanidad y de la historia monárquica española, así como del papel de la Corona. Justamente, estas posiciones han marcado su discurso político en debates como el de la memoria histórica. En esta línea, la presidenta madrileña consideró que tales narrativas dividen el mensaje "de esperanza y alegría" del mestizaje, al añadir que "habría que ser muy zotes para odiarnos y compartir los apellidos".
Por su parte, Cano defendió que el conquistador Hernán Cortés también es el fundador de México. "Queremos agradecer a la persona que hizo esto posible, porque me parece un país maravilloso, no hay ningún tema político aquí", sentenció.
Para entender la carga simbólica del acto, conviene recordar que Cortés fue el líder de la expedición que culminó con la caída del Imperio mexica en 1521. Su figura divide a la sociedad mexicana entre quienes lo consideran fundador del México colonial y quienes lo ven como representante de la Conquista violenta. Junto a él, la figura de La Malinche, también conocida como Malintzin o doña Marina, es igualmente compleja: actuó como intérprete y mediadora, pero con el tiempo se ha convertido en un símbolo debatido sobre identidad, colaboración y resistencia.
Protestas indígenas contra el homenaje
Inicialmente, el encuentro iba a celebrarse en la Catedral Metropolitana, pero la Arquidiócesis Primada de México informó de su cancelación debido a que la producción liderada por Cano "no reunió la totalidad de permisos necesarios para la grabación en el recinto". La decisión de trasladar el acto fuera del recinto religioso no evitó la polémica.
La controversia se explica, en parte, por el lugar elegido originalmente. La Catedral Metropolitana se sitúa en el corazón histórico de Ciudad de México, sobre los restos de la antigua Tenochtitlán, y a escasa distancia de la Iglesia de Jesús Nazareno, donde se encuentran los restos de Cortés. Para distintos colectivos indígenas, la celebración de un homenaje en ese entorno tiene una fuerte carga simbólica, al considerarlo un espacio vinculado tanto a la Conquista como a la posterior colonización.
En este contexto, grupos indígenas organizaron una manifestación pacífica en rechazo al “genocidio español”. La protesta tuvo lugar en las inmediaciones de la Catedral y reunió a activistas que cuestionan las narrativas que presentan la Conquista en términos positivos o de mestizaje.
Durante la protesta, sus líderes exigieron a Díaz Ayuso que pidiera perdón a los pueblos indígenas de México y del continente por los “crímenes de lesa humanidad” cometidos durante la Conquista, en línea con las demandas que en los últimos años han impulsado también desde el ámbito político.

Entre la polémica del acto y el deshielo diplomático
La polémica en torno al acto coincide con un momento de transición en las relaciones entre España y México, tras años de tensiones marcadas por el debate sobre la memoria histórica de la Conquista. La exigencia de una disculpa formal a la Corona española, impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y mantenida por la actual mandataria Claudia Sheinbaum, deterioró los vínculos bilaterales, especialmente tras la decisión de no invitar al rey Felipe VI a la toma de posesión de 2024.
Sin embargo, el tono comenzó a cambiar en marzo de 2026, cuando el monarca reconoció que en la conquista de América hubo “mucho abuso”, abriendo una etapa de distensión que se consolidó con encuentros políticos y gestos diplomáticos recientes orientados a recomponer la relación.
En este contexto, la figura de Sheinbaum estuvo presente de forma indirecta en el acto protagonizado por Isabel Díaz Ayuso. El compositor Nacho Cano aseguró haber invitado a la mandataria mexicana, que finalmente no asistió, al igual que la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada. Díaz Ayuso, por su parte, evitó mencionarlas explícitamente, aunque aludió al trasfondo político al señalar que resulta “incomprensible” que haya quienes quieran vivir del odio para “rehuir del presente y de sus obligaciones”.
El acercamiento diplomático entre ambos países se escenificó el pasado 15 de abril Barcelona, durante el encuentro entre Sheinbaum y el presidente Sánchez, en el marco de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia. Allí, ambas partes evidenciaron su voluntad de recomponer relaciones. El avance más reciente se produjo el 30 de abril, cuando el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, fue recibido por Sheinbaum en el Palacio Nacional, en una visita interpretada como un punto de inflexión.
“Recibí en Palacio Nacional al Ministro de Relaciones Exteriores de España, José Manuel Albares Bueno. Hablamos de la cooperación entre ambas naciones y le propuse continuar con exposiciones en España que muestren la grandeza cultural de México”, afirmó la presidenta mexicana.
Durante la visita, Albares entregó “en persona” la invitación del rey Felipe VI para que Sheinbaum asista a la Cumbre Iberoamericana en Madrid, prevista para noviembre, en otro gesto de acercamiento institucional. Tras el encuentro, el ministro destacó la “total normalidad” en las relaciones y la “cálida y afectuosa acogida”, subrayando la voluntad de ambos gobiernos de dejar atrás los desacuerdos centrados en la memoria histórica y priorizar la cooperación, especialmente en el ámbito cultural.












