El arte urbano revoluciona al muralismo en México

A 100 años de su nacimiento, el muralismo en México ha adoptado un nuevo espíritu, impulsado por jóvenes que lo retoman y le dan un nuevo sentido de protesta.

Un mural de la artista urbana Janín en las calles de San Luis Potosí, en México. (Foto cortesia de Janín Nuz)
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Un mural de la artista urbana Janín en las calles de San Luis Potosí, en México. (Foto cortesia de Janín Nuz)

“Éramos unos niños que crecimos en un barrio pesado, la mayoría de ese grupo que estuvo conmigo en el grafiti terminaron en temas de narcotráfico, de droga, somos muy pocos de esa generación que se dedicaba al grafiti en ese momento que logramos salir”, cuenta Fredy Samuel, un pintor de 25 años nacido en el sur del país, en uno de los barrios más peligrosos de Tuxtepec (Oaxaca), y que hoy es un muralista reconocido en todo México.

Como muchos artistas, Samuel dio sus primeros pasos dentro del arte en la escena urbana, donde a los 12 años encontraría, en las calles oaxaqueñas, un lienzo para explotar su creatividad: “pintar las calles, pintar los vagones de los trenes, tener que correr de la policía”, recuerda Samuel.

“El aerosol vino a revolucionar", dice Janín Nuz, artista urbana y muralista de 32 años proveniente de San Luis Potosí: “permitió expresarse en la calle y regularmente esto sucedía, históricamente, como una forma de protesta”.

Trazando con aerosol su camino, tanto Samuel como Janín usarían el arte urbano y el muralismo para reinventarse y posteriormente para mandar un mensaje a México.

La primera ola del muralismo

Concebido bajo el tutelaje del Gobierno a inicios de la década de 1920, el muralismo, en sus inicios, fue un esfuerzo por consolidar una identidad nacional.

Después de una década de violencia durante la revolución mexicana, donde la lucha por el poder en México dejó más de un millón de muertos y un país fracturado, el Gobierno mexicano reclutó a pintores reconocidos con el fin de promover en grandes y vistosas obras los ideales revolucionarios y las promesas del futuro de México.

Artistas de renombre como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, o José Clemente Orozco fueron comisionados por el Gobierno para llevar a cabo la tarea.

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“Del Porfirismo a la Revolución”, un mural de Siqueiros. (David Alfaro Siqueiros, vía Gobierno de México)

Los temas usualmente elevaban las características culturales de la nación mexicana y otros pueblos en el país, enalteciendo sentimientos de lucha y soberanía.

Sin embargo, los temas y protagonistas estaban contenidos en un proyecto visionado por las elites políticas y reservado muchas veces para pocos privilegiados, como el caso de “La Epopeya del Pueblo Mexicano”, de Diego Rivera, la cual se encuentra plasmada en los muros del Palacio Nacional, actual sede de la presidencia.

En “La Epopeya del Pueblo Mexicano”, Rivera retrata la historia de los orígenes precoloniales en México, la posterior conquista española y la guerra de independencia de la nación mexicana.

“Del Porfirismo a la Revolución”, de Siqueiros, es un retrato del campesinado revolucionario que libró la lucha contra la dictadura militar de Porfirio Díaz en 1910. Pintura que refleja los ideales originarios de la revolución mexicana, los cuales inicialmente se centraban en la causa indígena y campesina.

El arte urbano se impuso a la naturaleza proselitista institucionalizada de los inicios del muralismo.

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Janín Nuz, artista urbana y muralista de México, junto a una de sus obras. (Foto cortesía de Janín Nuz)

Sin embargo, conservó ciertos temas como la reivindicación de la justicia social y la identidad indígena, y dio un paso más allá; se centró en la denuncia de los males de la sociedad mexicana actual con el fin de que esta llegue a los barrios de México.

“El arte urbano, en general todo lo que se hace en la calle, es una potencia muy grande, porque llega a esferas donde normalmente no llegan, que son las periferias, los barrios”, explica Janín.

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Una creación de la muralista Nuz. (Foto cortesía de Janín Nuz)

Del aerosol al pincel

Para 2018, Samuel había dejado el grafiti, y con 20 años se dedicaba al control de calidad de contenedores de cartón en una cervecería.

“Creo que en su momento hay decisiones complicadas que tienes que tomar”, cuenta Samuel a TRT Español, recordando la decisión de renunciar a su trabajo para dedicarse al arte.

Como orgulloso miembro de la comunidad de Tuxtepec, donde hay una fuerte población indígena y campesina, Samuel encontró en su misma gente a los protagonistas de su obra, defendiendo la cultura e identidad de los pueblos indígenas de Oaxaca.

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Mural de Fredy Samuel, pintor de Oaxaca. (Foto cortesía de Fredy Samuel)

“Nosotros buscamos el rescate de la identidad, de la cultura, de las tradiciones, de que verdaderamente conozcas la cara de quien nutre esas tradiciones y esas costumbres que nos hacen conocidos”, explica Samuel. “No es posible que en México siga existiendo la discriminación a los pueblos indígenas”.

Muchos años pasaron desde que Samuel se dedicaba a pintar con aerosol las calles de Tuxtepec. Hoy en día, el joven ha cambiado las latas por pinceles. El muralismo, desconocido en su comunidad, fue traído por Samuel, quien siempre ha tenido claro el objetivo de su trabajo.

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A través del arte, Samuel busca el rescate de la identidad, de la cultura y de las tradiciones. (Foto cortesía de Fredy Samuel)

“La cara de quien nutre esas tradiciones y esas costumbres que nos hacen conocidos; la gente de los mercados, es la gente que vende hierbas en la calle, es la gente que viene de las comunidades y que baja a Tuxtepec a crear comercio. Es la gente que enriquece el arte y la cultura”, precisa Samuel.

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Un mural del pintor mexicano Samuel. (Foto cortesía de Fredy Samuel)

En las calles de San Luis Potosí, Janín encontró el espíritu de su arte y el protagonista de sus pinturas, mezclando su vida así como la sociedad mexicana en sus obras.

“Retomé los sentires personales, escuchaba los sentires de otras mujeres, lo que vivía en la calle, lo que vivía en el lugar donde habito. Entonces el feminismo llegó a las cosas que pinto para poder tener una línea y pues si pinto mujeres, pinto mujeres morenas, esta cosa también del racismo, el clasismo, de la pigmentocracia”, dice Janín.

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Janín Nuz lleva su arte a las calles. (Foto cortesía de Janín Nuz)

A 100 años de su nacimiento, el muralismo ha adoptado hoy en día un nuevo espíritu, siempre cambiante, que encuentra día a día nuevos artistas.

“Creo que el muralismo se transforma con lo que vamos viviendo todo el tiempo y ha habido una evolución de técnicas, de herramientas que han permitido que cada vez haya artistas, hombres y mujeres que te vuelan la cabeza [i.e.: sorprenden]. Entonces creo que el muralismo es parte de la transformación del ser humano”, añade Janín.

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