“Había cuerpos por todas partes”: relatos del ataque israelí en Nuseirat

La preparación para Eid en el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, se transformó en una pesadilla con el ataque aéreo y terrestre de Israel que mató a cientos de palestinos.

Los palestinos caminan entre los escombros un día después del devastador ataque israelí al campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, el 9 de junio de 2024.
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Los palestinos caminan entre los escombros un día después del devastador ataque israelí al campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, el 9 de junio de 2024.

Aunque ahora me encuentro en Egipto, mi familia y mis amigos todavía están en el campo de refugiados de Al-Nuseirat, que Israel atacó recientemente. Me desperté con esta noticia el sábado, pero no pude comunicarme con nadie en ese momento porque todas las conexiones se cortaron en el centro de Gaza. Este relato en primera persona lo construí con los testimonios que obtuve después de hablar con personas en el terreno.

Faltaba poco para el mediodía del sábado 8 de junio. Como el Eid Al Adha estaba solo a una semana de distancia, cientos de personas hacían sus compras en el mercado principal del campo de refugiados de Al Nuseirat, en el centro de Gaza.

De repente, el cielo se llenó de un humo espeso y el sonido de drones, helicópteros y cohetes lo llenó todo. Presos del pánico, los compradores empezaron a correr, pero muchos no pudieron escapar del intenso fuego de artillería, los bombardeos aéreos y los ataques con drones.

Nuestro vecindario está lleno de niños. Ellos solo gritaban y gritaban en la calle: no sabían lo que estaba pasando.

Nadie sabía lo que estaba pasando. Mi padre me dijo que esas fueron las peores dos horas en los más de 230 días de ofensiva israelí. Mi madre me dijo que en esas dos horas sintió que era el Día del Juicio, el fin del mundo. Le dije: 'Cuando se abra el cruce de Rafah, te llevaré fuera de Gaza'.

El cielo se tornó negro. Se oyó el sonido de los bombardeos, el sonido de los aviones, el sonido de los gritos. Oscuridad, cenizas, densas nubes de humo, sangre, ataques aéreos. Nuestros vecinos están muertos, había cadáveres por todas partes, muerte por todos lados. Se podían ver los escombros de nuestro mercado.

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Mi amiga Ala se ha ido

Ala, mi amiga, fue al mercado a comprar ropa pequeña para su hija de un año. Algunos vestidos para celebrar el Eid. Israel mató a Ala, su madre y su hija, cuando intentaban comprar ropa para Eid.

Ellas estaban entre las al menos 274 personas que murieron en el ataque, al menos 64 de ellas niños.

Mi tío, que tenía una pequeña tienda en medio del mercado, vio un helicóptero que volaba a baja altura y a soldados israelíes saliendo de él. Eso le dio miedo.

A él un explosión lo levantó por la fuerza. Voló hacia el cielo y al aterrizar se lesionó la médula espinal. No hay ningún lugar al que pueda ir para que lo atiendan porque el hospital ya sobrepasó su capacidad para atender pacientes.

Mi tío está entre los casi 700 heridos que dejaron los ataques aéreos, los bombardeos y los disparos en uno de los lugares más poblados de Gaza.

¿Qué significa esta gran masacre en el abarrotado campo de Nusairat? ¿Por qué Israel atacó esta zona y en esta situación? Más de 200 personas murieron sólo por cuatro israelíes. ¿Cómo podemos imaginar que 200 personas tienen el deber de morir sólo por culpa de cuatro personas? Como habitantes de Gaza sentimos que hemos perdido nuestra fe en la vida y la humanidad.

Un Eid sangriento

Se acerca Eid Al Adha. Eid al Adha tiene un gran significado y amor entre nuestros corazones. Es un día en el que hay sangre en nuestras calles por culpa de los hogares que sacrificaron animales.

Pero, ahora, cuando vemos sangre afuera de esas casas, vemos gente muriendo allí. Ya no estamos celebrando. Esta sangre no viene de ovejas ni de cabras, esta sangre viene de seres humanos. ¿Cómo podemos celebrar estos días con sangre de humanos?

AP Archive

Un niño juega con ovejas en un mercado de ganado antes de la festividad de Eid al-Adha en Deir el-Balah, en el centro de Gaza, el martes 28 de julio de 2020. Foto: AP/Adel Hana

Para Eid al Fitr, Eid al Adha, la gente simplemente intenta darles a sus hijos pequeños una camiseta. Van al mercado a comprarla. Sólo para hacer que sus hijos se sientan felices. Al menos si están muriendo, mueren felices.

Sólo esta pequeña cosa e Israel apunta contra eso. Un mercado abarrotado, la gente ayuna en Dhul Hijjah e Israel bombardeó esta pequeña cosa de la vida.

Solíamos despertarnos temprano en Eid, mi padre nos llevaba a escoger una oveja, mi hermana gritaba por la oveja. Por la noche venían todos mis tíos y tías a mi casa y hacíamos una gran comida. Dábamos algo de carne a la gente que la necesitaba, a la gente pobre.

Cada persona en la calle podía oler la carne cocinándose en el campo de Al-Nuseirat. Ahora hueles la sangre y la carne de seres humanos, es realmente horrible ver esto dentro de nuestro campamento.

“Dios nuestro, ¿adónde vamos?”

Nadie puede ir al mercado a reconstruir la zona.

Mi familia quiere quedarse en Al Nuseirat. No hay ningún lugar a dónde ir. Rafah fue bombardeada, Jan Yunis fue bombardeada, Deir Balah fue bombardeada. ¿A dónde irá la gente?

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Sentimos que la sangre palestina es realmente barata cuando se ve que están matando a tantos de nosotros por cuatro israelíes"

La gente simplemente gritaba: 'Dios nuestro, ¿adónde vamos? Llévanos contigo.' La gente ahora sólo espera morir. No quieren presenciar esta sangrienta masacre.

Sentimos que la sangre palestina es realmente barata cuando se ve que están matando a tantos de nosotros por cuatro israelíes. La sangre israelí es más cara que la nuestra. ¿Por qué nos tratan así?

¿Cómo puede el mundo justificar esta muerte, sólo por culpa de cuatro personas? Somos humanos. Estamos tratando de sobrevivir y vivir en paz. Queremos celebrar el Eid. Israel atacó nuestra celebración, atacó nuestros corazones.

Y no son sólo números. Las personas que murieron fueron niños, madres, hijos, amantes, soñadores. No son sólo 274 personas, son 274 historias, son 274 sueños.

Los que quedan son supervivientes. Están tratando de sobrevivir en Gaza. Pregúntale a cada uno de ellos, ¿qué quieres? Dirán: 'Fui al mercado a comprar algo, a sentirme vivo'.

Ahorran dinero para abandonar este campo de muerte.

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