Aunque los palestinos llevan décadas denunciando la violencia en Cisjordania ocupada, el territorio atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años. El deterioro se aceleró tras redadas letales del ejército israelí el viernes cerca de Nablus, mientras los ataques de colonos, los incendios a mezquitas y las demoliciones están aumentando.
Durante el fin de semana y el lunes, viviendas, tierras agrícolas y vehículos han sido incendiados, mientras numerosas comunidades denuncian agresiones constantes, campañas de intimidación y una estrategia destinada a expulsar a los palestinos de sus tierras.
Uno de los casos más representativos se produjo en la aldea de Jalud, al sur de Nablus, donde una familia palestina se vio obligada a abandonar su hogar tras casi tres meses de acoso continuado. Según fuentes locales, colonos establecieron un puesto de avanzada ilegal junto a la vivienda, incendiaron la casa, cortaron el suministro eléctrico y bloquearon el acceso a alimentos, agua y asistencia médica antes de apropiarse de la propiedad.
La escalada también encendió las alarmas de organismos internacionales y gobiernos. La ONU advirtió sobre el deterioro de la situación en Cisjordania ocupada, mientras la Embajada de Estados Unidos en Israel restringió temporalmente los desplazamientos de su personal y sus familias, recomendándoles evitar viajes no esenciales y concentraciones públicas hasta el miércoles.
Las mezquitas, también bajo ataque
La violencia también alcanzó los lugares de culto. Grupos de colonos incendiaron dos mezquitas en ataques separados en el norte de Cisjordania ocupada la mezquita Al Rahma, en Qusra, al sur de Nablus, y otra en la localidad de Kour, cerca de Tulkarem.
Ambos edificios sufrieron graves daños estructurales, mientras los atacantes pintaron consignas de odio en hebreo sobre los muros calcinados. Además, las cámaras de seguridad de Kour captaron a tres colonos dejando explosivos en la entrada del edificio antes de hacerlo estallar.
Las autoridades palestinas sostienen que, solo en 2025, al menos 45 mezquitas han sido incendiadas o vandalizadas por colonos israelíes ilegales. A su juicio, estos ataques forman parte de una estrategia deliberada para sembrar el terror entre las comunidades palestinas y forzar su expulsión de sus tierras ancestrales.
Amplia ofensiva militar
El viernes, las autoridades palestinas informaron que colonos armados irrumpieron en tierras palestinas restringidas bajo el pretexto de realizar una excursión no autorizada.
La incursión derivó en enfrentamientos y disparos que dejaron cuatro palestinos muertos —todos miembros de la familia Ramadán: Ibrahim, Jawad, Farouq e Imran—, además de un soldado israelí y un coordinador de seguridad de un asentamiento.
Tras los hechos, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, ordenaron una "agresión militar a gran escala".
Las fuerzas israelíes impusieron estrictos toques de queda en Tel, Bureij y otras localidades cercanas, desplegaron cinco batallones adicionales, realizaron registros casa por casa y detuvieron a más de 70 palestinos.

Llamamientos a destruir aldeas palestinas
La respuesta militar vino acompañada de una retórica cada vez más beligerante desde el gobierno israelí. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, una de las principales figuras de la extrema derecha israelí, pidió públicamente una “destrucción total” de las aldeas palestinas de Tell, Iraq Burin y Beit Furik.
"La población debe ser evacuada por su propia protección y estas aldeas deben ser limpiadas de infraestructura terrorista", declaró Smotrich, al exigir al Ejército que actuara "con toda su fuerza", replicando la devastación causada anteriormente en los campamentos de refugiados de Nablus y Tulkarem.
En paralelo, grupos de colonos israelíes armados lanzaron nuevas incursiones de represalia en Faraata, Imatin, Jit y Masafer Yatta. Durante los ataques incendiaron viviendas, vehículos y comercios, mientras excavadoras arrancaban olivares centenarios, uno de los principales medios de subsistencia de las familias palestinas.
Los datos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) reflejan que estos episodios forman parte de una tendencia sostenida. Entre el 1 de enero de 2025 y el 30 de junio de 2026, la ONU documentó 3.033 ataques de colonos. Solo durante 2026 se registró un promedio de 190 incidentes mensuales, un 24% más que el récord alcanzado en 2025.
Las gobernaciones de Ramala, Nablus y Hebrón concentran el mayor número de ataques de colonos y de confiscaciones de tierras, añade el reporte.
Demoliciones y desplazamientos
A la violencia de los colonos se suma la política israelí de demoliciones en toda Cisjordania ocupada. Israel justifica estos derribos por la falta de permisos de construcción, mientras los palestinos denuncian que el régimen urbanístico hace prácticamente imposible obtener esas licencias y facilita la expansión de los asentamientos ilegales.
Según la Comisión Palestina para la Resistencia al Muro y los Asentamientos, las autoridades israelíes llevaron a cabo 341 demoliciones durante el primer semestre del año, destruyendo 740 estructuras palestinas y afectando a 923 personas. La comisión añadió que Israel emitió además 254 órdenes de demolición por presuntas construcciones sin licencia.
Cabe destacar que el derecho internacional humanitario prohíbe la destrucción de bienes civiles salvo en casos de absoluta necesidad militar, de acuerdo con el Cuarto Convenio de Ginebra.
Estas prácticas, que el Cuarto Convenio de Ginebra solo permite en casos de absoluta necesidad militar, han acelerado el desplazamiento de la población. La OCHA informó que las demoliciones israelíes habían provocado el desplazamiento de más de 1.700 palestinos hasta el 18 de febrero de 2025, reflejando el impacto humanitario de una política que continúa transformando el mapa demográfico del territorio.

La ONU, en alerta
Ante esta oleada de violencia, la ONU expresó su profunda preocupación por los planes de Israel para acelerar la legalización de puestos de avanzada ilegales y establecer otros nuevos en Cisjordania ocupada, una medida que, advirtió, constituye una violación del derecho internacional y aleja aún más las posibilidades de alcanzar una solución de dos Estados.
"El secretario general (Antonio Guterres) está profundamente preocupado por el reciente anuncio de las autoridades israelíes, incluidos los informes sobre un proceso acelerado para legalizar puestos de avanzada agrícolas y establecer otros nuevos", declaró el lunes el portavoz adjunto de la ONU, Farhan Haq. Y reiteró que todos los asentamientos israelíes, incluidos los puestos de avanzada, carecen de validez legal y constituyen una "flagrante violación del derecho internacional".
Actualmente, alrededor de 750.000 colonos israelíes ilegales residen en 156 asentamientos y 360 puestos de avanzada distribuidos por toda Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Este ocupada.
Mientras tanto, el balance de víctimas continúa aumentando. Según cifras oficiales palestinas, desde octubre de 2023 las fuerzas de ocupación israelíes y los colonos israelíes ilegales han matado al menos a 1.182 palestinos, han herido a miles más y han detenido a cerca de 24.000 personas en el territorio ocupado.
Frente a este escenario, la ONU reiteró que Cisjordania, incluida Jerusalén Este, constituye territorio palestino ocupado y recordó que toda actividad relacionada con los asentamientos israelíes en esa zona es ilegal conforme al derecho internacional.






















